Este martes, los azules se sacaron la espinita y dejaron en silencio al Camp Nou. Hoy Real Madrid-Bayern, por el cupo al partido del título.
El 6 de mayo de 2009 Barcelona le empató 1-1 al Chelsea en Londres, con un gol de Andrés Iniesta en el minuto 93 de juego. Una semana antes, en el Camp Nou, los ingleses habían empatado 0-0 y estaban clasificados a la final de Roma, hasta que el número 8 culé dejó fríos a los 50 mil asistentes al estadio Stamford Bridge y venció al arquero Peter Cech.
Tres años esperaron los azules la revancha. Ayer, en un partido intenso, le empataron 2-2 a los azulgranas y lograron el derecho a disputar el título, el próximo 19 de mayo en Múnich, ante el ganador de la serie que se define hoy (1:45 p.m., por Fox Sports) entre el Real Madrid y el Bayern.
Y lo hicieron a su manera. Con sus once jugadores defendiendo en terreno propio, entre ellos el arquero Cech, la gran figura de la serie, pero no por lo que paró, que no fue mucho, sino por las jugadas de gol que evitó en la ida, cuando Barcelona pudo haber marcado al menos tres o cuatro goles, pero terminó perdiendo 1-0.
Aunque los dirigidos por Pep Guardiola perdieron, futbolísticamente fueron superiores. Se fueron en ventaja a los 35 minutos de la primera parte, por intermedio de Sergio Busquets, y poco después lograron el segundo con Andrés Iniesta.
A esas alturas Chelsea ya había sufrido la exagerada expulsión de su capitán, John Terry, quien agredió al chileno Alexis Sánchez, por lo que se preveía una goleada. Pero en tiempo de adición el brasileño Ramires, ante una falla de la defensa local, descontó.
En el complemento, Barcelona atacó desordenadamente y creó varias opciones, hasta que Didier Drogba tocó a Cesc Fábregas en el área y el árbitro decretó el penalti. Lionel Messi mandó la pelota al horizontal.
Haber fallado esa ocasión influyó en el ánimo de los azulgranas, que, con el reloj en contra, fueron imprecisos en el área contraria, mientras que Chelsea se metió aún más atrás para defender el resultado.
Ya en tiempo de adición, y con los culés lanzados al ataque en busca del gol de la clasificación, un rebote largo fue aprovechado por Fernando Torres, quien había ingresado minutos antes. El delanteros español, de poco éxito en el Chelsea, corrió 40 metros con la pelota antes de enfrentar a Víctor Valdés, superarlo y empujar la pelota al fondo de la red. Golpe letal para el mejor equipo del mundo en los últimos años y probablemente uno de los más exitosos de la historia.
Esa anotación sentenció la serie. Ya no había tiempo para reaccionar y eso lo entendieron los jugadores azulgranas, que se tomaban la cabeza con resignación. Los azules, vestidos ayer de blanco, cruzaron la cancha para celebrar con Torres.
Será la segunda final del Chelsea en el torneo de clubes más importante del planeta. La primera la perdió contra el Manchester United en Moscú, en 2008, en la definición por penaltis.
En esa ocasión el técnico era el israelí Abraham Grant, quien había reemplazado a José Mourinho. Ahora es Roberto Di Matteo, quien asumió el cargo que dejó Carlo Ancelotti.
Este miércoles, el turno para el Real Madrid
El Real Madrid buscará este miércoles (1:45 p.m. por Fox Sports), en el partido de vuelta ante el Bayern de Múnich en las semifinales de la Liga de Campeones, una remontada que le permita superar el adverso 2-1 de la ida y conseguir un cupo para la final del torneo continental. “Queremos estar en la final. Creemos que merecemos estar allí”, dijo José Mourinho, cuyo equipo, pese a la difícil tarea que tiene, llega a este encuentro cargado de moral tras ganar el sábado al Barcelona en el Clásico liguero (2-1), lo que dejó asegurado el título de Liga. “Lo tenemos difícil porque el Bayern es un rival difícil, pero el equipo está preparado, sabe que ha llegado la hora de la verdad, de demostrar que queremos estar en la final”, agregó Mourinho.