Aunque el deporte es una de las actividades que mayores alegrías les brindan a los colombianos, fue una de las grandes perjudicadas con el presupuesto general de la Nación para 2016 que aprobó esta semana el Congreso de la República.
El año pasado el Departamento Administrativo del Deporte, la Recreación, la Actividad Física y el Aprovechamiento del Tiempo Libre (Coldeportes) recibió $436.000 millones para inversión y funcionamiento, $26.000 millones más que lo que le adjudicaron para el próximo, o sea, una reducción del 6,1 %.
“En realidad el recorte para el deporte fue cercano al 46 %, porque hay otros ingresos que no vamos a percibir, pero debo que aclarar que esto no afectará tanto el alto rendimiento, pensando precisamente en que habrá Juegos Olímpicos. El dinero destinado a los atletas élite se mantendrá, aunque ahí el déficit será porque el dólar y el euro están más caros que hace un año y hay que comprar tiquetes y pagar hoteles y viáticos que lógicamente están más altos”, explica a El Espectador Andrés Botero Phillipsbourne, el director de la entidad encargada del funcionamiento del Sistema Nacional del Deporte.
El ajuste de gastos del Estado que se aprobó fue una de las principales razones para que se decidiera acabar con el Team Colombia de ciclismo, que representaba al país en varias de las principales carreras del mundo.
“El año que viene va a ser difícil para la economía del país y eso incluye el deporte. Nos ha tocado mirar dónde recortar, analizar posibilidades y buscar alternativas, pero no ha sido fácil. Invitamos a muchas de las grandes empresas del país para que nos ayudaran y asumieran el patrocinio del equipo, pero no se pudo. La prioridad son los Olímpicos y por eso se sacrificó el Team Colombia”, explica Botero, quien a pesar de las críticas, defendió ese proyecto: “Ha servido como plataforma para los ciclistas y como gran publicidad para la buena imagen del país. Ni yo imaginé la importancia que tenía en Europa hasta que fui a verlo y me di cuenta de lo que significaba dentro del pelotón de un Giro de Italia o la Vuelta a España, así como para los colombianos que viven allá”.
Los detractores de la escuadra aseguran que en 2015 es la única profesional que no ha logrado victorias y ocupa la posición 14 entre las 20 de la categoría continental, por lo que no ha justificado la inversión, cercana a los $7.500 millones anuales. Además, excepto los ciclistas, la mayoría de sus empleados y colaboradores son extranjeros, encabezados por el técnico italiano Claudio Corti, a quien acusan de ser el gran beneficiado con la existencia del equipo.
De todas maneras, Botero advirtió que “a algunas compañías les gustó la idea de apoyar al Team Colombia para 2017, por lo que podríamos revivirlo”.
Otros compromisos importantes que adquirió el deporte colombiano son los Juegos Bolivarianos de 2017 en Santa Marta y los Centroamericanos y del Caribe de 2018 en Barranquilla.
“Para esas justas ya se ha acordado con Planeación Nacional y los ministerios involucrados que habrá un tope de gastos que definiremos muy pronto, cuando sepamos qué escenarios hay que construir o remodelar. Son dos ciudades que quedan a una hora de distancia, así que van a compartir escenarios, eso no será complicado. Estamos optimistas y el Gobierno comprometido para que sean una realidad. Tan pronto estén los diseños definitivos, arrancan las obras. Santa Marta ya los entregó, pero tuvimos que hacerle ajustes al estadio, que está demorado, y los de Barranquilla se están haciendo”, explicó Botero, quien lleva más de 40 años en la dirigencia deportiva y es miembro del Comité Olímpico Internacional.
Los Juegos Nacionales
A pesar de todos los éxitos de los deportistas colombianos por el mundo, liderados por Caterine Ibargüen, Nairo Quintana, Esteban Chaves, Jossimar Calvo, Juan Pablo Montoya y Fernando Gaviria, entre otros, 2015 no ha sido un año fácil, especialmente por la incertidumbre que han generado los XX Juegos Deportivos Nacionales y los IV Paranacionales, que se pusieron en marcha esta semana con las competencias de patinaje y levantamiento de pesas en Rionegro y Quibdó, respectivamente.
“He estado metido durante muchos años en la organización de todo tipo de eventos, locales, nacionales, continentales, olímpicos y mundiales, pero ninguno ha sido tan complicado como este”, admite Botero, quien asumió el compromiso de sacarlos adelante a pesar de los obstáculos.
“Hay que decir que Coldeportes no tiene el control directo de las licitaciones, ni de la contratación de las obras. Nos encargamos de entregar los recursos, supervisar los diseños y verificar que las obras queden lo mejor posible, pero la construcción es responsabilidad de los gobiernos locales. Lógico que cada uno quiera lo mejor para su región, pero hay diseños sobredimensionados que toca devolver, ajustar y volver a acomodar. Hay dineros que no se pueden entregar mientras no se asegure la viabilidad del proyecto”, explica Botero.
El objetivo del Gobierno, cuando les adjudicó la sede a los departamentos de Tolima y Chocó, era dotarlos de una buena infraestructura deportiva, por lo que se remodeló buena parte de los escenarios existentes y se construyeron varios más. No obstante, la mayoría de las obras sufrieron atrasos y algunas disciplinas tuvieron que cambiarse de sede. Finalmente habrá competencias también en municipios de Antioquia, Valle, Cundinamarca y en Bogotá.
“Esperamos hasta último momento a las sedes inicialmente designadas y cuando vimos que definitivamente no podían cumplir, usamos el plan B que ya se tenía. Muchas obras se atrasaron, pero en la mayoría vimos el interés de los contratistas por terminar, trabajan día y noche. En otras no fue así, como en el Parque Deportivo de la capital tolimense”, dice Botero, quien no obstante reconoce que los gobernantes “se han puesto la camiseta para cumplirles a sus regiones. La gente de Ibagué va a tener sus juegos y todas las obras se van a acabar, los contratos se van a cumplir. Van a tener excelentes escenarios para el futuro”.
Y aunque los Juegos arrancaron con pie derecho, pues las pruebas de pesas y patinaje fueron un éxito, quedaron lecciones claras: “El nivel de nuestro deporte y de la organización que tenemos ha llegado a un grado de desarrollo tan alto que amerita mejores cosas. Para 2019 ya hemos hablado de centralizar la sede en la que todo esté en una ciudad-región”.
Antes de que se realice la segunda parte de los Juegos, desde el 7 de noviembre, Coldeportes seguirá trabajando en otros frentes que también le competen y son tan importantes como el alto rendimiento, entre ellos los Juegos Supérate Intercolegiados, uno de los programas bandera del Gobierno, que involucran a cerca de dos millones de niños de todos los rincones del país y cuyas finales nacionales en 23 disciplinas se disputan en Bogotá.