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Alejandro Valverde o la enseñanza de saber permanecer

El ciclista español cumple 40 años y se niega a retirarse antes de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Desde su casa, a las afueras de Murcia, su ciudad natal, sigue entrenando con la misma pasión con la que lo hace desde su infancia.

24 de abril de 2020 - 03:40 p. m.
Alejandro Valverde ha ganado más de 120 carreras en sus 17 años como ciclista profesional. / Movistar Team
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Se llegaba el momento decisivo en el campeonato mundial de ciclismo de ruta 2018 en Innsbruck, Austria. Eran 258.5 kilómetros de recorrido que constaban de seis vueltas de 23, 8 kilómetros y una más larga de 31. A 350 metros de la meta, en un recorrido que constó de 24 segundos, Alejandro Valverde no volvió a mirar hacia atrás y decidió confiar en su potencia. A escasos metros de él quedaron Romain Bardet, Michael Woods y Tom Dumoulin. El puño arriba, el grito al cielo,las lágrimas y un suspiro de 15 años de carrera surgieron después de cruzar la línea final. El español, después de algunos intentos fallidos, especialmente el del año de su debut como ciclista profesional en 2003, había ganado el mundial de ciclismo de ruta.

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“Ha sido un poco por todo. Los compañeros han estado de 10. Sobre todo, hemos sabido correr muy bien todos. Como toda la selección me aportaba mucha tranquilidad, casi ni tenía que aparecer por las primeras posiciones. Sabía que lo iban a hacer bien. Lo tuvimos todo controlado. Y, en el último puerto, antes del repecho final, le pregunté a De la Cruz «¿qué hacemos?»»¿cómo que qué hacemos?», me respondió, «¡Ser campeón del mundo!» Así me lo soltó. Eso evidencia la gran unión del grupo y la confianza que tenían ellos en mí, todavía mayor de la que tenía yo en ellos”, contó Valverde al diario Marca días después de ganar en Innsbruck su carrera más soñada.

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Para hablar de la génesis de Valverde y el ciclismo hay que dirigirse a Murcia, sureste de España. Allí, entre calles angostas y edificios pequeños de colores crema, creció “El imbatido”, como lo llamaron en su adolescencia por ganar todas las carreras en las que participaba.

«Mi padre me compró una bicicleta cuando tenía nueve años y la primera vez que salí hice 100 kilómetros», confesaba el español en una entrevista. Así que desde su infancia ya sabía lo que significaba la libertad en dos ruedas y la pasión que se reinventa con cada pedalazo que, acumulados, resultan en miles de kilómetros recorridos y en una cantidad similar de anécdotas y memorias.

A sus 23 años debutó en el ciclismo profesional. Eusebio Unzué, director del Movistar Team, siempre ha estado al lado de Valverde. Lo estuvo en ese 2003 en el que hizo parte del llamado Illes Balears, luego Caisse D’Epargne, y lo ha estado desde hace varios años desde que el español hace parte del Movistar. «Alejandro es un corredor especial, tocado por una varita mágica, diferente, único, capaz de ganar en cualquier tipo de prueba», afirmó el navarro.

Entre esa primera participación en 2003, en la que ganó una medalla de plata en el Mundial de pista tras perder por unos metros con Igor Astarloa, y el presente en el que se resguarda por la crisis del COVID-19 a las afueras de Murcia, su ciudad natal, Alejandro Valverde ha acumulado cinco medallas, una de plata y cuatro de bronce; cinco clásicas de la entidad de la Flecha Valona; cuatro Lieja-Bastogne-Lieja; la Clásica San Sebastián, que ganó dos veces o del Campeonato de España en línea, en el que se impuso dos veces. En cuanto a las tres grandes del ciclismo, el español suma ocho podios: seis en la Vuelta, uno en el Giro y uno en el Tour. Son más de 120 victorias a lo largo de su carrera. Su longevidad es un valor agregado a su rendimiento. Es un hueso duro de roer, como se dice popularmente.

Con cinco horas de entrenamiento, Valverde sigue siendo uno de los ciclistas que rueda bajo las luces de los reflectores. Ni los aficionados, ni la prensa, ni sus compañeros y rivales lo subestiman en las carreteras. Con ese ahínco y esa pasión que no ha perdido a lo largo de los años, “El Imbatido” sigue manteniendo su estado físico en su casa, esperando ahora a que pueda volver a recorrer las calles de siempre y pueda equilibrar sus fuerzas para buscar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, certamen en el que piensa dar otra actuación estelar antes de anunciar un retiro que tenía pensado para este año, pero que las circunstancias lo impidieron, tal vez como una jugada del destino para darle una última oportunidad al español de brillar y de reafirmar su legado en la historia del ciclismo mundial.

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