Pocos saben que la forma en la que Daniel Felipe Martínez sigue la rueda de los grandes nombres del lote mundial en la montaña viene, en parte, de sus entrenamientos por Cocorná, Antioquia, también por las subidas a Palmas y por la manera en la que se le ve pasar, a tope por Topos, un trayecto de sube y baja que acalambra las piernas.
Y que rodar en el plano, algo en lo que ha mejorado un montón, quizá sea por sus salidas por Guarne y Marinilla, por una doble calzada en la que el viento pega tan fuerte que obliga a llevar plato grande y piñón intermedio, en la que se puede ir a gran velocidad sin el temor natural de encontrar un conductor imprudente.
Si bien Martínez nació en Soacha y empezó en el ciclismo subiendo al Alto del Vino, a Patios y a la Calera, lo que ha hecho el oriente antioqueño por el corredor del Education First se ve en los resultados.
Igual que los entrenamientos por Vergara, Cundinamarca, donde sus padres tienen una finca y aprovecha para ir hasta el Alto de Ficalito, bajar a Guaduas y devolverse en una jornada que le toma cinco horas. Por allá la carretera es más angosta y transitada, de pendientes que alcanzan el 12 % de desnivel.
Le puede interesar: Daniel Martínez y una vida dedicada al ciclismo
Con 24 años, aunque el candado en su rostro trate de disimular un poco la juventud, Martínez, entusiasta integral, probó que tiene cualidades y sentido de la oportunidad. Y que no se amilana sin importar el terreno, pues se desenvuelve bien cuando el camino se empina o cuando el viento y el llano empujan de un lado al otro.
Puede que no sea de esos corredores de ataques fulminantes, pero tampoco se queda cuando otros lo hacen. Y así también se ganan las competencias: siendo regular, inteligente y muy fuerte. Estos días fue habitual verlo a la par de Primoz Roglic y Egan Bernal, incluso, en algunos pasajes, siendo el único colombiano capaz de aguantar el cambio de ritmo tan natural y avasallador del esloveno en el Critérium del Dauphiné.
En las últimas semanas, Martínez trabajó en Andorra, su lugar de residencia en Europa, y se preparó para trabajarle a Rigoberto Urán, el líder, en principio, del Education First en la prueba que sirve de antesala al Tour de Francia, una radiografía para saber cómo está cada quien de cara a la cita más importante del mundo.
Sin embargo, por situaciones ajenas, como el retiro de Bernal y Roglic, y la caída de su compañero Sergio Higuita en la segunda etapa, Martínez asumió el mando el último día y sin relevos estuvo pendiente de lo que hizo Miguel Ángel López, compatriota y rival, y de cómo venía atrás Thibaut Pinot, el francés que terminó segundo en la clasificación general.
En contexto: “Uno no puede pedalear y preocuparse a la vez”
Ahora, a doce días de que comience el Tour, el campeón del Dauphiné le mandó un mensaje a Charles Wegelius, Bingen Fernández y Juan Manuel Gárate, quienes manejan los hilos del equipo estadounidense, pues su estado de forma es superior a la de otros, con un pico que supo regular en plena pandemia (de no ser por un traspié hubiera ganado el Tour Colombia) y que ahora parece haber retomado gracias a los fuertes entrenamientos.
Eso sí, habrá que ver cómo le va cuando se trata de administrar energías durante tres semanas, algo que no ha sido su fuerte. Y si es capaz de tener una gota de chispa para subir el siguiente escalón.