Los favoritos al Tour de Francia salvaron sin complicaciones la etapa más larga de la presente edición entre Saumur y Limoges, con un recorrido de 237 kilómetros, la mejor noticia para todos antes del primer examen de la carrera, la jornada de media montaña con final en Le Lioran.
No obstante, el calor y el hecho de estar cinco horas y media encima de la bicicleta, a una media de 43 por hora, convirtieron en exigente la etapa maratón.
Al igual que en la jornada anterior, el equipo Tinkoff de Alberto Contador volvió a trabajar al frente del pelotón para echar abajo la escapada del día, y más tarde para preparar el esprint de Sagan. El español, mermado aún por las caídas de las dos primeras jornadas se limitó a pasar página y entró dentro de los primeros 45 clasificados a resguardo de posibles complicaciones.
La táctica de seguridad también la aplicaron el Sky de Froome, el Movistar de Quintana y el Astana de Aru. Los tres buscaron llevar a sus jefes de filas delante del pelotón. Y a falta de 3 kilómetros se echaron a un lado para que tomaran la palabra los velocistas.
La idea general en todos ellos, salvar el día y estar listos para la primera batalla de montaña, si bien aún se tratará de un experimento antes de los Pirineos.
La quinta etapa constará de 216 kilómetros, recorrido de media montaña con 6 puertos puntuables, 4 de ellos en los últimos 50 kilómetros.
«Esa etapa ya es buena para mí. Será un día difícil, pero espero estar delante. Luego, en los Pirineos, también», dijo en meta Nairo Quintana.
Contador afronta la prueba «mentalizado para el primer test» y tratando de superar los dolores contra reloj.
Por su parte, Mikel Nieve, gregario de Froome en el Sky, señaló que su jefe de filas «está bien y tratará de estar delante».