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Nairo y Froome, un duelo psicológico por el liderato de la Vuelta a España

El británico ganó la etapa 11 y le descontó cuatro segundos. El objetivo del colombiano es aumentar tiempo en la general para la contrarreloj de 37 kilómetros entre Xábia y Calp.

01 de septiembre de 2016 - 07:00 a. m.
Nairo Quintana y Chris Froome durante la novena etapa de la Vuelta. Foto: EFE
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En Peña Cabarga se vivió un último kilómetro de infarto, para hacer daño, para matar o morir, solo un kilómetro para jugarse el porvenir. Un kilómetro para ser quien se es o para ser quien se quiere ser. Froome ganó y dejó claro que no dará el brazo a torcer con facilidad. Nairo nunca se le despegó. Fue un ataque y contrataque, que dejó claro que, entre estos dos pedalistas, si algo raro no pasa de aquí al domingo 11 de septiembre, saldrá el ganador de esta edición de la Vuelta.

Desde el sábado en el ascenso a La Camperona, Froome fue avisado por Quintana de que la batalla continúa. Que no se dará por vencido hasta vencerle. Lo del Tour es historia y en La Vuelta se está escribiendo una nueva con juegos artificiales. Los ataques no cesan. Nairo volvió a dar un golpe sobre la mesa el lunes en Lagos de Covadonga y Froome respondió. Llegó tercero en esa etapa, pero tuvo una remontada que dejó escrito con mayúsculas: aquí estoy. El objetivo de Nairo es atacarle día a día, minuto a minuto, cada vez que la carretera se empine. Pero en Peña Cabarga, el británico estaba preparado y contragolpeó para ganar la etapa.

“Me ganó la etapa, sigo pensando que está fuerte. Por esta razón creo que habrá mucho espectáculo en esta Vuelta”, dijo Nairo Quintana tras cruzar la meta. Sin embargo, al boyacense se le ve confiado. Aunque sabe que tiene que llegar a la contrarreloj con dos minutos y fracción de ventaja si quiere ganar la Vuelta. Está disfrutando. Cuando las piernas responden, la sonrisa se le dibuja en la cara, pero son pocas veces que lo demuestra. Froome respondió. Quería ganar, quería ganarle a Nairo la batalla psicológica planteada desde ahora hasta la contrarreloj de Calp. Algo así como el vals del segundo de Les Luttiers, pero repetido cada día. Era un reto. El reto. Entre Froome y Nairo todo está en tablas. Pero murió un día más.

“Él (Nairo) quiere más diferencia y a mí me gustaría menos”, dijo el pedalista del Sky con ironía el miércoles en Peña Cabarga. La mesa está puesta. El que primero se equivoque con su estrategia tendrá que quedarse con las ganas de terminar en Madrid con la camiseta roja. Ambos quedan a la espera de las etapas pirenaicas que iniciarán el sábado con el ascenso a Aubisque.

La Vuelta llega a Bilbao

La competencia se toma un par de días de respiro, antes de regresar a la alta montaña. Este jueves el pelotón llega al País Vasco. Será una jornada larga, de 193,2 km, entre la localidad cántabra de Los Corrales de Buelna y la ciudad de Bilbao, con cuatro puertos entre los que destacan Alisas y el doble paso por El Vivero en la parte final, con 4,2 km al 8,5% y la cima a sólo 13 km de la llegada en la capital vizcaína.

Los ciclistas comenzarán en un terreno relativamente llano, pero en el kilómetro 49 se encontrarán con la primera ascensión de la jornada, el Puerto de las Alisas, catalogado como uno de primera categoría. Un puerto duro, con 10 kilómetros de subida al 6%, que aunque no represente un punto clave para los hombres de la general, porque está demasiado lejos de meta, habrá que ver cómo pasa por ahí la posible fuga que se haya formado en el llano del comienzo, y que puede sacar bastante provecho.

Tras el descenso, los corredores se encontrarán con un tramo llano, de unos 26 kilómetros, que les llevará hasta el segundo ascenso de la etapa, el Alto de la Escrita, un puerto de tercera categoría, con 6,4 kilómetros de subida al 4,5%. Por último y después de 50 kilómetros llanos, llegará El Vivero. Un puerto de segunda categoría que, a pesar de no ser muy largo, con 4.2 kilómetros de subida, tiene una pendiente media de 7,1% con rampas que llegan al 12%.

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