Con las piernas adoloridas por el esfuerzo en la etapa y con dos kilómetros aún por delante para coronar Ermita del Alba, Rodolfo Torres veía cómo Frank Schlek se escaba para ganar la etapa. Fueron momentos agotadores en la última llegada en alto de la edición 70 de la ronda ibérica, pero a pesar del cansancio Rodolfo Torres, del Team Colombia-Coldeportes, quedó cerca de lograr un éxito para recordar en las carreteras de España.
De inicio la fuga la conformaron 10 hombres, que llegó a tomar hasta 22 minutos como ventaja máxima, antes de que el Katusha empezase a reaccionar. Los escapados llegaron juntos hasta la penúltima subida, el Alto de la Cobertoria, fue después de ese puerto cuando el ritmo impuesto por Schleck comenzó a cobrar víctimas. Los 10 fugados se redujeron en ocho, luego en cuatro, y finalmente dos. Schleck y Torres, claramente los más fuertes en subida en un día de 5.500 metros de desnivel.
«Ya en la quinta subida (El Cordal) estaba claro que Schleck era el más fuerte hacia arriba, era el hombre al que debía vigilar de cerca», dijo Torres, quien además afirmó «pensar que lo metí yo en la fuga… Habían acelerado Verona (Etixx-Quickstep), Rolland (Europcar) y Fraile (Caja Rural), yo demarré para cazarlos y Frank se me pegó detrás».
Los dos escapados se enfrentaron a la bajada que precedía a la subida final, el Alto de la Ermita de Alba, sin precedentes en la Vuelta a España. Con su 11,1% de media y picos al 22%, no teme la comparación con las subidas más temidas de las grandes carreras por etapas, «es durísima, pero en este momento no puedo compararlo con otras subidas a las que me enfrenté», dice Torres. «Me puse de acuerdo con Schleck para subir a un ritmo constante y jugárnosla en los últimos kilómetros. Y fue allí cuando él hizo valer toda su experiencia: lo miraba pedalear, parecía agobiado, y me sentí bien de verdad. Allí pensé que verdaderamente hoy llegaba la oportunidad buena».
A 3 km del final, sin embargo, Schleck insistió en su empuje, y Rodolfo no le pudo seguir: «A 4 km del final, empecé a sentir mis fuerzas agotarse. En esos momentos, de repente, te pesan sobretodo las piernas. Traté de jugar con la cabeza: me puse delante, tratando de parecer todavía fresco y con la esperanza de que él cediese. Pero no es casualidad si Schleck ha estado en lo alto del podio del Tour de Francía”.
Schleck acelera, mantiene el paso incluso en las rampas masacrantes de los dos últimos kilómetros, y se impone con los brazos mirando hacia arriba. Un minuto más tarde, con las últimas gotas de energía, Rodolfo saluda con la mano al público que le aplaude y anima, y hace la señal de la cruz antes de refugiarse en los brazos de Marcos, el masajista. Le esperan los micrófonos de la prensa, el abrazo de Claudio Corti, y el premio al más combativo del día: convertido en un hábito para el Team Colombia-Coldeportes, en su tercer «número rojo» consecutivo.
«Quería ganar, por supuesto. Estamos corriendo para esto, el equipo trabajó hoy para permitirme entrar la fuga y jugármela hasta el final, y creo lo hice al máximo de mis posibilidades. Estoy un poco decepcionado, pero creo que disputé una gran etapa: no he sido superado por un cualquiera. Felicitaciones a Frank, pero la Vuelta termina el próximo domingo y vamos a atacar de nuevo», concluyó Torres.