Muy rápidamente le ha cambiado la vida a Miguel Ángel López. Hace apenas tres años su día a día no transcurría sobre una bicicleta sino que se desarrollaba en verdes campos, tierras áridas, entre azadones, palas y animales. Pero ahora, tras ganar el Tour de L’Avenir, pasó a uno de los mejores equipos de ciclismo en el mundo, el Astana Pro Tour, en el que compartirá con el actual campeón del Tour de Francia, el italiano Vincenzo Nibali, y Fabio Aru, gran promesa del ciclismo mundial. “Era lo que soñaba y gracias a Dios se han dado las cosas. Ahora hay que esperar a que con su ayuda todo nos salga bien”, dijo un sonriente Miguel Ángel López a la Federación Colombiana de Ciclismo.
Ayudarle a su padre en trabajos de campo era su obligación, así como el estudio; claro que esas dos actividades no eran precisamente su pasión. Lo que realmente lo hacía feliz era recorrer las carreteras de Boyacá sobre una bicicleta. Por eso, al ver que era bueno para escalar las montañas de su región, se dedicó de lleno a este deporte. No le importaba que no hubiera muchos recursos, confiaba en su talento, y con cierta rebeldía se la jugó. Eso le trajo algunas dificultades porque el ciclismo es un deporte lleno de sacrificios y sin grandes recompensas en procesos formativos, pero poco a poco Supermán, como le dicen en su tierra, se ha salido con la suya.
Sus padres, Santiago López y Marlene Moreno, sufrían mucho al verlo lleno de raspaduras y moretones producto de las caídas y los golpes que se daba en las competencias o entrenamientos, algo normal y lógico para alguien que se dedica a esto, y se lo reprochaban con vehemencia. Miguel nunca se rindió y resistió esos golpes con personalidad, y justamente esa valentía y berraquera son las que lo han llevado a convertirse en un auténtico ganador. La fama no ha sido su objetivo, mas sí la gloria y el reconocimiento, y en muy poco tiempo lo ha logrado. Hace menos de un mes se coronó campeón del Tour de L’Avenir, la competencia más importante del ciclismo aficionado alrededor del mundo, algo así como el Tour de Francia para promesas del deporte de las bielas.
En la temporada pasada vivió uno de los momentos más duros de su corta carrera. En una caída en competencia sufrió una fractura en la muñeca que por poco lo obliga a dejar el ciclismo, pero una vez más demostró su heroísmo y gracias al apoyo de su entrenador, Rafael Acevedo, siguió pedaleando. Lo hizo con tanta fuerza que este año, además del Tour de L’Avenir, ganó la Vuelta de la Juventud unos mese antes, un doblete que ningún ciclista colombiano había logrado y que lo ubica como la gran promesa del ciclismo nacional.
Sobre su paso a un equipo Pro Tour, Miguel Ángel aseguró que “era un proceso que ya se había tenido en cuenta desde inicio de año. Ya me estaban mirando y es algo que estaban trabajando. La contratación se da gracias a Vicente Belda (exciclista español que entrenó a Nairo Quintana en sus inicios) y Rafael Acevedo (DT de la Lotería de Boyacá)”. El boyacense integrará la delegación colombiana que participará en el Mundial de Ciclismo de Ponferrada, España, entre el 21 y 28 de septiembre. “Es bueno entrar en conversación con los que ya saben, como Rigoberto Urán o Sebastián Henao”, agregó con entusiasmo el pedalista de 20 años, quien ya sueña con seguir los pasos de Nairo Quintana, un escalador tan temible como él.
Mientras sus padres le insistían en que se dedicara a algo diferente al ciclismo, Miguel se visualizaba en las carreteras europeas encima de una gran bicicleta y vestido con un uniforme de uno de los mejores equipos del mundo. Ahora, cuando eso ya no es sueño sino realidad, no puede creer que todo haya ocurrido tan rápidamente en su vida. “La verdad, es increíble saber que uno va a estar ahí con todos los ‘cocos’, con los que son. Va a ser muy bacano, porque de todas maneras cada quien se prepara para llegar a cumplir sus sueños. Y en este momento creo que ya se me están cumpliendo. Ahora se trata de ir a correr y esperar que con la ayuda de Dios todo nos salga bien”.