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Una Vuelta bien distinta

Sky se la juega con Froome y Movistar con Nairo Quintana en una prueba bien diferente al pasado Tour de Francia.

20 de agosto de 2015 - 03:22 p. m.
AFP
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La rivalidad entre las dos escuadras que fueron protagonistas del Tour de Francia y de sus dos líderes, se plantea nuevamente en la Vuelta a España que se inicia este sábado. Chris Froome no solamente ha dicho que va por el título sino que además espera ganar cinco tours y hasta ha tratado de impresionar con un video de una prueba de potencia mientras que el Movistar ya definió que su único líder será Nairo. Basta mirar la fotografía del equipo que estará en la carrera en la que el colombiano está medio paso delante de sus compañeros. La participación del africano echó por tierra la ambición de Valverde de llevar el peso de la carrera, como había sido planeado desde comienzos de la temporada.

La Vuelta de los 80 años es bien diferente al Tour de los 102, que tuvo de entrada nueve etapas llanas. En la península, en un recorrido lleno de neutralizaciones se encontrará montaña desde los primeros días, lo que le quita a Froome la posibilidad de atacar en montaña luego de varios días de llano.

Tras la cronómetro inicial por equipos, de solo 7,4 kilómetros, se encarará un recorrido muy quebrado de 158,7 que termina en premio de montaña de tercera categoría en Caminito del Rey y en la tercera etapa, tras un corto y duro ascenso de tercera se encontrará, en mitad de la jornada, una subida de primera categoría al Puerto del León. Si los escaladores saben aprovecharla comenzarán a limar las piernas de rodadores y velocistas.

La cuarta y la quinta etapa serán llanas, para llegadas en grupo mientras que la sexta, que termina en el alto de Cazorla es muy favorable para especialistas de media montaña. En la séptima sonarán las trompetas anunciando el comienzo de la gran batalla, con una llegada de primera categoría en el Alto de Capileira.

La octava fracción tendrá inicialmente 120 kilómetros en descenso y una llegada en terreno llano tras subir dos veces al Alto de la Cresta del Gallo en el que en cuatro kilómetros se suben 380 metros.

La novena etapa, el domingo 30 de agosto, irá por la orilla de la Costa del Sol en el Mediterráneo y tendrá a 42 kilómetros de la meta un premio de segunda, corto pero difícil y en la llegada uno de primera, en la Cumbre del Sol, también corto pero con rampas de respeto.

El mes terminará en Castellón con una etapa que a 17 kilómetros de la meta tiene el ascenso al Alto del Desierto de las Palmas, de segunda categoría. De inmediato la caravana se trasladará a Andorra la Vella para disfrutar del primer día de descanso.

El miércoles 2 de septiembre puede ser el día crucial de la Vuelta, con la etapa reina que será de 138 kilómetros de sólo subir y bajar: se sale con 10 kilómetros de trepada a la Collada de Beixales, de primera categoría y con rampas hasta del 11 %, se baja y se encara el Coll de Ordino, de primera, descenso y a subir 14 kilómetros hasta el Puerto de la Rabasa, de primera, con rampas del 12 %, a bajar para encarar luego el Coll de la Gallina, fuera de categoría, de 12 kilómetros con rampas hasta del 13 %, de nuevo a bajar, una subida corta pero dura al Alto de la Comella, de segunda y se concluye en el Alto Els Cortals d´Encamps, de primera categoría, un ascenso duro con rampas del 11.6 por ciento.

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La Vuelta sigue con dos etapas de media montaña que concluyen en Lleida y Tarazona y vendrá luego la jornada al Alto Campoo. Fue allí donde en 1985 Café de Colombia obtuvo su primera victoria en la Vuelta con Antonio “Tomate” Agudelo quien batió en el embalaje a Robert Millar y a Pello Ruiz Cabestany. Esta vez a 45 kilómetros de la meta se encontrará el Puerto del Escudo, de primera, con rampas hasta del 15 % y al final una subida de 18 kilómetros, fuera de categoría, muy dura en sus kilómetros finales.

El domingo 6 de septiembre será la etapa 14, que bordea el Mar Cantábrico para llegar al Alto de Sotres, de primera categoría, con desniveles hasta del 13 % y al día siguiente, ya en territorio de Asturias, otro serrucho de 185 kilómetros, con dos premios de tercera categoría, tres de segunda y en los últimos 25 kilómetros el ascenso a La Cobertoria, de primera y la llegada a la Ermita de Alba, fuera de categoría, con escalofriantes rampas del 21,7 %. De allí la caravana irá a Burgos a disfrutar el segundo día de descanso.

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El 9 se correrá la etapa a cronómetro de 38,7 kilómetros en Burgos, casi llana. Quien termine allí como líder casi tendrá asegurada la victoria pues restarán la etapa Roa-Riaza, que se definirá en un descenso de 15 kilómetros desde el Puerto de la Quesera, de primera; la jornada entre Medina del Campo y Avila, de media montaña y la jornada por la Sierra Madrileña que aunque tiene cuatro premios de montaña de primera categoría casi nunca ha definido nada. Y el paseo de la victoria, el 13 de septiembre será de 97,8 kilómetros con final en el tradicional circuito de La Castellana.

Tanta montaña, y tan bien repartida, ha hecho que especialistas como Julito Jiménez, uno de los grandes escaladores de la historia, escoja a Nairo como su favorito. El boyacense no quiere terminar el año sin una gran victoria pero tendrá que vérselas con un Froome que quiere ligar en un año las victorias de Tour y Vuelta… Como para alquilar balcón, o mejor, para preparar el sillón frente al televisor.
 

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