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Cuando una ilusión Rueda

Honduras se estrena en el Mundial frente a Chile.

15 de junio de 2010 - 05:57 p. m.
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El sueño que persiguió durante años se le hará realidad este miércoles al técnico colombiano Reinaldo Rueda: dirigir en una Copa del Mundo. Su debut es ante Chile.

De su madre heredó el don de la docencia, además de la exigencia para su vida personal y profesional, perfectamente complementados en Alemania, donde terminó de comprobar que el fútbol había perdido a un aceptable defensor central, pero ganado a un director técnico en potencia.

Tal vez Reinaldo Rueda no hubiese brillado en la cancha como sí a escasos metros de ella, porque a sus 53 años recién cumplidos, en el banco ha vivido de todo, desde la consagración en un Esperanzas de Toulón y la medalla de bronce en el Mundial Juvenil de Emiratos Árabes, hasta padecer en carne propia la goleada 9-0 de Brasil en el Preolímpico de Londrina (como asistente de Javier Álvarez) o la eliminación para Alemania 2006.

Pero este miércoles, sin duda, la carrera como entrenador de este caleño marcará un antes y un después, cuando asome en la gramilla del Mbombela de Nelspruit, donde dirigirá su primer partido de Copa del Mundo, sueño que nació en la Escuela Nacional del Deporte de su ciudad natal.

Allí, siendo apenas un estudiante de educación física, supo que el camino empezaba, pero el final era incierto y aunque no cree que lo haya culminado, la satisfacción que poco revela un rostro serio, lo invita a echar una mirada atrás para explicar por qué está en Sudáfrica con Honduras.

Cualquiera en su lugar podría tener presentes las puertas que se cerraron, aunque prefiere recordar más bien anécdotas que lo fueron marcando, como cuando “dirigía fútbol aficionado y en un partido jugaba tan mal el equipo y yo estaba tan piedro, tan molesto, que en el intermedio saqué tres jugadores, metí dos solamente a reemplazarlos y dejé al equipo con diez”.

Ahora se ríe de eso y lo tiene presente en momentos difíciles, abundantes frente a las escasas alegrías, las cuales, según Rueda, “pueden ir de acuerdo con las metas que vas superando, como cuando se gana determinado torneo, eres bachiller o recibes el título universitario”.

Pero a él en realidad lo “hace feliz tener salud para trabajar, contar con mis padres vivos y disfrutar de mis tres hijos porque veo en ellos el fruto del amor con mi señora”. Familiar hasta donde no más, cada vez que puede, llega a Cali para “ver a los viejos, a doña Orfa Cecilia (Rivera) y don Blas Antonio (Rueda)”, y de hecho antes de viajar a Alemania, penúltima escala antes de instalarse en Johannesburgo, recibió su bendición.

Es el mayor de tres hermanos —le siguen Rosa Virginia, profesora de idiomas, y Blas Antonio, piloto comercial—, y justo ese es el número de hijos que “Dios y la Virgen nos regalaron a mi señora Jenith (Ruano) y a mí”. Con esta abogada completa 22 años de casado y las razones de sus vidas son Alejandra, de 21 años, Carolina (17) y Juan David (13).

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Acepta ser “serio, pero eso no me impide disfrutar de la vida y tener el humor para los momentos que así lo ameriten”, por lo que también se considera “bastante sentimental, cuando me emociono soy de fácil llanto y si algo me afecta es la problemática social que vive el país y más que uno no puede hacer mucho por solucionarla, ya que es demasiado grande”.

No le teme al fracaso, mucho menos a Chile, su primer rival en esta Copa del Mundo, como tampoco a españoles y suizos. A lo único que le tiene miedo Rueda es “a las enfermedades porque para mí la salud es primordial y el ser humano es muy frágil. No creo que haya algo más difícil que estar incapacitado para realizar su labor”.

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Por eso no hay día en que no se encomiende a María Auxiliadora, a la que le pide “con mucha devoción y fe, sobre todo”, que le permita “trabajar, abrazar a mis hijos, escuchar un vallenato y regresar al país porque debemos darles gracias a ella y a Dios del paraíso que tenemos, por la gente, el clima, en fin, es una tierra maravillosa. Cuando uno está fuera de Colombia y vuelve, ese es un alivio grandísimo, le sube a uno muchísimo el ánimo”.

Rueda acepta como defecto que “a veces pienso demasiado las cosas, de pronto les doy demasiada trascendencia y quisiera tener decisiones más rápidas”, pero para haber llegado a ser uno de los 32 técnicos en Sudáfrica 2010 necesitó de paciencia, mucha capacidad y algo fundamental para triunfar: fortaleza.

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Bielsa respeta a Honduras

Con el 90% de la formación titular definida para el juego de este miércoles ante Honduras, Marcelo Bielsa (foto) acudió este martes a la rueda de prensa obligatoria para los técnicos el día previo a los partidos. Se notaba que lo hacía por cumplir una exigencia de Fifa y no porque quisiera ventilar en público la única duda que tiene: poner o no al delantero Humberto Suazo como inicialista. “Yo nunca arriesgaría a un jugador lesionado, pero no es el caso de Suazo. Él está sano. La incertidumbre surge porque aunque se ha entrenado a plenitud los tres últimos días, no ha retomado el estado que tenía antes de desgarrarse en el isquiotibial izquierdo”, explicó el argentino, quien se negó a hacer pronósticos sobre lo que será la actuación de su selección y elogió a la Honduras de Rueda.

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