El piloto británico Jenson Button desafió a sus críticos y convirtió en realidad su sueño de juventud, luego de transformarse el domingo en el décimo campeón mundial británico de la Fórmula Uno.
Dado de baja por algunos en los últimos años por sus excesos y sus gustos de ‘playboy’, el inglés coronó una temporada extraordinaria, con un título que lo ubica entre los grandes del deporte de la velocidad.
Button, de 29 años, se unió a Brawn GP en marzo, con sólo una victoria en su haber en 153 carreras, pero comenzó la temporada en un monoplaza dominante. Ganó seis de las siete primeras competencias y sentó las bases para conquistar un campeonato que lo eleva al mismo nivel que sus compatriotas Nigel Mansell y Lewis Hamilton.
Comenzando en el lugar 14 en el GP de Brasil el título parecía estar destinado a definirse hasta Abu Dabi. Sin embargo, el quinto puesto logrado por el británico le entregó la corona, en una prueba que ganó el australiano Mark Webber, con segundo lugar para el polaco Robert Kubica y el tercero de Lewis Hamilton.
El sueño de juventud de Jenson Button parecía imposible al final del año pasado, cuando Honda anunció que se retiraba del automovilismo.
Después de su primera temporada con la escudería Williams, la de 2000 cuando apenas tenía 20 años, en un debut que prometía grandes cosas, ni Button ni su padre John, quien asiste a todas sus carreras, imaginaban los altos y bajos que tendría su vida.
Abandonó Williams al final de ese año para dar paso al colombiano Juan Pablo Montoya. Luego, el inglés se trasladó a Benetton, que más tarde se convertiría en Renault, pero tuvo problemas con el jefe del equipo, Flavio Briatore. Pasando a BAR, que se convirtió en Honda, y en última instancia a Brawn, con la dirección de Ross Brawn, Button terminó tercero en el campeonato de 2004 y obtuvo un primer lugar en Hungría en 2006.
En 2007 y 2008 Honda fue competitivo y Button se quedó entre los rezagados. Pero este año por fin se coronó campeón.