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«El 2012 será mejor»

Camilo Villegas, el mejor golfista de Colombia, analiza para El Espectador su temporada y su estrategia para ganar más torneos en el PGA, tal vez un major.

17 de diciembre de 2011 - 04:00 p. m.
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Esta fue una semana muy emocionante para Camilo Villegas. Después de siete años como profesional del golf, regresó a sus raíces. El miércoles lo acompañamos al Club Campestre, donde recordó sus juegos de niño, por qué sus padres lo traían aquí y el día que supo que dedicaría su vida a este deporte. El jueves fuimos testigos de su show “El hoyo imposible Club Colombia”: expertos del Club El Rodeo le montaron greenes con tierra y pasto naturales y búnker incluido, para que jugara dos hoyos reales en el centro de la capital antioqueña. Primero jugó un par 3 desde la terraza del Hotel Nutibara hasta 108 yardas de distancia en la plaza de las estatuas de Botero, frente al Museo de Antioquia. Su técnica y el control de la distancia le permitieron sortear la altura de 30 metros, el viento cruzado y cumplir a cabalidad con no poner en riesgo a nadie. Dejó 11 de 15 bolas en el objetivo, una a 40 centímetros del hoyo. Sus padres, Luz Marina y Fernando, estuvieron en la tribuna gritando “Camilo, Camilo”, junto a cientos de invitados y transeúntes atraídos por el evento. “Yo tenía mucho miedo de un bolazo a alguien”, dijo su mamá. Pero se tomaron todas las previsiones de seguridad y lo deportivo también salió perfecto. Luego el golfista bajó y dio gracias, al borde de las lágrimas, cuando resumió su carrera y le dijo al público: “soñar no cuesta nada, es increíble cómo ha ido mi vida desde que nací aquí”. Luego se subió al metro con el gentío detrás y fue hasta la estación Universidad, desde donde golpeó hasta el green en el centro del Parque de los Deseos. Allí, a 86 metros de distancia, bajo la lluvia y desde una plataforma de tres metros de altura, su precisión fue mayor: una bola entró al hoyo y quedó en el borde. Otra decena quedó en el green. Esta vez el público le pidió en coro que hiciera la posición del hombre araña que lo hizo famoso a nivel mundial y él, a pesar de los efectos del aguacero, hundió los dedos en el barro y la hizo perfecta sin manchar el pantalón blanco. “Cumplí con traer el golf al centro de mi ciudad”, celebró, y se fue a disfrutar un mes de vacaciones familiares en Antioquia, celebrando Navidad y Año Nuevo, montando bicicleta, nadando, escalando, hablando paisa, haciendo lo que no hace en su casa en Florida. Esta entrevista la respondió sentado en el club house del Campestre, sin recargarse en el sofá, apoyando el cuerpo en unos de los brazos más poderosos del golf profesional.

¿Por qué escogió este evento para rematar el año?

Porque lo más importante es fomentar el deporte en Colombia y en eso Club Colombia me respalda y ha venido haciendo una gran labor. En mi caso el golf me ha dado tantas cosas positivas, tantas oportunidades, que una de mis metas personales es acercar de verdad el golf a la gente, porque hay muchos que no tienen esa posibilidad, trayendo un campo de golf en los cuales yo compito al medio de la ciudad y, de paso, digámoslo, invitarla a soñar y a trabajar para lograr sus sueños. Es que los retos son lo que lo mueven a uno día a día y lo llevan a realizarse paso a paso.

Técnicamente hizo hoyo en uno.

Los medios lo promocionaron como el hoyo en uno, pero un hoyo en uno es muy difícil de hacer. Aquí en el Campestre he jugado muchos años y nunca he hecho uno, pero tengo la fortuna de llevar ocho en la vida, mientras tengo compañeros profesionales con 15 ó 20 años de golf y no han hecho uno solo. Creo que lo importante era darle el enfoque diferente, el del hoyo imposible, como hicimos el año pasado en Bogotá desde la torre Colpatria hacia la plaza de toros. Llevar la cancha a la ciudad para darle acceso al golf a mucha gente que no sabe mucho de este deporte.

Lo veo emocionado de volver a su ciudad, a su club, a estar con la familia y los amigos.

Sí. Estar en Medellín es algo especial, la ciudad donde nací y crecí, donde tengo demasiados buenos recuerdos. Desafortunadamente no tengo la posibilidad de pasar acá todo el tiempo que quisiera, pero cada que vengo trato de compartir con mi familia y mis amigos, hacer cosas diferentes a las que hago en Estados Unidos (“No hablar de golf y no hablar inglés es su forma de descanso con nosotros”, dice su mamá) y eso me permite recargar energías, ese empuje que necesito ahora para volver y seguir logrando más triunfos a nivel deportivo.

Lo vi aquí en el club rescatando recuerdos. ¿Son muchos?

Demasiados (mira por la ventana hacia el campo). Mis papás me dejaban temprano, me recogían tarde. Venía a divertirme con mis amigos como todo niño, jugaba golf, hacía deporte, hacía de todo. Es increíble esta sensación de mirar atrás y ver cómo paso a paso uno va logrando cosas (se le quiebra la voz y hace una pausa para respirar)… Es que el golf siempre fue mi pasión y de ahí a ganar torneos en el PGA Tour hay una trayectoria muy amplia en donde hay demasiadas cosas que tienen que pasar para que uno logre eso. No es sólo lo que haga Camilo Villegas, sino todo un equipo que siempre me ha apoyado. Me podría quedar aquí agradeciendo a miles de personas, pero obviamente todo comenzó por mis padres, por cómo me ayudaron, cómo me educaron, cómo me guiaron para tomar las decisiones correctas y hasta el día de hoy lo hemos hecho bien y hemos ido logrando sueños. De eso se trata este viaje, de valorar todo esto porque quiero seguir adelante representando a mi ciudad y a mi país.

El 2011 fue atípico: cambió de caddie, de palos, revisó la técnica de su juego, y no todo salió bien.

Sí, hay que ser realistas. Los primeros seis meses fueron bien difíciles, le pegué muy mal a la bola, no obtuve resultados. Jugué mucho mejor en el segundo semestre, en especial en los play-offs, lo cual me motiva para 2012. En el golf usted tiene años buenos, regulares y malos, este año fue malo al principio y mucho mejor al final. Esperemos que 2012 sea bueno desde el principio.

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¿Qué cambios quedaron en su juego?… volvió a su swing natural.

El golf es un deporte en el que uno nunca llega a la perfección, pero trabaja todo el tiempo para acercarse a ella. Cuando uno cree que está pegándole muy bien al drive, algo llega y hay que revisarlo. Cuando uno cree que está poteando muy bien, eso no dura para siempre. De modo que hay que encontrar un balance. Sí, este año hicimos cambios al comienzo de la temporada que no fueron buenos, pero como en un negocio toda decisión se toma con el fin de mejorar resultados y a veces las cosas salen bien o salen mal. Por eso revisamos y al final de la temporada recuperamos la consistencia y la confianza para empezar 2012 con pie derecho.

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¿Cuál es su plan para 2012?

Todavía estoy haciendo un análisis, un plan de juego para volver a meterme dentro de los 50 mejores del mundo y tener acceso a los torneos grandes. Esa es mi meta primordial al principio de la temporada y luego ir paso a paso, porque el calendario es extenso y hay que ser inteligente y estratégico a la hora de ver qué jugar y qué no.

¿Con cuál torneo va a empezar?

Estoy entre el antiguo Bop Hope, que ahora se llama Humana Challenge (enero 18), y el Farmers en Torrey Pines (enero 26).

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La falta de cultura en el golf en Colombia lleva a la gente a no entender la dificultad de llegar al nivel mundial y mantenerse.

Hay que seguir apoyando a nuestros golfistas. Camilo Benedetti ha demostrado consistencia en el Nation Wide Tour, aunque no ha tenido el chance de entrar al PGA Tour. También tenemos a David Vanegas y a Diego Velásquez. Esperemos que tengan una buena temporada, que sigan creciendo y lo puedan lograr, porque yo no quiero ser el único colombiano en el PGA, sino que podamos representar al país juntos.

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Pero que ellos no hayan clasificado evidencia la dificultad de llegar a ese nivel.

Sí, claro. No sólo llegar es difícil, sino mantenerse en un ambiente que es demasiado competitivo. En este instante hay miles de golfistas practicando para quitarle el cupo a uno, por eso no hay que dar nada por seguro y seguir trabajando duro.

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¿Y su hermano Manuel cómo va?

Manuel tiene todo el talento del mundo, sólo es cuestión de tiempo, de reforzar su fortaleza mental para ser capaz de tomar las decisiones correctas en los momentos claves. Acabamos de jugar el mundial juntos, empezamos bastante bien pero jugamos regular el segundo día.

¿Tiene que ganar en 2012 para asegurar la tarjeta profesional?

La verdad, no tengo la obligación de ganar, sino de tener buenos torneos para mantenerme entre los mejores en la lista de ganancias. Pero lógicamente una de las aspiraciones es ganar torneos.

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Al comienzo me habló de sueños. ¿Su máximo sueño como golfista sigue siendo ganar un major como el argentino Cabrera?

Si uno quiere ser parte de la historia del golf mundial, tiene que ganar majors, y yo quiero llegar allí. Cabrera con dos victorias ha hecho algo increíble. La verdad, es uno de mis sueños por cumplir. ¿Cuál major? Cualquiera. Esperamos que en un futuro sea un sueño más que se haga realidad en la vida de Camilo Villegas.

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