Por ser un técnico atípico en el medio colombiano, Juan Carlos Osorio encontró más de un detractor cuando en 2006 llegó a Colombia para dirigir a Millonarios. Su estilo de entrenar, su obsesión por el trabajo, el orden y su buena vibra con los jugadores le hicieron ganarse el ingrato apelativo de ‘recreacionista’. Anoche, sin embargo, y sin proponérselo —porque poco o nada le importa el qué dirán—, este risaraldense de 49 años les calló la boca a sus críticos al conquistar el primer título en su cuenta personal y el cuarto para la historia del Once Caldas.
Tras sus calientes declaraciones del miércoles, luego del juego de ida en el que el Once cayó 2-1 con el Tolima, en las que no sólo criticó la actuación del árbitro Óscar Julián Ruiz, sino que mandó al argentino Rodrigo Marangoni a jugar al fútbol americano, Osorio ayer no quiso hablar con la prensa. Y no fue necesario que dijera ni una sola palabra. Su expresión de alegría, sin duda, lo delató: saltó, brincó y sonrió como un niño.
Y es que no era para menos, su primera estrella en el fútbol profesional colombiano es el fruto de muchos años de estudio, en los que obtuvo licencias en Europa, como la de profesional en Science and Football de la Universidad John Moores (Liverpool), director técnico de la Uefa, clase A de la English Football Association y entrenador del Royal Netherlands Football Association.
Gracias a ese recorrido, Juan Carlos, quien como futbolista jugó con el Pereira, fue durante cinco años asistente técnico y preparador físico nada más ni nada menos que del Manchester City, a donde llegó gracias a la recomendación del ex mundialista inglés Kevin Keegan.
Motivado por dirigir en su país, en su tierra a la que ama con intensidad, Osorio —casado con Julieth Ceballos y padre de dos hijos— se embarcó en 2006 a la aventura de dirigir a Millonarios, donde encontró más de un obstáculo y pese a que logró la clasificación a la Copa Sudamericana de 2007, se fue con más pena que gloria.
Partió entonces hacia Estados Unidos para dirigir al Chicago Fire y gracias a su buena campaña (llegó a las semifinales de la Conferencia Este), fue contratado como técnico de los Red Bull New York, donde permaneció en la temporada 2008-2009.
Y como sentía que tenía una deuda pendiente en Colombia, regresó y su rumbo fue la ciudad de Manizales. Su primer campeonato no fue bueno e incluso se habló de su inminente salida del equipo albo. Él aguantó, soportó calladito la lluvia de críticas de la hinchada y de un sector de la prensa, y tras un comienzo difícil en este torneo, Juan Carlos encontró el norte, reacomodó sus fichas en la cancha, explotó el talento de algunos de sus jugadores y descubrió el de otros, hasta tejer con precisión el cuarto título del blanco blanco.
En su fiel libreta de apuntes, que lo acompaña en cada paso que da en su vida y en la que apunta hasta el más mínimo detalle, quedó anoche seguramente chuleado la asignatura pendiente que le quedaba: ser campeón.