La primera tripleta había sido el año pasado, a mediados de septiembre, en su segundo partido de liga. Tres goles (uno de penal) que moldearon la victoria, la primera del Atlético de Madrid en el torneo, frente al Racing de Santander, y que funcionaron como una declaración de principios para Radamel Falcao.
Cinco meses y un cambio de técnico después, el samario volvió a hacerlo. Las circunstancias fueron parecidas: los tantos significaron la primera victoria, en ocho meses, de visitante; como en aquel otoño, una de las anotaciones fue de penal, y el marcador final idéntico: 4-0. Para completar la casualidad, el restante gol lo marcó Adrián, quien también lo había hecho en la goleada de arranque liguero.
Como en aquella ocasión, el atacante intenta, casi restándose protagonismo, reivindicar el valor de lo colectivo. Si en aquel momento dijo que si podía “contribuir con goles, mucho mejor, y al final se verá, pero no es lo primordial”, luego de la tripleta en Anoeta señaló: “Estoy muy contento, pero no sólo por mis goles sino por ganar por fin como visitantes y por la manera en que se ha hecho, con el rendimiento individual de todos y con el rendimiento como grupo. Desde hace tiempo estábamos trabajando, tanto con el anterior cuerpo técnico como con éste, para intentar mejorar a domicilio”. Y agregó: “Este resultado por fin nos da tranquilidad, pero debemos tener los pies en la tierra porque aún no hemos cumplido los objetivos y, de hecho, creo que seguimos fuera de los puestos europeos. Queremos ir partido a partido y tomarnos cada uno como un desafío”.
La coherencia de Falcao, asimilable a su pragmatismo dentro y fuera del área, es la de un hombre prudente, que prefiere hablar en la cancha, exigiéndose siempre a tope. “No me puedo permitir el lujo de fallar ocasiones si quiero lograr mis objetivos”, dijo luego del choque ante Villarreal, en el que convirtió dos goles pero falló otras oportunidades.
Esa condición, esa saludable forma de inconformismo, le ha permitido igualar, apenas en su primera temporada en el cuadro colchonero, a otros goleadores históricos del club como Cristian Vieri, Baltazar, Diego Forlán y Sergio Agüero. Al italiano lo igualó, pues, desde que El Toro dejara el club madrileño, ningún otro delantero había logrado marcar dos tripletas en una misma temporada.
Aun así, lo de Falcao no termina allí. Además de eso, es el primer jugador, desde que Baltazar lo hiciera en 1989, que logra dos tripletas en la primera vuelta del campeonato. Así mismo, iguala los 17 goles que el Kun lleva en el Manchester City, líder de la Liga Premier Inglesa. Para el samario, han sido 14 en el torneo local y 3 de Uefa Europa League. Los tantos de la liga española lo sitúan en el mismo lugar de Gonzalo Higuaín, y a ocho dianas dede Lionel Messi y a nueve de Cristiano Ronaldo.
Y, sin embargo, el artillero parece imperturbable. De su segundo gol, esa impecable vaselina, afirma: “Ha sido una gran jugada de todo el equipo. Estamos encontrándonos más y dando lo mejor de cada uno. Yo no hubiera conseguido goles hoy sin la ayuda de mis compañeros”. Y es que, aparte de ser un gran finalizador, el samario lee muy bien el juego, capaz de devolver, de una manera a la vez exquisita y práctica, una pared: la que devino en el gol de Adrián, el segundo de su equipo en el partido.
“Los objetivos personales son importantes, pero lo son mucho más los objetivos como equipo”, vuelve a decir él, que ha respondido tan bien al pedido del argentino Diego Simeone, técnico colchonero, en el sentido de que se podía, y acaso también se debía, pedirle más al samario. Él, que además lleva dos dobletes (Sporting Gijón y Villarreal), respondió con goles, las únicas palabras que lo retratan verdaderamente.