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¡Ellas también celebraron!

En la madrugada del martes, las juveniles iniciaron la fiesta patria con goleada sobre Costa Rica, que las inscribió entre las mejores ocho del planeta.

20 de julio de 2010 - 04:00 p. m.
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Cuando en Colombia la luna aún acompañaba las primeras horas del 20 de julio, el Himno Nacional sonaba al otro lado del Atlántico y las voces femeninas que lo entonaban querían que no fuese la última vez.

En el estadio Rudolf-Harbig de Dresden, la selección juvenil femenina de fútbol de Colombia se unía en torno al “Oh gloria inmarcesible” para definir su futuro en el Mundial, bastante comprometido tras un punto después de dos salidas, y aunque la realidad daba poco margen a la esperanza, una vez el tricolor se izó en lo más alto del escenario, las dirigidas por Ricardo Rozo lucharon por su propia independencia hacia los cuartos de final.

Al frente estaba Costa Rica, a la cual debían golear y esperar que Alemania hiciera lo propio con Francia. Dicha dependencia pareció costarles al principio a las tricolores, quienes tenían el cuerpo en la cancha, pero su mente en el estadio de Augsburgo, donde germanas y galas se medían en el otro juego que cerraba el Grupo A.

Sólo el cabezazo de Daniela Montoya que sacudió la red tica vino a liberarlas de la presión y meterlas en el partido, como había recomendado Rozo previamente. “Primero debemos hacer lo nuestro y luego sí pensar en lo demás”, insistió durante las horas que antecedieron el encuentro contra las centroamericanas.

Y la recomendación fue atendida, ya que después la misma anotadora aumentaría, como también lo haría la ansiedad por saber qué pasaba en el duelo entre las europeas. Tal vez por eso al enterarse  que las alemanas se imponían 4-1 se soltaron aún más y el penal que cambió por gol Yorely Rincón fue la cereza de un postre que supo a dulce, a gloria en realidad.

El 3-0 se convirtió en la temprana y no menos emotiva celebración del Bicentenario porque, en su primera participación mundialista de la categoría, las nuestras hicieron historia al sumar de a tres puntos —tras un empate y una derrota—, avanzar y de paso convertirse en las únicas suramericanas en segunda fase del certamen, ante la eliminación de Brasil.

De ahí que el seleccionador nacional rompiera el rígido molde que lo distingue y con una extensa sonrisa reconociera: “Llegar a este torneo ya fue un orgullo, y ahora sentimos uno todavía mayor al pasar a la siguiente fase. Hoy (el martes) es el Día de la Independencia en Colombia, el Bicentenario, así que hemos hecho que un país feliz sea aún más feliz”.

Rozo, quien hizo seis cambios en la formación inicialista, cree que “para el fútbol femenino de Colombia es importante que estemos en cuartos de final”, donde les espera el sábado en Bielefeld otra debutante, Suecia, invicta y ganadora del Grupo B con siete puntos.

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