Son tan grandes las expectativas que ha generado España para el Mundial que comienza mañana, que incluso llegar a la final y no ganarla sería una frustración. Hasta los más cautelosos comentaristas se han dejado contagiar por la euforia que genera el equipo de Vicente del Bosque y consideran que están ante la gran posibilidad de conquistar un título.
“La ilusión es legítima”, destaca el periodista del Diario Marca Roberto Gómez, con quien coinciden todos los columnistas y expertos del país. Por eso no ahorran elogios para Andrés Iniesta, Xavi, Fernando Torres, David Silva, Cesc o David Villa, a quienes califican sin temor como genios, talentos o superdotados.
El idilio entre la selección española y su afición está en su mejor momento y, por eso, al igual que en los noviazgos, los defectos no se ven, o se maquillan. De hecho, nadie en España recuerda que, aun mereciéndolo, su equipo ganó la Eurocopa 2008, pero superando con dificultad y agonía a Italia, en cuartos de final, y a Alemania, en el último partido.
Acá sólo se habla de que las estadísticas respaldan el favoritismo que la prensa mundial les da a los dirigidos por del Bosque, quienes han ganado 25 de los últimos 26 partidos (10 de la eliminatoria, cinco de la Copa Confederaciones y 11 amistosos), con 75 goles a favor y 15 en contra. Su única derrota fue hace un año, en Sudáfrica, en la semifinal de la Copa Confederaciones.
“España es favorita con todas las de la ley”, señala Alfredo Relaño, director de As, para quien “por una vez vamos al Mundial con verdaderas posibilidades. Todos nos temen, todos nos admiran”.
Y cómo no hacerlo, si en cada juego demuestra que se puede ganar respetando un estilo. El famoso tiqui-taca gusta, pero fascina cuando, como en el caso de los ibéricos, es hacia delante, para generar opciones y marcar goles. Antenoche, frente a Polonia, que es mucho más que Zimbawe o Tanzania, España se impuso 6-0 y volvió a dar cátedra, hecho que, a pocas horas del viaje a Sudáfrica, hizo que todas las dudas se despejaran: España tiene con qué ser campeón mundial.
“Estaba pensando en el modo de frenar esto, pero no puedo controlar la ilusión. En el vestuario sabemos que hay que andar con cuidado y no creernos más de lo que somos”, dijo con modestia el técnico Del Bosque, minutos antes de partir hacia Johannesburgo.
Lo cierto es que tantos halagos y reconocimientos hay que ratificarlos en la cancha. Precisamente España ha sufrido ya las consecuencias de llegar como candidata y no colmar las expectativas. Por ahora, las mentes de los jugadores y el cuerpo técnico están puestas en los partidos ante Suiza, Honduras y Chile, así las de los aficionados ya piensen en octavos y cuartos de final, porque la fiebre por La Roja se propagó desde hace rato por todos los rincones del país.