Los argentinos todavía no le creen al equipo de Diego Armando Maradona y eso es, curiosamente, lo que los ilusiona con llegar lejos en este Mundial. Confían tanto en cábalas y coincidencias, que comparan este grupo con el que se coronó en México. “Volveremos, volveremos… volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el 86”, cantan. Pero cuando lo hacen no rememoran su primer título, el de 1978, sino el que consiguieron con un técnico y un grupo de jugadores en los que nadie confiaba.
Esa selección albiceleste, dirigida por Carlos Salvador Bilardo, tenía muchas similitudes con la actual. Un entrenador cuestionado, blanco de críticas por el manejo táctico. Y un grupo humano unido, mentalizado y seguro de que logrará el objetivo. Juan Castro, periodista del Diario Marca de España, sigue día y noche al equipo de Maradona desde hace un mes y asegura que “tiene una tremenda fortaleza anímica y una impresionante convicción de que va a ser campeón”.
Eso se percibe desde que el equipo salta a la cancha y comienza el calentamiento. Titulares y suplentes corren por igual e incluso Maradona se anima a pegar con ellos unos piquecitos. “Tengo 23 fieras dispuestas a matarse por los demás”, señaló este jueves el Diego, tras el contundente 4-1 sobre Corea. “Fuimos implacables”, agregó el 10, quien así no cuente con el respaldo absoluto de los medios y la gente del fútbol en su país, tiene, sin duda, el apoyo de toda la afición, que en buen número lo acompañó este jueves en el Soccer City, plagado de banderas con la imagen del técnico actual.
“Es imposible comparar lo que era la Argentina de 1986 a la de 2010. Casi todos los jugadores de hoy están en clubes europeos, ya se consagraron; en aquel entonces muchos eran anónimos para el mundo. En lo que sí nos parecemos los dos grupos es en el hambre de triunfo, en el deseo de darle el título a nuestra nación”, agregó Maradona, quien hizo énfasis en que “ante Nigeria habíamos avisado de lo que éramos capaces, pero hoy sí concretamos las oportunidades que creamos”.
Otro punto en común entre los planteles de 1986 y 2010, además de su clasificación agónica, es la dependencia de un futbolista. La primera jugaba en torno a Maradona y la de hoy lo hace alrededor de Lionel Messi, a quien le basta con algunas pinceladas para desequilibrar cualquier compromiso, así este jueves, por ejemplo, Carlos Tévez se haya destacado y el criticado Gonzalo El Pipa Higuaín se destapara con tres anotaciones.
Precisamente con el número 9 albiceleste, Maradona salió del estadio. Iban abrazados, conversando. Acababan de asistir a la rueda de prensa y mientras el goleador del Real Madrid cargaba el trofeo que le entregaron por ser el mejor jugador de la cancha ante Corea, Maradona tenía entre sus manos un puro cubano, de los que mensualmente le envía el propio Fidel Castro, y que fuma en las noches en los jardines de la sede de concentración.
“Ahora fumá Pipa”, le gritaron algunos hinchas al entrenador, quien sin problemas se acercó a Higuaín y le dio un beso en la frente. Salieron felices, como buena parte de los 30 mil argentinos que vinieron a seguir a su selección en Sudáfrica. Sin embargo, todavía hay muchos que la critican y la seguirán criticando hasta el final, porque creen que si comienzan a halagarla, la suerte cambiará.
“Sueño con salir goleador”: Gonzalo Higuaín
Del enviado especial
Ni siquiera el hecho de haber convertido 29 goles en 40 partidos con el Real Madrid durante la temporada que acaba de terminar le bastaron a Gonzalo Higuaín para ser titular indiscutido de la selección de Argentina en Sudáfrica 2010.
El exitoso cierre de campaña de Gabriel Milito con el supercampeón Inter de Milán puso en entredicho el puesto del Pipita en el onceno inicialista del equipo de Maradona, quien, sin embargo, se la jugó por el número 9, de discreta presentación ante Nigeria, en el estreno albiceleste, pero efectivo este jueves, cuando le marcó tres tantos a Corea del Sur.
Dos partidos, dos victorias, es un buen balance…
Sí, estamos contentos con los resultados y con el rendimiento del equipo. Los seis puntos nos dan tranquilidad, pero aún tenemos un partido por disputar en la primera ronda y lo haremos con toda la seriedad del caso.
Va de goleador, ¿sueña con ganar el botín de oro del Mundial?
Antes que pensar en ser el goleador hay que pensar en el equipo. Hoy (este jueves) marcamos las ocasiones que en el partido ante Nigeria no logramos y por fortuna sirvieron para cerrar un partido que teníamos un poco complicado. Sueño con salir goleador, mentiría si lo niego, pero me importa más ganar el Mundial.
¿Qué balance hicieron al final del partido?
Fue un balance positivo, manejamos la mayor parte del compromiso e impusimos nuestras condiciones, aunque les dimos la pelota en los primeros minutos del complemento. Estamos felices, pero no podemos relajarnos. Esto es un Mundial y cualquier cosa puede pasar, hay que seguir concentrados.
¿Imaginó que anotaría tres tantos en un Mundial?
Ya ante Nigeria había tenido varias opciones, luego sí aspiraba a marcar porque este es un equipo que impone condiciones y tiene la pelota, así que para uno hay más chances de llegar a posición de gol. Hacer tres realmente no estaba en mis planes, pero por fortuna se dio.
Eso sólo lo habían hecho dos argentinos más en los mundiales, Guillermo Stábile, en 1930, y Gabriel Batistuta, en 1994 y 1998…
Para mí es un honor igualarlos, aunque nunca me he propuesto mejorar cifras históricas, sino más bien aportar todo lo que puedo a los equipos en los que juego.
¿Cómo ve al equipo?
Mentalizado y concentrado. Aquí hay unión y confianza, es un grupo bien conformado en el que no se notan envidias ni diferencias, es la única manera para seguir dando pasos hacia la final.
¿Está justificando su titularidad?
Todos lo hacemos, pero no hay problema cuando tengo que salir para que ingrese un compañero, porque los que están afuera también quieren jugar en este Mundial y poner su grano de arena.