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Entrevista a Tulio Gómez: “Si sigo en América es porque amo el fútbol y al equipo”

Tras el estelar fichaje de Juan Fernando Quintero, el máximo accionista de los Diablos Rojos tuvo una entrevista con El Espectador. Habló de la nómina de 2025, la obligación que tiene de ser campeón y lo que significa el desgaste del día a día siendo el capitán al mando de uno de los clubes más grandes del país.

02 de febrero de 2025 - 11:07 a. m.
Juan Fernando Quintero en su presentación con América de Cali, al lado del dirigente Tulio Gómez.
Foto: EFE - Ernesto Guzmán
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A Tulio Gómez, o Don Tulio —como lo conocen en el mundo de los negocios, el fútbol y la política—, le gustan las frases célebres. Al responder cualquier pregunta, siempre que puede, tras sus palabras parafrasea alguna cita que se encontró en cualquier lado. “Como decía un sabio: ‘Cuando uno llega a la cima de una montaña, se da cuenta de que hay otras montañas más altas para escalar’”, dice luego de resumir su mandato en América de Cali, una gestión de casi 10 años en la que asegura nunca ha dejado de buscar la cumbre.

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Para el dirigente, hasta ahora una de sus mayores cúspides con el equipo es la actual plantilla que logró armar para los Diablos Rojos. Dice que es la mejor que ha conformado desde que llegó, en 2016, para sacar a los escarlatas del tormentoso infierno de la B, la mayor insignia de su gestión, además de los dos títulos de 2019 y 2020. La consideración del caldense no es para tomar a la ligera, pues este año, también gracias a la labor de la presidenta del equipo —su hija Marcela Gómez—, logró traer a Juan Fernando Quintero, una estrella que jugará al lado de figuras del rentado local, como Éder Álvarez Balanta, Duván Vergara, Cristian Barrios, Daniel Bocanegra y Rafael Carrascal. Falta un nueve de jerarquía, pero el directivo asegura que “estamos muy cerca de firmarlo, la próxima semana ya llega”.

El movimiento de Quintero, uno de los más caros en la historia del fútbol colombiano, ha tenido un impacto importante en el club, principalmente económico. “Se ha sentido, aunque poco, en la venta de abonos y, seguro, en la de camisetas, que fue una cifra récord. Sobre todo han llegado muchos patrocinadores, los principales son Águila, Colanta y BetPlay, que nos han apoyado en el tema del sueldo y de las cuatro cuotas de US$650.000 que hay que darle a Racing. El impacto es grande. Tanto que desde que se anunció la contratación nos han llegado más propuestas, así que pronto vendrán más patrocinadores que se nos van a sumar”.

La llegada del futbolista paisa a América fue toda una novela. Desde noviembre ya se había filtrado el rumor, aunque Gómez asevera que no dificultó la negociación: “Muchas veces ese chismerío sí entorpece, pero con ‘Juanfer’ no. Él tenía muy claro que quería venir a América desde hace meses. Lo difícil fue el acuerdo con Racing”. Al final, los escarlatas lograron cerrar la transferencia con el pago en cuatro plazos, una cláusula para blindar la contratación del jugador desde otro equipo en Argentina y un sueldo cercano a los $1.000 millones, solo superado en Colombia por lo que Millonarios le pagará a Falcao García. Con un detalle clave, explica el máximo accionista del cuadro del Valle: “América compró el pase del jugador. Eso es importante, porque es una inversión que esperamos recuperar a futuro”.

Casi una década después de estar al mando del equipo, Gómez ha aprendido a moverse como pez en el agua. Hoy entiende mejor el negocio que cuando llegó al deporte, tras ser un reconocido empresario de supermercados en el Valle del Cauca. “Cuando entré de la empresa privada al fútbol, en su momento, dije: esto es como cambiar de sexo. El fútbol es totalmente diferente a cualquier empresa, es de los pocos negocios en el que ganan más los empleados que el jefe o que el dueño de la compañía. Mire los sueldos astronómicos que hay, como el de Cristiano Ronaldo, por ejemplo, que dicen que se va a ganar como US$16 millones al mes. No creo que haya en el mundo un dueño de un equipo que se gane todo eso solo con el fútbol”, explica.

Tulio Gómez sabe el peso que tiene sobre sus hombros, la presión del día a día. Esa delgada línea del hincha, que puede pasar tan fácil del amor al odio. De nada habrá servido traer a Quintero si en junio el equipo no logra la estrella 16. Si en la Copa Sudamericana, por ejemplo, América no supera la primera ronda, contra Junior de Barranquilla, a él le caerán las críticas. Hoy lo entiende mejor que antes y, lejos de hacerse la víctima, dice que comparte el sentimiento del aficionado: “A un equipo de esta grandeza solo le sirve ser campeón”.

El peso de ser Don Tulio

“¿A veces no le dan ganas de vender el equipo y que no lo jodan más?”. Se ríe ante la pregunta, pero contesta: “No crea que no, a veces dan ganas. Hay gente que se sobrepasa, aunque son algunos ‘calandraquitos’ de las redes sociales. Esos son los que insultan y maltratan. La gente de carne y hueso, no. En la calle me tratan con cariño y con respeto”.

Ya se acostumbró, así lo resume. “América tiene mucha hinchada y así es la exigencia. Hay que entender la historia del equipo. Fuimos pentacampeones y finalistas, muchas veces, de Libertadores. Por acá pasaron Gareca, Rincón, Falcioni, Battaglia, Cabañas, etc. La hinchada siempre quiere títulos y grandes figuras. Hay un dicho que me gusta: ‘Si la pelota entra eres héroe, pero si no entra eres villano’. Hay que manejar las emociones, porque hoy eres el salvador y mañana, el malo. Así es el fútbol, hay que aprender a acostumbrarse y vivir con eso”.

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Cuando Tulio Gómez llegó a América de Cali en 2016, tras comprar la mayoría de las acciones del cuadro escarlata, los Diablos Rojos pagaban su peor deuda y llevaban cinco años en la B. El empresario, oriundo de la vereda La Cuchilla del Salado, muy cerca de Manizales, hizo su fortuna en el Valle como comerciante y fundador de la cadena Super Inter. Tenía poco que ver con el fútbol y, no obstante, logró sacar al cuadro escarlata de su peor crisis. Pocos le tenían fe y, de hecho, una de las primeras críticas que enfrentó cuando se hizo cargo de la situación era su poca cercanía con ese mundo.

“Decían mucho eso, pero antes de que nosotros llegáramos trajeron a mucha gente que sabía mucho de fútbol y, en cinco años, no lograron sacar al equipo de la B. Nosotros, en seis meses, subimos a primera. Tres años después volvimos a ser campeones. Y no lo logramos porque yo supiera de fútbol, de eso en realidad no sabe nadie, pero siempre me he rodeado de gente que ha estado en el fútbol. Desde un principio trajimos a Humberto “el Tucho” Ortiz, que ese hombre cuánto no lleva ligado al fútbol, y a Elkin Congote. Ellos nos apoyaron mucho. También trajimos a Hernán Torres, que le metió disciplina al grupo y ascendió al equipo. Si algo he aprendido es a rodearme de los que saben. Dijo alguna vez John F. Kennedy: ‘Las personas verdaderamente inteligentes son las personas que se rodean de personas que son más inteligentes que ellos’”.

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Lo grave, recuerda, no fue ascender, fue lo que vino más tarde. “Subir a la A fue un episodio bonito. La pesadilla vino después. Haber subido, con tanta lucha y sacrificio, y en el primer año estuvimos a punto de descender. Esos partidos eran un sufrimiento terrible. Me acuerdo de mi hija que me decía: ‘Papá, usted va a ser el único presidente que ascendió a América, pero va a ser el único que también lo descienda’. Nosotros heredamos un puntaje perverso y casi nos cuesta todo. Estuvimos a un partido de bajar otra vez. Si le ganábamos a Bucaramanga íbamos al octagonal, pero si perdíamos otra vez nos íbamos para la B. Afortunadamente, hoy, es algo que ya dejamos atrás. El descenso ya es una cosa olvidada. Algunos decían que ese era nuestro fantasma, pero hoy ya no. Estamos muy lejos de eso”.

El América de ahora no es el de esos años. Y mucho de eso ha sido responsabilidad de la familia Gómez, que saneó el equipo y lo puso de nuevo a competir: “Hoy en día tenemos una sede deportiva y también una administrativa. El equipo está fuerte económicamente, con patrocinadores y con otro panorama al que había hace 10 años. Queda mucho, obvio. Tenemos una deuda de títulos que debemos empezar a saldar, y siempre hay muchísimo por mejorar. Por eso le decía lo del sabio, todavía estamos mirando cuáles son las siguientes montañas que hay que escalar”.

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Las aspiraciones de Tulio Gómez

Ese cariño de la gente a Tulio Gómez también lo ha sabido aprovechar para amasar su próxima gran aspiración: la política. “Eso no es ningún secreto”, advierte al mismo tiempo que explica y es consciente de que su paso por América le da una notoriedad en la agenda pública que, de otro modo, no tendría. Si lo hubiesen dejado, asegura ante la sentencia del Consejo Nacional Electoral que anuló su inscripción, habría sacado más votos que los 700.000 con los que Dilian Francisca Toro ganó la carrera para la Gobernación del Valle. “Si me hubiesen dejado llegar a la elección, habría sacado 800.000 votos. Y no es un secreto, si no hubiese sido el dueño del América sacaba cuatro votos. A mí me conocen en Cali, y en todas partes de Colombia, porque este equipo tiene hinchas en todas partes del país”.

Ante la pregunta por la comparación con la familia Char, responde con múltiples ejemplos en todo el planeta: “Los Char llevan muchos años manejando Barranquilla gracias al fútbol, pero es una herramienta válida. Berlusconi fue primer ministro en Italia porque tenía equipo en la Serie A. En Argentina, Macri fue presidente de Boca y del país. La religión, la política y el fútbol son tres actividades que mueven pasiones, que mueven multitudes. El día que Florentino Pérez quiera ser alcalde de Madrid, lo logra fácil. Como Laporta, en Barcelona. ¡No es un secreto! El fútbol es una herramienta válida para la política, siempre y cuando las cosas se hagan correctamente”.

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Detrás de su cruzada por América también hay olfato político en el máximo dirigente escarlata. Se le nota, por ejemplo, cuando habla de las promesas y las posibles soluciones para la violencia en los estadios, una problemática en la que el cuadro vallecaucano ha sido protagonista. “Estamos trabajando con la Alcaldía y la Gobernación para hacer del Pascual el estadio más seguro del país. ¿Cómo lo vamos a lograr? Con cámaras de reconocimiento facial dentro y fuera del estadio. ¿Cómo funciona? Cuando el hincha entra, por primera y única vez, se le toma la foto y los datos. Si esa persona está haciendo vandalismo, va a quedar registrado en los datos y, dependiendo de la gravedad de la infracción, se le vetará la entrada por uno, dos o tres años. Incluso, de por vida, dependiendo de lo que haga. Si erradicamos a los violentos del estadio y los judicializamos, volverán las familias. Necesitamos que estas medidas se extiendan a todo el país, hasta en los partidos de la selección de Colombia. Necesitamos crear una cultura en el estadio. Cuando las barras están tranquilas es un espectáculo muy bonito, de alegría y cánticos, pero cuando son violentos, es un infierno. El fútbol tiene que volver a vivirse en paz, como era hace 30 años”.

No son promesas que se escuchen por primera vez, pero el dirigente asegura que esta vez van en serio. Que el trabajo no es solo con las instituciones, también es con las barras: “Nosotros con Barón Rojo Sur tenemos una relación de respeto. En la final con Nacional, lo que pasó es que muchas barras desde el exterior financiaron ese vandalismo porque no querían que Nacional diera la vuelta en el Pascual, pero por eso mismo estamos instalando una mesa de trabajo con todas las partes, para erradicar de una vez por todas esta problemática en los estadios”.

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Y no se le escapa media, pues a los piratas, a los que sacaron la camiseta de Quintero con la 10, cuando él había pensado en ponerle la 8 para bajarles las ventas, también les tiene discurso: “Esa tiene que ser una política de la Superintendencia de Industria y Comercio. Nosotros ya estamos trabajando con la Fiscalía para identificar esas empresas que piratean nuestros productos y vamos a empezar incautaciones de materiales y máquinas. Estos son fenómenos que perjudican nuestras finanzas y tienen que parar”.

El proyecto de Tulio Gómez con América de Cali, así como sus aspiraciones, está en pleno rodaje, no parece cerca del final. A los escarlatas les ha prometido, en múltiples entrevistas, que sueña con un estadio propio y con una Libertadores, dos objetivos para los que falta camino. No admite mayor motivación en su trabajo por el cuadro rojo que su pasión, pues asegura: “Si sigo en América es porque esto es lo que le gusta a uno, es porque amo el fútbol y amo al equipo. Por negocio, nunca va a ser. La inversión se va a recuperar cuando el equipo se venda. ¿Por política? Es algo que se dio. Nunca pensé ser dueño de América, pasó por las circunstancias. Era un hincha más que iba al estadio, pero un día se dio la oportunidad y la aproveché”.

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