Atlético Nacional lo volvió a hacer. Ganar la Copa BetPlay ya le sale de memoria. Anoche, tras vencer a Deportivo Independiente Medellín por 1-0 —resultado que fue suficiente luego del 0-0 de la ida—, el equipo verdolaga consiguió su octava consagración en este torneo y firmó su tercer título consecutivo.
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Un triunfo especial para el rey de copas: fue ante su rival de patio y sirvió para salvar un año que, por momentos, pintó para el absoluto fracaso.
La exigencia en Nacional no se negocia. Por eso, incluso en medio de la celebración, muchos hinchas se siguieron lamentando por la manera en la que se resolvieron los cuadrangulares de la Liga BetPlay, que ganó el martes Junior de Barranquilla y en la que el equipo no estuvo a la altura de su historia.
El golpe venía de antes: una Copa Libertadores decepcionante y un primer semestre lejos de las expectativas. En ese contexto, la Copa BetPlay apareció como un respiro necesario y, al mismo tiempo, como una confirmación de dominio: Nacional, con sus ocho, ya le saca cinco títulos de ventaja a sus más cercanos perseguidores en este certamen, Millonarios y el propio DIM, que quedaron atrás con tres coronas.
El gol del título llegó temprano, y fue una síntesis de lo mejor que mostró Nacional en la serie. A los 11 minutos, tras una gran jugada colectiva que nació por la derecha y se fue tejiendo con una seguidilla de pases de lado a lado, Andrés Román apareció en velocidad. El lateral controló y sacó un remate preciso para vencer a Washington Aguerre, quien había sido la gran figura del partido de ida y el principal responsable de que Medellín llegara con vida a la final de vuelta.
Con la ventaja a su favor, Nacional manejó los tiempos y sufrió por momentos, sobre todo en el remate del juego. No fue una final brillante, pero sí eficaz. Y eso, en los partidos decisivos, suele ser suficiente.
El verdolaga celebró así uno de los títulos más significativos de los últimos años, no solo por el rival, sino por la secuencia histórica que construyó: hace dos años venció a Millonarios, el año pasado superó a América de Cali y ahora doblegó al DIM. Un tricampeonato perfecto, ante sus principales rivales, que ya tiene un lugar propio en la historia del fútbol profesional colombiano.
La final también dejó interrogantes abiertos. Pudo ser el cierre de una era. Marino Hinestroza, una de las figuras del equipo, suena con fuerza como posible refuerzo de Boca Juniors. Alfredo Morelos también está cerca de irse. El futuro inmediato del club está lleno de incógnitas: no hay claridad sobre quién será el próximo director técnico. Diego Arias respondió con un título, pero no termina de convencer a una hinchada acostumbrada a algo más que ganar. Se mencionan nombres como Reinaldo Rueda o Ángel López, pero nada está definido.
Nacional ganó, celebró y sumó otra copa a su vitrina. Medellín, en cambio, acumuló una nueva tristeza: tras perder la final de Liga en el primer semestre, volvió a caer en un partido decisivo y tuvo que ver, de frente, cómo su máximo rival le gritó campeón. El clásico volvió a teñirse de verde, y la Copa BetPlay, una vez más, terminó en manos de Atlético Nacional.
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