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Gastón Pezzuti analizó el presente de Atlético Nacional: “Nos podemos ilusionar”

El exarquero argentino, referente del cuadro verdolaga y campeón en 2011, habló con El Espectador sobre la actualidad del equipo de Efraín Juárez, que tras el empate 1-1 en la ida en Ibagué buscará el domingo el título en el Atanasio.

19 de diciembre de 2024 - 07:58 a. m.
Gastón Pezzuti fue el gran héroe de Nacional en la recordada final de liga en 2011.
Foto: Archivo El Espectador
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Gastón Pezzuti piensa en los viejos tiempos y no duda al tener que escoger los dos recuerdos que más atesora de su época en Atlético Nacional. Primero, aclara: “Son demasiados. Y son, además, buenos y malos. Obviamente, porque de eso se trata la vida”. Después, rememora.

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El primero, dice, es la final de 2011 contra La Equidad. “¡Claro!”, se justifica. El Atanasio estaba a reventar. En la ida el partido había quedado 2-1 en favor de los aseguradores, pero en la vuelta los antioqueños empataron y forzaron los penaltis. Ahí Pezzuti, que ya era querido por los verdolagas, se hizo héroe. Esa noche tapó tres cobros —a Wilberto Cosme, Roberto Polo y Javier Araújo—, el último con una imagen icónica, cuando le intentaron hacer un panenka y el argentino, pillo, no se alcanzó a tirar, se devolvió y contuvo el remate, demasiado leve, en la línea.

Atl Nacional 2 Equidad 1 (3 2) Penaltis Campeon 2011

Tras esa atajada vino la histeria y la celebración de la estrella 11, que inmortalizó al bonarense en la historia de Atlético Nacional. Pezzuti se fue del verde de Medellín casi dos años después de esa noche con otros dos títulos, el de la Copa Postobon y la Superliga, ambos en 2012. En ese entonces Franco Armani ya era titular indiscutido y él tuvo que partir con la sensación “de que tenía más para dar”.

Todavía lo piensa así y lo dice al recordar su multitudinaria despedida, cuando cientos de hinchas fueron hasta Itagüí para agradecerle por su trayectoria verdolaga. “Eran otros tiempos. Las redes sociales no tenían la presencia que tienen hoy y, aun así, fue una manifestación espontánea de la gente. Fue una sorpresa tanto para mí como para mi familia. Ese recuerdo tiene un valor enorme, porque no era común organizar algo así en aquel entonces”, explica.

Esa tarde es el otro recuerdo que atesora. El acto de amor de una hinchada que hoy todavía lo recuerda como un referente. Ahora, en momentos de definiciones para el verdolaga, es una voz autorizada para hablar del presente de Nacional.

Gastón Pezzuti tras atajar el último penalti en la final de liga en 2011.
Foto: Archivo El Espectador

Entrevista con Gastón Pezzuti antes de la vuelta de Nacional vs. Tolima

¿Cómo explicar la actualidad de Nacional?

Se explica con el cambio de mando a nivel dirigencial. Es otro el mensaje que se baja linealmente desde las altas esferas y se dejó el ego y la soberbia de lado, pensando en la institución y no en la persona de turno que ocupa el cargo. Nacional cambió, en este último tiempo, con la llegada del nuevo presidente. Siento que ahora se mira hacia delante, sin buscar culpables desde afuera. También desde el manejo deportivo, este semestre se buscaron posiciones y a jugadores muy puntuales que ayudaron no solo dentro de la cancha, sino también fuera de ella, promoviendo un sentido de pertenencia hacia el equipo. Al grupo llegaron líderes, el club sacó resultados y recuperó la conexión con su hinchada, que hace mucho no se sentía.

Muchos decían que Nacional, en los últimos tiempos, estaba en crisis. En esa “crisis” ha sacado un título por año, ha sido campeón cinco veces en cuatro años y con la posibilidad de que sean seis. ¿Eso es grandeza?

La grandeza es una palabra amplia que no solo se mide por los resultados deportivos. Para ser grande hay que marcar una diferencia con respecto al resto de los equipos en todos los aspectos. Hay que saber tomar decisiones, tener liderazgo y ser acertado dentro y fuera de la cancha. Aunque en los últimos años hubo momentos en que los resultados eran buenos, eso no se alineaba con las decisiones de la dirigencia. Esa era la crítica a Nacional, porque su grandeza exige marcar la diferencia en todos los niveles, desde la forma de juego y el estilo hasta las contrataciones y el rumbo que se le da al equipo. Hay que medirlo en todo y, en los últimos años, esa grandeza de Nacional se manifestó en títulos, pero no siempre de la mano con las decisiones dirigenciales. No se veían decisiones alineadas entre lo deportivo y lo institucional.

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Este semestre, para sorpresa de muchos, Nacional cambió de entrenador en un momento crucial. Es una situación que no es fácil y, sin embargo, Juárez llegó, conectó con el grupo y sacó resultados. ¿Cómo lo analiza?

La opinión que puedo dar es, obviamente, desde lejos, desde lo que uno puede percibir después de muchos años de estar dentro de un camerino y en muchos equipos. De él puedo decir que se nota rápidamente que es un técnico muy cercano al jugador, que no olvida que él también fue futbolista. Hoy está en otra situación, desde otro lugar de liderazgo, pero siempre siendo muy humano. Lo ha demostrado con diversas situaciones fuera de la cancha y, puntualmente, desde lo futbolístico. Es un técnico con una idea clara, un modelo de juego definido y una elección precisa de jugadores para que su modelo alcance su mejor versión. Además, no le ha temblado el pulso para hacer cambios cuando ha sido necesario, priorizando el bien del equipo sobre las individualidades.

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Efraín Juárez, DT de Atlético Nacional.
Foto: Atlético Nacional

El Nacional con el que usted salió campeón en 2011 precedió al que tal vez fue el mejor de las últimas décadas. ¿Es válido trazar un paralelismo con esa época? ¿Se está construyendo algo bueno para el futuro?

Es difícil saberlo, no puedo hacer futurología. Lo que puedo decir es: ojalá así sea. En 2011 se estaban gestando cosas importantes, aprendiendo de los errores y con un liderazgo claro. Hoy hay buenos síntomas gracias a la nueva dirigencia, la buena elección de jugadores y la reconexión con la hinchada. Hay razones para ilusionarse con Nacional, hay razones para creer que este equipo puede volver a pelear una copa internacional. Hay que seguir este camino.

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A nivel local, está claro. Nacional ha demostrado, todos estos años, que tiene lo necesario para coronarse, como lo exige su historia y prestigio. Ahora, internacionalmente, hay que seguir reconstruyendo la institución para volver a ser un equipo importante.

¿Cómo ve a David Ospina?

Está entre los tres mejores arqueros de la historia de Colombia. Más allá de un partido bueno o malo, su trayectoria habla por sí sola. Es un líder, un profesional con todas las letras y, sobre todo, un hincha de Nacional. Lamentablemente, las lesiones no le han permitido disfrutar esta etapa como debería. Empezó complicado el semestre, pero ahora se ha afianzado. Espero que siga así, que pueda tener la continuidad que merece y cerrar su carrera de la mejor manera. Lo merece por su calidad profesional y por su amor por Nacional.

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David Ospina, capitán de Atlético Nacional.
Foto: El Espectador - José Vargas

¿Y su cariño por Nacional? ¿Qué tan cerca siente al verde?

Sigue muy vivo. Siempre me sentiré cercano a Nacional. Es valioso saber que di todo por la institución y la gente me lo agradece siempre, con mucho cariño. Cuando pienso en mi paso por el equipo me siento muy agradecido por los sueños cumplidos y por haber vivido momentos tan únicos.

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