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Hernán Barcos, un pirata en busca de goles

La historia del delantero argentino, clave en el funcionamiento ofensivo del equipo verdolaga, que intentará asegurar este martes su cupo en los cuadrangulares semifinales.

29 de abril de 2019 - 10:00 p. m.
El argentino Hernán Barcos lleva cinco goles en la Liga Aguila. / Luis Benavides
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Cuando Hernán Barcos era niño, salía del colegio con su hermano y se dirigían hacia una funeraria. ¿El motivo? El hambre. Como a millones de personas en Suramérica, la pobreza era una soga que los apretaba fuerte. Por eso, en el afán de sentirla un poco más floja, pasaban por el recinto velatorio, comían sándwiches gratis, tomaban una gaseosa, con respeto saludaban a la familia del muerto y se iban. Esos recuerdos no salen de la memoria del delantero que tenía el llamado “sueño del pibe”: jugar en primera división.

Oriundo de Bell Ville, una ciudad de la provincia de Córdoba (Argentina), Barcos alcanzó su objetivo a la edad de 20 años con el actual campeón del fútbol argentino, Racing Club de Avellaneda, en un partido contra Argentinos Juniors, el 13 de agosto de 2004. El darle mejor forma a su realidad tomó más tiempo, ya que apenas jugó tres compromisos y no anotó goles, por lo que se fue para Guaraní de Paraguay, donde consiguió su primer tanto como profesional, pero el rendimiento no fue para destacar.

En Ecuador, Hernán comenzó a sentirse seguro de sí mismo dentro de las canchas. En el Olmedo se desató en goles y el Estrella Roja de Serbia lo contrató. Sin embargo, en Europa las cosas volvieron a fallar. También en el retorno a su país. No se consolidó en Huracán y Asia se asomó en su camino. Militó en el Shanghai Shenhua y en el Shenzhen Ruby, con el que fue elegido Balón de Oro de la Superliga de China en 2009. Luego vendría lo mejor para Barcos.

En 2010 recaló en Liga de Quito, convirtió 53 goles en 92 encuentros, conquistó el campeonato local y la Recopa Sudamericana 2010 y fue fichado por el poderoso Palmeiras de Brasil. Fue convocado a la selección de Argentina, en la que compartió con Lionel Messi, y se sintió en “estado de shock”.

Otra institución grande del fútbol brasileño se fijó en él. Arribó a Gremio y, luego de 44 tantos en 112 juegos, retornó a China, al Tianjin Teda. Allí duró poco y partió al Sporting de Lisboa, club grande de Portugal en el que poco duró y del cual se fue hacia Vélez Sarsfield. Soñó con deleitar en su país y regresar a la selección argentina, teniendo en cuenta que por aquel tiempo era dirigida por Edgardo Bauza, con quien triunfó en Ecuador. Sufrió una decepción más, pero saldría rápidamente de ella con su vuelta a Liga de Quito. Sus festejos volvieron a multiplicarse (37 en 67 partidos) y tomó camino hacia Belo Horizonte para jugar con el Cruzeiro.

En su nueva etapa en Brasil estuvo poco tiempo y el 25 de enero del presente año fue confirmado como nueva incorporación de Atlético Nacional. “Llegar a un club como este fue una de las metas de mi carrera y espero devolver el cariño dentro del campo”, dijo en su presentación. Y empezó a cumplir desde su debut con la camiseta verdolaga.

El miércoles 30 de enero, Nacional visitó al Atlético Bucaramanga y el entrenador brasileño Paulo Autuori lo alineó como titular. Aquella noche no contó con muchas oportunidades para anotar ante la debilidad creativa de un equipo en formación. No obstante, hizo diagonales y pisó el área en busca de una opción clara para hacer efectiva su primera celebración con la escuadra paisa.

La perseverancia de Barcos logró que, cuando faltaban diez minutos para el final del juego, le ganara un mano a mano al arquero James Aguirre y definiera con la portería a su merced. Pero no fue gol. El defensor Jeison Quiñones metió la mano y lo evitó. Penal. El argentino agarró la pelota y, como una muestra de confianza, la acomodó con su botín derecho en el palo izquierdo del portero. Así fue su primer tanto en Colombia. Ya van cinco en la Liga Águila y un gran aporte ofensivo con base en la idea de juego que implementa Autuori.

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“Barcos es el jugador que necesitaba. Tiene jerarquía”, destacó el estratega de Nacional tras ese encuentro. Él lo pidió y el Pirata, a quien le gusta caminar por Medellín de la mano de su esposa y su bebé de siete meses, ha respondido. “Para salir campeones hay que poner más huevos”, canta Hernán antes de los partidos de Nacional. No deja de visualizarse al final del semestre levantando el trofeo de campeón.

El sábado abrió el marcador en la victoria 2-0 sobre el América, pero no es de los que se atribuye todos los méritos. “El que hace el gol no es el protagonista, hay que destacar la jugada colectiva. Estamos muy bien, aunque debemos seguir creciendo, ya que todavía no estamos en el tope”. Hernán Barcos no cesará en su búsqueda de los goles que le aseguren a Nacional su cupo en los cuadrangulares semifinales, porque tiene claro que en el club que está “no se puede especular” y debe hacer valer su experiencia.

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