¿Por qué se interesó por ese mundo de los árbitros y las normas del fútbol?
Porque un día me di cuenta de que otros deportes, como el baloncesto o fútbol americano, o los mismos deportes olímpicos, requieren siempre en las transmisiones a alguien especializado en las normas, que conozca bien el reglamento del deporte. Y en el fútbol nunca había visto eso. Siempre son los comentaristas y el narrador. Claro que ellos son especialistas en táctica, en la estrategia, saben leer los partidos, los explican y analizan, pero nunca vi a alguien dedicado a las leyes. De ahí surgió la idea.
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Usted estudia en el Instituto Argentino de Formación Arbitral. ¿Nos puede explicar en qué consisten estos estudios?
La cabeza principal de esa escuela es Miguel Sime, un exárbitro argentino que fue asesor de FIFA en las leyes del fútbol, también trabajó en Conmebol. Es una persona con mucho recorrido. Tuve la oportunidad de empezar ese curso, que es para gente que quiere enseñar sobre arbitraje. En su mayoría es gente que va a dar clases. En mi caso lo que quiero es aprender mucho más sobre el tema de las leyes. Escuchar anécdotas o cosas que solo sabe un árbitro y que no se pueden aprender únicamente en el reglamento, que es un libro muy completo, pero ahí no está todo. Es una gran oportunidad. Dura dos años y la idea es aprender las leyes, saber interpretarlas y conocer a fondo cómo es la vida y cómo se prepara un árbitro.
¿Cómo surgió la idea del VAR Central?
Quería especializarme en algo diferente en el fútbol, en este caso en las leyes. Mucha gente se va por el lado del análisis. Hay mucha competencia. Y creo que siempre es importante innovar. Noté que no había visto a nadie que hiciera esto, que se siente y mire al detalle los partidos, los analice desde el punto de vista arbitral. Solamente había escuchado en radio a José Borda. Pero vi en las redes la gran oportunidad y ahí voy. Es otra parte del juego en la que uno se puede enfocar. Algunos se molestarán porque dicen que nunca he sido árbitro, pero así como otros nunca jugaron fútbol y lo hablan, aquí pasa lo mismo. El tema está en estudiar, prepararse y meterse todo lo posible en ese mundo.
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¿Qué opina usted del desempeño del arbitraje en Colombia y de la aplicación del VAR en el país?
Es aceptable tirando a discreto. Eso para nadie es un secreto. Hay muchas cosas por mejorar. El uso del VAR se ha hecho bien, también se puede mejorar. El tema del tiempo y la demora, de intervenir verdaderamente en casos en los que se cometa un error claro. Ahorita hubo un cambio, en la Comisión Técnica llegó Sebastián Restrepo, exárbitro de Caldas. Esperemos que sea para bien.
Si hay cosas por corregir, entonces ¿cuáles son los pasos a seguir para mejorar el arbitraje en Colombia?
Es una pregunta que les toca a los instructores, a los que manejan el arbitraje en Colombia, los de la Comisión Técnica. Ellos son los que nos deben dar las respuestas de cómo mejorar el nivel. Desde mi punto de vista, lo que puedo decir es que se puede apoyar la meritocracia. No porque soy amigo de uno o porque este me representa tengo más oportunidades que los otros. Hay que apostarle al mérito. De esa manera podemos mejorar el arbitraje, además de especializar gente en el tema del VAR. No es bueno que haya árbitros que una semana dirijan, en la otra están en el VAR, y se vayan turnando. No. Necesitamos árbitros que se especialicen. Esa es una recomendación de los expertos. Hemos visto ya varios casos de árbitros que únicamente están encargados del VAR. Eso es lo mejor.
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¿También hay que hablar de un cambio generacional del arbitraje en Colombia? Aparte de Wilmar Roldán, ¿qué otro juez puede destacarse en este presente y cuáles se podrían proyectar en los próximos años?
Ya están Wilmar Roldán, Andrés Rojas, Carlos Betancourt, los tres ya experimentados, afrontando la última parte de su carrera. Ya es momento de que otros jueces como Carlos Ortega, Jhon Hinestroza y Luis Matorel empiecen a tomar esa batuta y den resultados. Hay que mirar gente de la B que también lo hace bien, que puede acercarse a la primera división. En estas primeras fechas, la Comisión le dio oportunidad a muchos árbitros que muchos no conocían y a la mayoría les fue aceptable, otros mejor. Hay que apostarle a nuevos talentos. Muchos se equivocan y siguen. Hay que arriesgarse y darles oportunidad a los demás. Quiero creer que hay buenos árbitros para el futuro.
Siempre me ha parecido interesante la figura del juez, la representación de la justicia y la última palabra: ¿cuál es su definición sobre este oficio?
Mi máximo respeto para ellos siempre. Lo que yo hago es muy fácil, a veces injusto, porque uno cuenta con las repeticiones, la calma de estar en la casa, en un escritorio y poder tomarse el tiempo de decir qué me pareció tal jugada. Incluso así uno se equivoca, entonces cómo será el caso de ellos. Mi máximo respeto para ellos, insisto, porque tienen que decidir jugadas en cuestión de segundos, y pues obviamente a veces se equivocan. Son seres humanos. La idea es intentar reducir al mínimo ese error. Ser árbitro requiere de mucho compromiso, no solo de campo, también asistente, lo que la gente conoce como el juez de línea, es algo de mucha concentración, de estar metido en el partido. Solo tengo palabras de admiración para ellos. Ojalá mejore el tema y el arbitraje sea confiable, que tengamos de dónde escoger árbitros. De mi parte, seguiré analizando el fútbol desde esa parte con mucho respeto y profesionalismo.
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