En los últimos años los futboleros hemos escuchado que el volante “10” está en peligro de extinción. El fútbol moderno, con su obsesión por la intensidad, el ida y vuelta, y los datos, fue arrinconando a los jugadores que pensaban antes de correr. En ese contexto, Fabián Sambueza no solo sobrevivió, sino que a sus 37 años se mantiene más que vigente en la Liga BetPlay.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
No es una opinión aislada, es una afirmación soportada por la voz de los que viven de esto. En los premios de Acolfutpro, la agremiación de futbolistas profesionales colombianos, el experimentado volante argentino fue elegido por sus colegas como integrante del equipo ideal.
Mientras otros volantes creativos se fueron diluyendo en otras latitudes, Sambueza encontró en Colombia un territorio fértil para su juego. Sin la velocidad de los extremos ni el físico de los volantes mixtos, brilló. Es bajito (1,70 m) y ligero (65 kg), pero sabe pisar y cuidar la pelota ante la presión intensa de sus rivales.
Su recorrido respalda que cualquiera que fuera su destino, ese equipo iba a estar para pelear. Fue subcampeón con Deportivo Cali en 2017 y Santa Fe (2020), y con Junior llegó a ser bicampeón (2018 y 2019). En lo que parecía ser el ocaso de su carrera, con la llegada al Atlético Bucaramanga, Sambueza logró algo poco común: ser ídolo.
Ese rendimiento no pasó inadvertido. “Lo más importante, creo, es tratar de llegar y competir, dar ejemplo para los jóvenes, y para nosotros que ya tenemos una edad un poco más avanzada, es tratar de dar el mejor ejemplo para los muchachos, para que crezcan, para que su carrera no sea solamente acá. Esa siempre fue mi meta, mi objetivo, y ahí vamos, de a poquito”, confesó el experimentado volante argentino, en diálogo con El Espectador, sobre su actualidad.
Sambueza, referente leopardo
Llegó con 35 años a la capital santandereana. Con esa edad, y por tratarse de ese destino, parecía que era un escenario ideal para cerrar su carrera sin presiones. Sin embargo, él y los leopardos se encargaron de escribir un libreto distinto al que estábamos acostumbrados.
“Hoy me toca estar en Bucaramanga tratando de dar lo mejor siempre, el 100 % de mis capacidades, tratando de ayudar también a mis compañeros, dándole alegría a la gente”, aseguró.
Bucaramanga terminó siendo más que una estación. Fue el lugar donde “el Chino” — apodo que recibió por sus ojos rasgados — se transformó en ídolo. En 2024 fue parte fundamental del primer título oficial de la institución en la Liga BetPlay.
El volante argentino se ganó un lugar en la historia grande del club junto a su compatriota Américo Montanini, otro nombre extranjero que quedó grabado en la memoria santandereana. Tan importante fue aquel delantero de los años cincuenta, fallecido en 2023, que el principal escenario deportivo de la Ciudad Bonita lleva su nombre.
“No es fácil tratar de estar al nivel de él”, reconoció el volante leopardo, quien está agradecido con el apoyo recibido por la parcialidad auriverde. “Es un club que me acogió de la mejor manera, que me ha brindado mucho cariño, y eso también me llena de orgullo”.
El “Chino” de Neuquén
La historia de Sambueza empieza lejos de los grandes centros. Nació en Zapala, en la provincia argentina de Neuquén. Creció en una familia de futbolistas, con un hermano mayor, Rubens, que también fue profesional y brilló durante años en el fútbol mexicano.
Su camino, en comparación, fue más modesto al inicio. Arrancó en el fútbol del interior, en el ascenso, con Independiente de Neuquén. Pasó por equipos de segunda y tercera división, lejos de los reflectores. Recién a los 26 años logró debutar en primera división, como jugador de Temperley, cuando muchos ya habían quedado en el camino.
Un año después llegó a Colombia y encontró el lugar donde su carrera terminaría de consolidarse. No siempre fue un volante “10” clásico. También supo desempeñarse en las bandas. Se adueñó de las pelotas quietas y tuvo rodaje en camisas pesadas como Cali, Santa Fe y Junior.
Esa vigencia se sostuvo en su paso por Santander, donde marca no solo por su rendimiento, sino también por la experiencia. Al tratarse de un jugador de 37 años no es raro que una pregunta por el eventual retiro aparezca, pero espera que haya Sambueza para rato. “Dios quiera que sí. Todo depende de la salud”.
Colombia, además, se volvió hogar. “Ya no tengo muchas ganas de moverme, mi familia tampoco quiere moverse”, confesó. Esa estabilidad explica parte de su longevidad, encontró un entorno tranquilo y un fútbol que supo darle espacio a su talento.
En tiempos donde el número “10” parece una especie en extinción, Fabián Sambueza sigue siendo una excepción en la que este icónico rol se rehúsa a morir. No se debe a la nostalgia, sino al rendimiento. A los 37 años todavía juega, todavía piensa y todavía manda. Como si el fútbol, por momentos, se negara a olvidarse de quienes saben entenderlo.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook