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Las cuentas de los colgados en la Liga BetPlay: Millonarios y Santa Fe, con la calculadora

Además de los capitalinos, otros pesos pesados, como Cali o Medellín, también están intentando meterse a última hora.

22 de abril de 2026 - 01:30 p. m.
Santa Fe y Millonarios, en el más reciente clásico que se jugó en El Campín.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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A dos fechas del cierre, el campeonato colombiano dejó de ser una carrera abierta. La tabla ya no se mueve con la misma lógica de hace un mes. Ahora es un juego de probabilidades, en el que el margen de error es mínimo y, en varios casos, inexistente. Hay seis equipos despreocupados: Nacional, Pasto, Junior, Tolima, Once Caldas y un América que, incluso sin jugar al día, ya compite más contra la matemática que contra sus rivales. Lo suyo es cuestión de tiempo: dos puntos lo meten, una victoria lo instala sin discusión. Lo demás es ruido.

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El verdadero drama está más abajo, allá en el lugar en el que la tabla ya no refleja posiciones sino tensiones. Inter de Bogotá y Santa Fe, hoy séptimo y octavo, no tienen la tranquilidad que su lugar sugiere. No dependen de sí mismos en términos absolutos, pero sí tienen una ventaja clave: llegan vivos a un duelo directo que, en la práctica, puede funcionar como una eliminatoria anticipada. Inter parece tener el camino más claro. Chicó es un rival accesible en el papel, y ese partido le ofrece la posibilidad de resolver antes de que la presión lo alcance. Si gana ahí, el cruce con Santa Fe puede incluso volverse un trámite. Pero si falla, todo se comprime y el margen desaparece.

Santa Fe, en cambio, está parado en el filo. No tiene partidos “cómodos”. Pasto y el propio Inter representan dos pruebas de carácter más que de cálculo. El equipo cardenal no solo necesita puntos: necesita imponerse en contextos incómodos, en los que la ansiedad juega en contra. Su calendario no le da tregua, y eso lo obliga a competir con una intensidad que otros pueden dosificar.

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Los jugadores de Santa Fe, en El Campín.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

Detrás, la ilusión se mezcla con la irregularidad. Cali tiene el calendario más ingrato de todos: América en el clásico y Tolima, uno de los más sólidos del torneo. Es un cierre que exige perfección en el peor momento posible. Bucaramanga, en cambio, tiene el fixture más amable —Jaguares y Fortaleza—, pero carga con su propio problema: la falta de consistencia. En este tramo, no basta con que el camino sea accesible.

Millonarios vive una paradoja. Sus opciones matemáticas existen, pero su realidad futbolística lo tiene al borde de la eliminación. Tolima es una prueba mayor, y aunque Alianza en Valledupar parece una salida posible, el equipo embajador llega sin margen ni confianza suficiente.

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Millonarios, ante su público.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

Águilas, por su parte, enfrenta un escenario casi imposible: Once Caldas y Medellín. Dos rivales que no solo compiten bien, sino que además tienen objetivos claros. Especialmente el DIM, que aparece como el factor más incómodo de esta definición. No por su posición actual, sino por su contexto: tiene tres partidos por jugar y un calendario que le permite ilusionarse —Chicó, Fortaleza y Águilas—. Es el único equipo que no responde a la lógica de la tabla, sino a la del tiempo pendiente. Su problema no es de puntos, sino de estabilidad. La salida reciente de Alejandro Restrepo introduce una variable difícil de medir: puede liberar o puede desordenar. Eso pesa.

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Así se configura el cierre: no como una lucha abierta, sino como una serie de microbatallas en la que cada equipo pelea contra su propio límite. Algunos ya están del otro lado. Otros, como Inter y Santa Fe, dependen de un momento puntual. Y varios más necesitan una combinación casi perfecta de resultados y rendimiento. En este tramo final, clasificar no es solo sumar: es saber cuándo hacerlo.

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Foto: El Espectador

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