Millonarios hizo en Barranquilla lo que quizás fue su presentación más inteligente del año, pero un autogol de José Mera (m. 82) destrozó la concentración de todo el equipo, y cinco minutos después, Giovanni Hernández sentenció el partido.
Desde que comenzó el juego, Atlético Júnior arremetió y puso contra las cuerdas a un Millonarios que sacó durante el primer tiempo, con más alma y corazón que fútbol, el arco de Juan Obelar en cero.
El tridente que montó el equipo barranquillero con Carlos Bacca, Martín Arzuaga y Víctor Cortés, todos ellos comandados desde atrás por Hernández, puso en aprietos a la defensa del equipo bogotano desde el pitazo inicial. Sin embargo, los dirigidos por Luis Augusto García siempre desactivaron los riesgos del local.
La vía aérea, los toques a ras de piso y los remates de media distancia fueron fórmulas que Millonarios se cansó de descifrar en esa primera mitad.
En el segundo tiempo Júnior volvió a embestir, pero se encontró al frente con un equipo más ordenado, que ajustó líneas y se convirtió en una verdadera muralla, esta vez, dirigida por el propio García desde la raya.
A Júnior se le perdió el balón, pues durante el complemento siempre estuvo en los pies de los jugadores azules, quienes conscientes de sus limitaciones ofensivas, optaron por el manejo, el control y poco por el ataque. Ómar Vásquez entró para consolidar la posesión y Ervin González en busca del desequilibrio. La fórmula resultó, pero en Millos no hay definición.
Silencio en el estadio Metropolitano. Un Millonarios inteligente se llevaba un valioso punto ante los ojos atónitos de los 10 mil espectadores que, pese al cansancio post-carnaval, llegaron con ganas de seguir de celebración.
Y como Millonarios anda actualmente peleado con la felicidad, la desgracia recordó, a ocho minutos del final, que el equipo bogotano es de su responsabilidad.
José Mera, un héroe en la defensa, pasó rápidamente a villano cuando desvió hacia la red un balón centrado por Arzuaga.
Otra vez las miradas al piso y fin de la concentración. Estaba claro que el empate era una utopía, pues si bien el equipo se comportó como un digno visitante, nunca mostró ‘hambre de gol’.
Se aflojó la marca y la muralla se volvió endeble, lo suficiente como para que el ’10’ tiburón entrara como pez en el agua y rematara a placer para vencer a un sacrificado Obelar.
Millonarios quedó con cuatro puntos en la clasificación y el próximo sábado recibirá a Cúcuta Deportivo en Bogotá.
Júnior, por su parte, completó su octava unidad del torneo y en la próxima fecha visitará a Atlético Nacional.