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Las manos salvadoras de Wuilker Faríñez

El arquero venezolano hizo tres atajadas notables al cuadro rojo paisa vitales para que los azules regresaran al triunfo en la liga, después de un mes.

31 de marzo de 2019 - 11:13 p. m.
El venezolano Wuilker Faríñez ha recibido nueve goles en la temporada. / Mauricio Alvarado
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Millonarios ha mostrado falencias defensivas en las últimas fechas de la Liga Águila. Se ha convertido en un equipo permisivo y pasivo en la zona posterior, al que le llegan con relativa facilidad. Los defensores centrales, como Matías de los Santos, Álex Rambal o Luis Payares, han dejado más dudas que certezas. A pesar de esto, la escuadra dirigida por Jorge Luis Pinto cuenta con un seguro notable y, en ocasiones, impasable: el arquero venezolano Wuilker Faríñez.

La labor del guardameta no es fácil. A veces es más un penitente: siempre esperando su fusilamiento bajo los tres palos. En cada gol, su figura queda por el piso, con la mirada de los fanáticos sobre él como si siempre tuviera la culpa. Y si no la tiene, de igual manera paga. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él; cuando el equipo tiene una mala tarde, él tiene que responder.

Pero con Faríñez las cosas parecen a otro precio. A comienzos de marzo sus reflejos le dieron la vuelta al mundo, con una triple atajada a Atlético Nacional. Fue una acción que quedó grabada en la memoria de los seguidores azules y cuando la recuerdan el pecho se les hincha de orgullo. “Es para un video y para que la manden ustedes a todos sus amigos, esa jugada es atractiva, es la respuesta de un jugador que tiene condiciones, Wuilker es un gato veloz y sabe responder a esas situaciones”, dijo Pinto sobre el venezolano.

Anoche, frente a Independiente Medellín, nuevamente sus manos aparecieron, se convirtieron en muros que parecían inquebrantables y muchas veces ahogaron el grito de gol paisa. El estadio Nemesio Camacho El Campín se levantó a aplaudirlo después de que en el primer tiempo demostrara sus grandes condiciones bajo los tres palos: dos atajadas maravillosas a remates de media distancia del mediocampista, Andrés Ricaurte. Y otra más memorable a quemarropa al goleador del campeonato, Germán Cano.

Las atajadas y los reflejos felinos del venezolano son motivos de sonrisas, de placer. Los hinchas tienen claro que gracias a él Millonarios ha podido sobrevivir a diferentes partidos que se ponen cuesta arriba. A salir de apuros en varias ocasiones. Es un arquero que no se amilana ante ningún reto y siempre marca diferencia cuando está defendiendo la portería azul. A lo largo de la temporada se ha convertido en uno de los porteros con más atajadas, lleva un total de 29 en 11 partidos jugados.

“Estoy muy contento por el apoyo de los hinchas. Millonarios es un club grande y me ha brindado una mano importante, espero seguir respondiendo”, dijo después del encuentro amistoso entre la selección de Venezuela y su similar de Argentina, en el que la vinotinto logró un triunfo histórico en Madrid por la fecha FIFA.

Anoche quedó clara la importancia de su presencia: después del gol de César Carrillo, el venezolano apareció en toda su inmensidad para responder ante la insistencia antioqueña. Pero en el segundo tiempo tuvo que vivir los altibajos emocionales de los arqueros: tiro libre de costado cobrado directamente a puerta por Elvis Perlaza, un intento de despeje con las manos cerradas del guardameta: puños hacia la nada y balón al fondo. Fue el 2-1 para Medellín.

Un momento duro, pero que al final no marcó diferencia. Faríñez sigue estableciéndose con el paso del tiempo, aprende de los errores y batirlo cada vez es más difícil. De a poco se convierte en la referencia del equipo azul, que tiene como objetivo en 2019 el título de la Liga Águila.

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