La obligación era conseguir los tres puntos. Más allá de jugar bien o mal lo importante este miércoles en El Campín era que Millonarios lograra una victoria ante un Deportivo Pasto, que junto a Uniautónoma, son los peores equipos de la Liga Águila.
Con goles de Máyer Candelo, Fernando Uribe, David Macallister Silva, Gabriel Díaz y Luis Mosquera, el cuadro capitalino goleó 5-1 al conjunto dirigido por Óscar Héctor Quintabani, que descontó por intermedio de Jorge Ramírez en la etapa complementaria.
Aunque el rival lució débil de principio a fin, el objetivo del conjunto albiazul era, sin ninguna duda, salir de una crisis de resultados que traía desde la quinta fecha cuando había conseguido su última victoria ante Cortuluá en Bogotá.
Tras ese triunfo, el equipo embajador venía evidenciando un bajón en su rendimiento. Sus jugadores habían perdido la confianza y el técnico estaba en la cuerda floja, aunque lo hayan salido a respaldar los directivos.
Por eso, la victoria de anoche sirve para tratar de enderezar el rumbo del equipo en el torneo. Además, si Millonarios quiere pensar en la clasificación a los play-offs tiene que ganar este tipo de partidos. Aprovechar la debilidad de sus rivales, y lo que no puede conseguir fuera de casa, buscarlo en El Campín.
Y a pesar de que Pasto generó a los dos minutos del primer tiempo un tiro en el palo, el conjunto azul reaccionó de inmediato y muy rápido se puso arriba en el marcador con un gol del experimentado volante Máyer Candelo. Tras el gol, el visitante intentó equilibrar el resultado, pero los errores en defensa y la baja producción en el ataque le permitieron aumentar la ventaja a Millonarios, que rápidamente sentenció el partido. Uribe, Agudelo y Díaz, todos en la primera mitad, y Mosquera en el segundo tiempo anotaron para el local.
No obstante, Pasto, sin ideas y ya con el resultado en contra, se encontró con el descuento tras un remate de media distancia del delantero Ramírez. Un gol que no opacó el pobre nivel futbolístico que tienen hoy por hoy el cuadro dirigido por Quintabani, que tras la derrota, tiene prácticamente sentenciada su salida del club nariñense.
Por su parte, Lunari trabajará más tranquilo de cara al juego del próximo fin de semana ante el Chicó en El Campín. Otra prueba más para el estratega de 45 años, que sabe que aún tiene que levantar el nivel de sus dirigidos si quiere estar en los primeros lugares del torneo colombiano.