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Millonarios no despega y Hernán Torres queda en el ojo del huracán

El embajador volvió a tropezar, el juego no aparece y la paciencia se agota. El entrenador tolimense, campeón con la institución en 2012, hoy encarna las dudas de un proyecto que no termina de arrancar.

26 de enero de 2026 - 01:00 p. m.
Hernán Torres, director técnico de Millonarios.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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El 2-1 de Junior sobre Millonarios en El Campín volvió a poner a Hernán Torres en el ojo del huracán. En su segundo ciclo, iniciado en agosto pasado tras la destitución de David González, el técnico tolimense regresó al club que había sacado campeón en 2012 para reponer el rumbo, pero hoy camina sobre hielo delgado.

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Mientras conversaba con Real Cartagena, de segunda división, Torres eligió apostar otra vez por el equipo que lo convirtió en héroe en Bogotá al romper una sequía de 24 años sin título. El problema es que en el cuadro embajador la gratitud existe, pero la paciencia no es precisamente una virtud en los clubes grandes.

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Foto: El Espectador

El más reciente partido sintetizó esa tensión. Millonarios reaccionó tarde y terminó sufriendo en defensa ante un Junior pragmático. Cuando llegó el pitazo final, la tribuna descargó su frustración contra el entrenador, convertido en rostro visible de un proyecto que hace rato no despega.

“Lógicamente uno no se siente bien, más cuando se pierde. Y más cuando estamos trabajando para poder conseguir los resultados que anhelamos. Uno entiende a la gente y entiende a la hinchada y su reclamo, porque llevamos dos partidos y no ganamos”, comentó Torres en la rueda de prensa posterior.

La sensación que queda es que el técnico se está jugando el cariño que se ganó en 2012. Entonces construyó memoria. Hoy se le reclama presente.

Un 2025 para el olvido y un 2026 que no mejora

El problema no empezó contra Junior. Torres no logró meter al equipo entre los ocho mejores del semestre pasado, quedó por fuera de la Copa BetPlay ante un Envigado que terminaría descendiendo y cerró el semestre sin una idea de juego clara. Millonarios compitió más por inercia que por convicción.

El contexto no ayuda a suavizar el juicio. El técnico tuvo una pretemporada completa para preparar el primer semestre de 2026 y una nómina mejor dotada que en los dos años anteriores. Con Ariel Michaloutsos como director deportivo, el club se animó a comprar más pases y depender menos de préstamos.

Sobre el papel, la plantilla luce más profunda y competitiva que la de 2025. Por eso el contraste duele más. Tras cuatro partidos, dos de pretemporada y dos de Liga BetPlay, la sensación es que el equipo se parece demasiado al del semestre pasado, plano con la pelota, frágil atrás y sin chispa ofensiva.

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En redes ya los usuarios apuntan versiones sobre posibles reemplazos. El entrenador responde con discurso de resistencia. “No puedo saber qué están pensando los directivos. Yo voy paso a paso, partido a partido y trabajando. El semestre pasado logramos levantar al equipo con puntos, hemos tenido nuevas incorporaciones y eso lleva tiempo”.

Ese llamado al tiempo choca con el calendario emocional del hincha, que siente que el margen se agotó. Para muchos, Torres ya gastó el crédito del retorno, no clasificó, no compitió en Copa y, pese al refresco en la nómina, no muestra señales claras de que el equipo esté evolucionando.

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Los números que acorralan a Torres

Para este 2026 el diagnóstico ya no pasa por la calidad del plantel. Llegaron nombres, entre otros, como Mateo García, Rodrigo Ureña, Darwin Quintero, Rodrigo Contreras y, sobre todo, Radamel Falcao García, en su anunciado último baile con la camiseta embajadora. El discurso de que la nómina no alcanzaba perdió fuerza con esta ventana.

Ni ante Bucaramanga en el debut ni frente a Junior se vio a un equipo que ilusionara. Millonarios se parte con facilidad, ataca más por ganas que con ideas y reacciona tarde. En ese contexto, Torres fue tendencia en redes, entre hinchas que pedían explicaciones tácticas y otros que no dudaban en exigir su salida inmediata.

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Los números ayudan poco a construir una defensa sólida. Desde su regreso a Bogotá, Torres acumula 18 partidos dirigidos: seis victorias, cinco empates y siete derrotas. Un rendimiento irregular, más cercano a un equipo de mitad de tabla que a uno llamado a pelear títulos, clasificaciones internacionales y protagonismo.

El contraste con su primera etapa es evidente. En sus primeros 18 juegos de aquel ciclo, el técnico había registrado 10 victorias, cinco empates y solo tres derrotas. Entonces el equipo transmitía la idea de que se iba por buen rumbo y al final esa sensación se trasladó a un título.

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Torres pide tiempo

En medio de ese panorama, las declaraciones del entrenador dejan claro que no contempla hacerse a un lado. “No estoy tranquilo, estoy trabajando y dando lo mejor para ganar; el grupo también trabaja bien. Nunca me rindo porque confío en mi trabajo”, aseguró tras la derrota frente a Junior.

Falcao regresó a Millonarios para un «último baile».
Foto: EFE - STR

La paciencia de la hinchada, en cambio, parece cerca del límite. Millonarios completó dos años sin títulos, el juego no enamora y el arranque en la Liga no acompaña. Si a eso se suma el simbolismo del último baile de Falcao, la sensación de oportunidad desperdiciada se hace todavía más pesada.

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En ese escenario, Torres se convierte en la cara más fácil de señalar. Nadie discute la gratitud por la estrella catorce, pero la memoria del hincha no es blindaje eterno. Su legado pueda terminar empañado si el equipo no reacciona pronto y se queda corto en las citas decisivas, como lo puede ser la llave de Copa Sudamericana frente a Nacional (4 de marzo).

El propio técnico entiende que el tiempo le juega en contra y que está en sus manos dar un volantazo que lo salve de hundirse. “Yo no puedo echar culpa de nada a nadie porque la responsabilidad es mía. Estoy trabajando con la mayor honestidad posible para que Millonarios esté en los primeros lugares. Yo he trabajado mucho en el fútbol con perseverancia. Millonarios es una institución a la que quiero mucho”.

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Hernán Torres durante la pretemporada de Millonarios.
Foto: EFE - Adán González

El análisis de fondo es si su salida resolvería algo más que el malestar inmediato. Un cambio de entrenador podría oxigenar el ambiente y aprovechar mejor la inyección de jerarquía en la nómina, pero también implicaría volver a empezar un proceso a mitad de camino, con el calendario apretado y pocas semanas de trabajo real.

Millonarios se mueve así entre dos riesgos. Por un lado puede sostener a un técnico que no despega o, por el otro, apostar por un relevo cuya garantía es, en el mejor de los casos, relativa. Lo que Torres pide, tiempo, es justamente el recurso más escaso del fútbol colombiano.

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Por Daniel Bello

Periodista de la Pontificia Universidad Javeriana. Fue practicante de Pacifista entre 2020 y 2021. Desde el 2019 escribe sobre fútbol, política e historia en El Espectador. Tiene experiencia cubriendo paz, mundo y medio ambiente. daniel_eudosio dbello@elespectador.com
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