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América, un desafío para Alberto Suárez

El mayor anhelo del director técnico es devolverle la confianza a la hinchada escarlata y lograr salir del infierno de la B.

11 de diciembre de 2015 - 06:46 p. m.
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Alberto Suárez recuerda como si fuera ayer aquellas dos horas de caminata desde su casa en el barrio Ciudad Modelo, hasta el Estadio Pascual Guerrero. De la mano de su padre Heberto Suárez y su hermano Mario, pudo comprender lo que sería la razón de su vida: el fútbol. Conoció el amor incondicional por la camiseta roja y ese diablo que se las arreglaba con el balón para coleccionar estrellas.

Este estratega caleño es el sexto responsable en dirigir al conjunto escarlata desde que descendió al ‘infierno’ de la B. Ya lo había hecho en el 2004, año en el que logró que el equipo clasificara a la Copa Libertadores del 2005. Desde junio del presente año se venía desempeñando como director deportivo y en agosto pasó a ser el responsable en el banco técnico.

Las esperanzas de la hinchada fueron puestas en Suárez desde el primer día que asumió su cargo: en el primer semestre del 2014 logró ser campeón con Jaguares de Córdoba, que en diciembre de ese mismo año ascendió a la Primera Categoría. Hazaña que repitió en el primer semestre del 2015, donde regresó al Cúcuta Deportivo a la A.

Después de cuatro meses como director técnico del América confiesa sus tristezas, frustraciones y anhelos frente a lo que será el 2016 para el equipo que cumplirá cinco años en la Segunda División.

Cuéntenos acerca de los jugadores que tiene en la mira para la próxima temporada…

Son alrededor de seis jugadores que hacen parte de un listado bastante importante y que se están concretando, pero no puedo dar nombres porque es generar esperanzas en la afición y debemos ser muy responsables con eso.

Se escuchan rumores donde los nombres de Dámir Céter y Jairo Roy Castillo aparecen…

Son nombres que se han tenido en cuenta pero no son los únicos. Son algunos de los que estamos estudiando la posibilidad de traer, pero no es nada seguro.

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¿Quiénes deben quedarse?

Nos quedamos con gran parte del plantel que jugó el semestre pasado, Néider, Ayron, Hernández, Restrepo, el arquero… Son una base grande de jugadores que se quedan.

Teniendo en cuenta la situación económica del América, ¿cómo piensan retener a aquellos jugadores que han recibido mejores ofertas de otros equipos?

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Para nadie es un secreto que estamos mal económicamente, pero hay que recalcar que hoy hay un compromiso moral de parte de los jugadores. Muchos de ellos, teniendo mejores ofertas prefieren quedarse sin ni siquiera mejorar sus condiciones económicas porque quieren trabajar por el ascenso. Es un compromiso con la afición, con los directivos, con la misma historia. Ellos quieren resarcir las situaciones vividas, devolverle la confianza a la gente y entre todos, volver a intentarlo.

¿Qué errores le costaron el ascenso?

El ascenso no se da por situaciones del fútbol. El fútbol es un juego de alta tensión, de alto estrés y para nadie es un secreto que se falló en algunas situaciones individuales y grupales. Ahora identificadas las situaciones, estamos intentando corregirlas que es lo más importante. Los errores más comunes los cometimos en la zona defensiva. Errores que en una final no se pueden cometer, como una mano en un momento crítico en el partido; el juego perdido en Cartagena fue nefasto, no tuvimos la jerarquía para mantenerlo. Igual pasó en Bucaramanga. En la urgencia que estamos esperamos traer hombres de calidad suficiente para el próximo año.

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Cuando usted aceptó volver como técnico al América de Cali sabía que no sería fácil, ¿se lo imaginaba de esta manera?

Sí porque no se puede estar exento de las urgencias y de las angustias de la gente, al fin y al cabo el fútbol es una entidad social donde conjugan intereses, pasiones, amores y desamores que ocasionan presiones. Y debe de ser así porque América es una institución grande y exigente.

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¿Cómo va el trabajo adelantado con las divisiones menores del Club?

Estamos en un proceso de reingeniería, pero no es fácil. Después de tener las mejores divisiones de menores de Colombia pasamos a no tener casi nada. Volver a rearmar es un trabajo de paciencia. Estamos tratando correr contra el tiempo y trabajando muchísimo para poder generar una buena división de menores que formarán al equipo. Ahora la institución quiere producir buenos jugadores y poderlos referir bien.

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¿Cuál es su posición respecto a los rumores que afirman que al América le conviene estar B como negocio?

Es una mezquindad, es un concepto errado. Nunca América será un buen negocio en la B. Los patrocinios son mucho mejores en la A, las entradas también. La economía se golpea mucho estando en la B. Si esto fuera un negocio como dice la gente, todos los equipos querrían irse a la segunda división. La B es un castigo merecido o inmerecido. Hoy la institución está inmersa en una gran dificultad económica por el no ascenso. Los rumores son puro folclor de la región, pero no se acercan a nuestra realidad.

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En este caso, ¿castigo merecido o injusto?

Los castigos regularmente son merecidos. Algo se hizo mal en su momento y eso nos llevó al descenso. América llegó a estar en una economía absolutamente rota que ayudó al descenso. A la gente solo le interesa el fútbol, pero no miran más allá. Los miembros de la junta directiva son los que salvaron al equipo. Decidieron ganarse problemas para salvar la institución; sin ellos seguramente el equipo hubiera desaparecido. Tenemos ahora un fútbol que no satisface los intereses de la gente, pero mientras haya una institución los sueños aún se pueden cumplir.

Usted en pocos meses logró devolverle la ilusión a la hinchada. Dieciséis partidos de los cuales ganó nueve y empató tres, ¿cómo se siente al respecto?

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Me siento frustrado. De los dieciséis partidos debía haber ganado quince para ascender, eso era lo que yo en realidad buscaba. Está bien para las estadísticas pero lo sentimental no se compensa con eso… La verdad me ha dolido muchísimo, me sigue doliendo, pero toca levantarnos para afrontar de nuevo este reto.

¿El ascenso se convirtió en una obsesión?

Para todos, el ascenso del América es una obsesión. Una obligación, una necesidad colectiva y personal. Indudablemente no estoy tranquilo con la situación del equipo, pero seguiremos obsesionados para que esta misma nos obligue a trabajar más, a trabajar mejor, a mejorar en todos los sentidos para que en realidad lo merezcamos.

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Además del ascenso, ¿con qué sueña Alberto Suárez?

Sueño con devolverle la confianza a la gente, encontrar el camino del éxito y con que sea diciembre del 2016, porque al fin y al cabo toca esperar otro año. Nos tocará vivir 365 días más de angustias y dolores…

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El año pasado como director de Jaguares superó al América 5-2, ¿cómo vivió esa dualidad entre técnico e hincha?

Fue una sensación extraña porque tenía que dejar de pensar en los afectos. No me arrepiento porque fue un gran trabajo con los chicos. Lo doloroso fue que se dio en el Valle del Cauca y no fue fácil cerrar la campaña con cuarenta mil personas ilusionadas… En realidad fue frustrante porque el sentimiento no compensó la alegría del título. Tenía mucha tristeza de generarle tanta angustia a la gente.

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Un hincha fiel. De niño se iba caminando desde su casa en Ciudad Modelo hasta el Estadio en compañía de su padre y hermano…

Mi padre nos llevaba al estadio y pues como había una economía bastante reducida, nos tocaba irnos caminando. En muchísimas ocasiones salimos muy tristes porque el resultado no se daba, pero es un lindo recuerdo porque nuestro padre nos hizo participes de este afecto por el equipo.

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¿Cuál fue la lección más grande que le dejó su padre, Heberto Suárez sobre el fútbol?

Él siempre nos decía: “Siempre hay un partido más”. Por allá en el 74, nos repetía lo mismo una y otra vez. No solo fue una lección de fútbol, sino una lección de vida que nos enseñó a confiar en el tiempo y en las nuevas oportunidades.

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Me imagino que le dolió mucho el descenso y la estancia del equipo en la B…

Mi papá sufrió hasta el final de los días. Él murió escuchando un partido en su lecho de muerte. Nunca desistió de su radio y fallece después de un partido perdido. Fue un acérrimo hincha. Un hincha con coherencia y corazón, siempre muy crítico.

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¿Qué le diría a su padre hoy en día que tiene esta gran responsabilidad en sus manos?

Todos los días le pido que desde el cielo nos dé una mano. No que nos haga el milagro sino que nos dé una mano de virtud, valentía, inteligencia y ambición para que podamos lograr nuestro sueño. Siempre le pido que desde donde esté, nos ayude.

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¿Cuál es el mensaje que le deja a la hinchada para este nuevo año?

Quiero decirles que hicimos lo que pudimos para ascender, que cometimos errores inmensos pero hicimos lo que estaba en nuestras manos. Siempre estuvo en nuestra mente el ascenso. Y en el 2016 va a pasar lo mismo, vamos en función de volver a la A. Que necesitamos de ellos, necesitamos de su confianza, y que también somos conscientes de que eso se lo devolvemos con nuestro trabajo. Que nos acompañen, porque sin ellos no sería posible cumplir el sueño. Nos señalan porque no entienden cómo un equipo como Fortaleza ascendió, pero no tienen en cuenta que muchos de los muchachos son muy jóvenes. Ahora ya se están adaptando a ello, han madurado mucho y confían en que le devolveremos la fe a la gente.

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