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Aún no me la creo que esté en el Cali: Fernando Castro

El ‘Pecoso’ recuerda su época de futbolista, descarta ser técnico de Colombia a su edad y dice sentirse feliz de estar nuevamente en el cuadro azucarero.

05 de marzo de 2015 - 10:20 p. m.
Cortesía ‘El Occidente’ / Fernando ‘El Pecoso’ Castro, técnico del Deportivo Cali.
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Genio y figura. Así es Fernando Castro, el nuevo técnico del Deportivo Cali, que en sus primeras siete presentaciones en la temporada 2015 suma dos derrotas, igual número de empates y tres victorias, incluida la goleada 5-1 a Millonarios. Pero también, claro, una expulsión, luego de protagonizar un bochornoso episodio en los minutos finales del partido que su equipo le ganó 1-2 a Uniautónoma, al agarrar violentamente la camilla mientras atendían a un jugador.

¿Cuál ha sido su mayor pecado en el fútbol?

Una vez que le pegué al técnico chileno Luis Santibáñez, en la Copa América del 79, en Bogotá. Él se metió a la cancha y yo le pegué una patada. Creo que ese es el pecado más grande que tengo dentro del fútbol.

Siempre ha sido una persona temperamental. ¿No le da miedo que un día le falle el corazón?

La gente tiene una imagen de Fernando Castro en el banco, y posiblemente crean que vivo así, a 3.000 kilómetros por hora, y no, yo vivo tranquilo. Si tengo que ir a una parte llego una o dos horas antes; si veo que voy a llegar tarde, más bien no voy. Todo trato de hacerlo bien. Vivo el fútbol como si estuviera jugando. Manoteo o grito y es como si estuviera dentro de la cancha como jugador. Es vivirlo, pero cuando el árbitro pita inmediatamente me tranquilizo, sin amargarme, trato de vivir lo más sencillamente posible, sin complicarme para nada.

Pero ¿nadie de su familia o conocidos le ha dicho que se calme?

Sí, claro, me dicen, y más mi señora que es psicóloga, pero yo he dicho toda mi vida que lo bueno y lo malo que he hecho en el fútbol lo hago delante de la gente, para que tengan la posibilidad de criticarme y, téngalo por seguro, voy a recibir la crítica como persona adulta y reconocer que estoy equivocado.

¿Esas imágenes las ve por televisión?

No. Ni me veo en televisión ni me oigo en radio, y si me asomo a un espejo es para afeitarme o peinarme, para nada más. No soy de estar escuchándome ni viéndome. No me soporto. Oigo mi voz y cambio el canal o el dial.

En su época como jugador, ¿era muy marrullero?

Hacía todo en la cancha para que mermara siempre el rendimiento del rival, es decir, si tenía que arañarlo, golpearlo o hablarle. Yo los descomponía. A mí Óscar Pinino Mas un día me pidió que no le dijera nada más, que lo tenía loco con todo lo que le decía, que lo desubicaba, se perdía en la cancha. Eso no se lo enseña a uno nadie, eso es de vivo, de saber aprovechar la debilidad del rival.

¿Quién fue el técnico que más le enseñó?

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Creo que en Colombia muchos de los que estuvimos con Carlos Salvador Bilardo tenemos que estar agradecidos con él. Primero que todo porque vino y encontró un grupo humano de acuerdo a su pensamiento y su forma de ser. Éramos un grupo ideal para trabajar los que estábamos en esa época en el Cali, y a mí toda la vida me gustó el técnico que me exigió, me trabajó, y Bilardo fue a quien más le aprendí entonces. Es el número uno para mí, respetando a los demás que tuve, obviamente.

¿Y qué le gustaría que el Cali de hoy tuviera en común con el que manejó Bilardo?

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A mí me encanta la disciplina táctica del jugador, que entre a la cancha y rápidamente sepa qué quiere el rival, lo analice. Cuando yo entraba a la cancha inmediatamente me daba cuenta de cómo jugaba el rival. Cuando terminaban los partidos hablaba con Bilardo, con don Álex Gorayeb, y ellos empezaron a decir: Pecoso va a ser técnico, porque yo entraba y analizaba, y muchas veces cambié cosas que decía el técnico. Esos son los futbolistas que a mí me gustan, que yo quiero: que no jueguen de una sola forma, que inclusive el equipo pueda cambiar el módulo dentro del partido.

Habla del equipo de Bilardo del 78. ¿Cuál era la magia de ese plantel, porque pasan los años y la gente sigue recordándolo?

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Si usted analiza, muchísimos de los jugadores que estuvieron con Bilardo han tenido la oportunidad de ser técnicos, porque son personas que siempre le dejaron a uno, no sólo en el trabajo del día a día, el profesionalismo que se debe tener, la dedicación. Por ejemplo, para jugar la Copa Libertadores nos encerrábamos en el hotel un mes, y nadie se quejaba. Hoy en día hay muchas quejas. Yo le digo al grupo: Hay gente que trabaja 12 horas y gana el mínimo. Y el jugador trabaja menos y gana muchísimo más. Eso tiene que entenderlo el futbolista. Este es un trabajo bien remunerado, en el que uno dispone de mucho tiempo, come bien, duerme bien, está rodeado bien de la sociedad, y aun así se aburre. Eso todavía nos hace falta en el fútbol colombiano: tener el profesionalismo de sentir respeto por esto.

Entonces, ¿el jugador entiende lo que es ser un profesional o aún le cuesta?

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En Colombia nos ha costado muchísimo, aunque hemos mejorado. Por ejemplo, la selección de Colombia tuvo un éxito y eso se debe a que el 99% de sus jugadores están en Europa. Es otra cultura, otra sociedad, otras responsabilidades. Se trabaja a mañana y tarde, siempre pensando en el triunfo, y eso debe aprenderlo el colombiano, pero es difícil. Nosotros somos un país tropical donde somos facilistas, queremos todo con el menor esfuerzo.

¿Por qué un técnico como usted no ha sido tenido en cuenta en la selección de Colombia?

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Una vez estuve en Bogotá con Álvaro González Alzate, con quien nos conocemos desde niños. Me dijo que habían pensado en mí para la selección. Pero de pronto creyeron que no era el momento, querían que yo madurara un poco más, dos o tres años más. Ya después cambiaron los directivos, los patrocinadores, y eso influye a la hora de escoger un técnico, al igual que en un equipo profesional. Pero por lo menos me tuvieron en cuenta y estoy agradecido. Tal vez más adelante, pero ya no creo, por cuestiones de la edad.

Entonces, ¿ya no se ve como técnico de la selección de Colombia?

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No creo. Por ahora me veo acá en el Deportivo Cali, que, entre otras cosas, a veces me despierto y aún no me lo creo que esté de nuevo aquí. Eso me motiva más a cumplirle a la afición y a la confianza que me ha dado la junta directiva. Afortunadamente hemos empezado bien y espero terminar mucho mejor

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