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En 1960, Santa Fe le ganó el título al Bucaramanga en El Campín

Juan “el Andarín” Barbieri, técnico de los leopardos, fue el polémico protagonista de la definición de la estrella de esa temporada, la tercera que se colgó en el escudo cardenal.

14 de junio de 2024 - 08:58 a. m.
Santa Fe campeón 1960. Arriba: Jaime Silva, Leonardo Bevilacqua, Guillermo Milne, Hernando «Mono» Tovar, Carlos Aponte y Carlos Rodríguez. Abajo: Ricardo Campana, Miguel Resnik, Osvaldo Panzzutto, Alberto Perazzo y Héctor «Zipa» González.
Foto: Archivo EE
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Cuando el Atlético Bucaramanga tiene su tercera oportunidad de conseguir un título, ese que sus aficionados están esperando desde hace 75 años, bien vale recordar la ocasión en que estuvo más cerca de lograrlo pero que se desperdició en forma increíble, casi en circunstancias macondianas.

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Fue en 1960 cuando el conjunto leopardo realizó una de sus mejores campañas. A tres fechas del final del torneo estaba “volando” y a solo un punto del líder, que era Santa Fe, al que enfrentaba el 6 de noviembre en el estadio El Campín. Miles de aficionados de la capital de Santander emprendieron en alegre caravana un viaje que entonces duraba unas 16 horas para acompañar a su equipo que ya creían campeón… Pero a lo que asistieron fue a la aplastante derrota de un onceno totalmente desconocido que hacía agua por todos lados y que cayó estrepitosamente con un lapidario 5 a 1 que lo mandó en el tercer lugar en el que terminaría el torneo, con 44 puntos, a cuatro del Expreso Rojo y tres del subcampeón, Millonarios.

¿Qué ocurrió para que la esperada victoria se convirtiera en un desengaño monumental? Porque la nómina que tenía era de lujo y en partidos previos hasta había goleado a algunos de sus rivales. Así formó esa tarde con el 1-2-3-5 de la época: Beto; Scrimaglia y Marini; Casalli, Janiot y Solórzano; Marcos Coll, José Américo Montanini, Giarrizo, Otero y Germán “Cuca” Aceros. Santa Fe, que unas semanas después se quedaría con el título tenía entre otros jugadores a Bevilacqua, Campana, Panzzuto, Reznik y el “Zipa” González.

La goleada al Bucaramanga en Bogotá, un misterio eterno

Múltiples explicaciones se tejieron sobre lo ocurrido. La primera que se consideró fue que el equipo, que se trasladó a Bogotá con cuatro días de anticipación, no alcanzó a adaptarse a la altura pero eso no convenció a nadie pues no se trataba de un combinado que entrenara y jugara a nivel del mar ya que la Ciudad de los Parques está a 954 metros en plena Cordillera Oriental.

Poco a poco fueron apareciendo nuevos datos que comenzaron a vislumbrar una explicación más lógica. Primero se habló de falta de disciplina ya que el técnico argentino Juan “el Andarín” Barbieri no era muy estricto con sus muchachos y meses después alguien contó que los cuatro días previos al encuentro los jugadores no salieron del Hotel Regis donde estaban concentrados sino que se la pasaron jugando cartas, a las que era muy aficionado el entrenador… Y fácil es suponer que al lado de los naipes no faltaron las cervezas y las copas de licor.

Pero ahí no paró el asunto. Resulta que el equipo llegó al estadio sin su cabeza visible puesto que Barbieri únicamente se presentó cuando faltaban diez minutos para el inicio del juego. Se había ido para el hipódromo ya que las carreras de caballos eran otra de sus aficiones de manera que la alineación tuvo que ser formada por los mismos jugadores. Así mismo hasta se contó que sobre la hora del encuentro Barbieri apostó en contra del Bucaramanga.

El contraste dolió mucho en la capital de Santander, tanto que dos días después numerosos hinchas se reunieron en un famoso estadero ubicado en la carrera 27 llamado el Mesón de los Búcaros y cegados por el alcohol marcharon hasta el Hotel Bucarica en el que se alojaba Barbieri con el propósito de lincharlo, pero se salvó porque el bus en el que regresaba el equipo tuvo desperfectos mecánicos por lo que tuvieron que pernoctar en San Gil. Al día siguiente sigilosamente el “Andarín” recogió furtivamente su maleta y desapareció para siempre… Años después llegaron noticias de su muerte en un tiroteo en Centroamérica relacionado con el narcotráfico.

Así pues, este sábado el Bucaramanga, con un técnico que no se parece en nada a Barbieri y unos jugadores que saben y sienten todo lo que se estarán jugando, tendrán en El Campín, la oportunidad de darle un vuelco a la historia y de brindarles a los santandereanos una estrella que se les esfumó en este mismo gramado hace un poco más de 63 años.

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