Pulgares arriba de un Juan Carlos Osorio al que su barba tupida y blanca le delatan el paso de los años. Celebración de Alberto Costa, Tino Costa, que de nuestro Tino Asprilla quizá no tenga nada, pero que este miércoles marcó su primer gol con Atlético Nacional, el que parecía del triunfo ante Envigado, pero que terminó siendo el del empate luego de que el cuadro naranja igualara todo en el minuto 92 con cobro desde los 12 pasos de Alexis Zapata.
La anotación, la primera del duelo, fue la jugada colectiva más clara que tuvo Nacional: la tocó Baldomero Perlaza, Hernán Barcos y la mandó adentro Acosta, el hombre de 34 años que marcó su primer tanto desde su llegada al conjunto paisa en este 2019 (llegó procedente de San Martín de Tucumán).
La segunda, una falta clara de Daniel Muñoz en el área, el remate de Zapata, la pelota por debajo de los brazos de José Fernando Cuadrado, la molestia del portero verde y el pitazo final para un punto que vale mucho para un equipo que pelea por no descender, que no le suma mucho para otro que ya está pensando en los cuadrangulares semifinales.
Nacional, el equipo que Osorio quiere compacto y rápido, pasó muchos problemas en el Atanasio Girardot. No en vano Cuadrado fue figura, pues sacó un remate, luego otro y así con tres opciones de peligro del visitante, que tuvo pasajes interesantes, de transiciones rápidas y efectivas.
Y el líder de la liga lució mal, por instantes, y por eso Osorio mandó a la cancha a Jarlan Barrera para tener sorpresa y aumentar la ventaja, y sacó a un Tino Acosta, agotado que con bocanadas intentó recuperar el aire que perdió durante 68 minutos.
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Barcos fue preciso, mientras que sus compañeros estuvieron nerviosos, y el portentoso delantero no tuvo con quién asociarse como en la jugada del gol. Y Envigado, aprovechando eso, se quedó con el balón y empezó a rematar desde fuera del área y se fue animando, y a Nacional se le vio mermado quizá por el desgaste del torneo.
Los dirigidos por José Arastey aprovecharon la última acción de claridad, un pase al vació que desorientó a la zaga verde y que sirvió para que los naranjas amargaran a quienes ya festejaban la victoria.
Por ahora, los visitantes festejan el empate como una victoria, por la pelea para no perder la categoría, mientras que los locales quedaron con el disgusto de lo que fue durante gran parte del encuentro y de lo que se escapó de manera efímera por un pequeño descuido.