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La visión de un ganador

El técnico que más vueltas olímpicas ha dado en los torneos cortos en Colombia y único bicampeón en una misma temporada, volverá a dirigir el próximo año tras arreglar con Atlético Júnior.

14 de noviembre de 2010 - 07:29 p. m.
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No hace mucho estaba dirigiendo, pero después de algunos meses alejado del banco, he comprobado que la profesión de técnico, más allá de la pasión que genera, ofrece un sentimiento especial, el cual te lleva a querer estar siempre participando y más ahora que empieza la instancia más importante del torneo.

Ya quedó atrás la fase regular que por extensa se hace tediosa por momentos. También se viene la definición, que tiene otro sabor, sin duda, y que por fortuna he tenido la oportunidad de degustar en varias ocasiones y añoro volver a disfrutar. Igual este receso ha sido un descanso, necesario si se quiere porque física y mentalmente uno se aleja de tantas presiones, recupera los espacios con la familia y disfruta especialmente de los fines de semana, cuando la competencia no brinda dicha ocasión, aunque igual uno habla de fútbol con la gente amiga y en la calle, en la vida cotidiana, te siguen identificando con la pelota y eso ayuda a mantenerse activo.

Y bueno, tal vez por eso es que los reconocimientos terminan pasando inadvertidos, tanto que sólo ahora que El Espectador me ofrece estas líneas me entero de que soy el técnico que más torneos cortos ha ganado en Colombia, lo cual me llena de orgullo y motivaciones en un medio tan complejo como éste, en el que la satisfacción florece esporádicamente sólo cuando notas que tanto tiempo que uno le invierte a esto no resulta en vano. Aún así, no trabajo por los récords sino por la competencia que se lleva en la sangre, la cual hace que uno trate siempre de ganar, idea que debe contagiar a todos para poderse patentar con títulos. Un ejemplo diciente de esto es el Atlético Nacional de 2007, proyecto en el que mis compañeros de cuerpo técnico, los jugadores y hasta directivos creyeron.

De ahí que recuerde mucho ese bicampeonato, del cual siempre destacaré el compromiso del plantel, porque al principio de la temporada los mismos jugadores se juntaron y plantearon como meta ser campeones. Después de lograrlo en junio, tuvimos otra reunión entre todos y acordamos buscar el de diciembre, el cual se consiguió gracias a la ambición, pero sobre todo a tener autoridad moral de sobra, producida por un vestuario sano y bueno.

No es nada fácil después de un éxito poder mantenerlo y menos cuando entre un torneo y otro no hay espacio ni mucho menos tiempo para disfrutar una consagración. Además, toda esa euforia resulta difícil de controlar entre profesionales jóvenes, a los que les cuesta entrar en una etapa de concentración, por lo que el técnico debe acudir a la continua conversación. Con Nacional se consiguió, pero antes ya lo había logrado en cierta forma con Cortuluá, ya que fuimos un campeón sin estrella (Apertura 2001), lo cual nos permitió ir a la Libertadores, y en el segundo torneo también nos sirvió para estar en semifinales.

Logros significativos que son como los hijos mismos, se quieren por igual, ya que al estar en un equipo grande nadie puede negar que se manejan más presiones y la obligación para su entrenador es la de estar en puestos de vanguardia, mientras que si con un chico llegas a figurar, por ejemplo el título con Pasto en 2006, te ganas la simpatía y el cariño en el resto del país. Fueron temporadas inolvidables, aunque con el actual diseño del campeonato un año parece acumular mucha competencia, así esté dividida en dos. Pero también recuerdo el Adecuación del 97 con el Quindío, en el que a pesar de lo extenso se mantuvo un nivel regular de rendimiento y a la postre pudimos disputar su final, que perdimos con Bucaramanga (2-1 en el Alfonso López y 1-1 en Armenia).

¿Mejor un torneo anual a dos por año? Es un debate que tiene de largo como de ancho, con pros y contras, ya que el factor económico, hoy más que nunca primordial, a veces obliga a que la Dimayor busque otras alternativas para tener más atento al público. No sé si este aspecto se conseguiría en un campeonato largo cuando los equipos empiecen a quedar relegados. Ahora bien, este formato actual hace que algunos equipos, en su afán de resultados, renueven plantillas constantemente y cuesta amoldarse rápido a un técnico y a la gran cantidad de jugadores nuevos, así que si al llegar a la tercera parte y en seis partidos no lograste sumar lo suficiente, te empiezas a llenar de dificultades, se genera un ambiente negativo y eso lo puede pagar el entrenador con su puesto.

No sé, entonces, si estamos en capacidad de hacer dos torneos cortos con un solo ganador por temporada y que de esta forma aumenten las opciones de premiación con participación en copas internacionales. Qué se yo, es una alternativa y habría que probar un poquito de todo eso y propender por un equilibrio ideal en cuanto a las organizaciones de los clubes. Llegará el momento de analizarlo con profundidad, pero lo inmediato son los cuadrangulares, lo más esperado e importante de cada semestre. Ahí la jerarquía desempeña un papel fundamental porque hay equipos que parecen conformarse con llegar a los ocho y cada cual con su desarrollo desde lo táctico y físico deberá saber en qué punto está, mientras las hinchadas, expectantes, en realidad le ponen los puntos suspensivos a su propia ilusión.

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Así veo a los ocho

Atlético Huila

Otro equipo que merece muchísima atención por los múltiples valores que le destacan, como la continuidad de su comando técnico que ha permitido en los últimos torneos una identidad de juego, la cual se ampara en una agresividad que lo convierte en un gran local. Esta temporada ha mostrado algunas caras nuevas y justificó a través de hombres de experiencia el por qué se ha mantenido, gracias a su valía y aporte. Conserva una base considerable, tiene una buena mezcla de veteranía y juventud, y llega a la última instancia con jugadores de roce en su mayoría y menos presión respecto a otras plazas del país.

Deportes Quindío

Va a llegar bien y con motivación de sobra, porque superó escollos realmente complicados a lo largo del año. Primero fue la posición que tuvo que afrontar en el primer semestre y al estar en el fondo de la tabla, el acoso del descenso fue algo con lo que tuvo que convivir, situación apremiante desde cualquier punto de vista. Después afrontó la llegada de algunos jugadores nuevos, quienes al igual que el resto del plantel, debieron acoplarse a la filosofía de ‘Pecoso’, un hombre de temperamento y experiencia, quien supo apoyarse en futbolistas de trayectoria como Murillo, Rodas y Preciado. Presión va a tener, porque Castro es ambicioso.

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La Equidad

Como el nombre mismo del equipo, es un colectivo bastante equilibrado y que aunque lleva pocas temporadas en primera, se ha acostumbrado a ser finalista y sabe jugar instancias definitivas. Es complicado, difícil, incómodo para cualquier rival por su orden. De local se hace fuerte y en una cancha que se presta para jugar bien al fútbol. En condición de visitante enreda por su repertorio y ya tuve la posibilidad de enfrentarlo en la disputa de un título cuando dirigía a Nacional. Ese año debutaba en la máxima categoría y desde entonces Alexis ha logrado armar buenos equipos, por lo que siempre estará en renglones protagónicos gracias a su estructura.

Cúcuta

No la tuvo nada fácil. Arrancó bien, encontró en Wilson Carpintero los goles y la contundencia que cualquier plantel precisa para sumar, pero después cayó en la irregularidad que comprometió su permanencia en los ocho y hay que rescatar que supo reaccionar a tiempo con un plus adicional: peleó la casilla con equipos grandes como Cali, América y Millonarios. Superó momentos complicados a lo largo del año, porque al estar comprometido con lo del descenso, la presión pareció traicionarle por algunos pasajes, se encendieron las alarmas, afrontó cambio de técnico y ahora será clave la ambición que pueda tener para pelear esta final.

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Santa Fe

Tuvo una curva ascendente muy rápida que le llevó a comandar casi toda la fase regular y ya después de asegurar clasificación y quedar eliminado de la Sudamericana, cayó un poco en las últimas fechas. No habrá nunca un motivo exacto para explicar este tipo de bajones, pero su cuerpo técnico estará más cerca de opinar al respecto. Ahora tiene una nueva oportunidad en los cuadrangulares, de arrancar de cero y motivado por el simple hecho de que hace mucho tiempo no es campeón. Ha jugado bien el 80 por ciento del torneo, entonces puede renacer en ese aspecto y desarrollar el buen juego que lo ha distinguido este semestre.

Atlético Nacional

Un equipo que siempre estará en el ojo de la crítica y este año no ha sido la excepción. De a poco el cuerpo técnico ha venido encontrando las alternativas y las respuestas suficientes por parte del plantel, que vino a repuntar logrando resultados apretados y victorias a última hora, como la conseguida sobre Equidad en el Atanasio, con un jugador menos que llena de felicidad a la gente y de fortaleza al grupo. Es un equipo grande y como tal tiene las armas suficientes para aspirar al título: la jerarquía de un plantel maduro y capaz, y una afición numerosa que lo acompaña en casa y fuera de ella, entre otras.

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Once Caldas

Un caso especial es el que ha afrontado en este 2010 el conjunto blanco, porque al comienzo se preparó para grandes cosas y los dirigentes hicieron un esfuerzo enorme por contratar un buen cuerpo técnico y jugadores de primer nivel para atender los tres compromisos: Copa Libertadores, torneo local y Copa Colombia. No tuvo un buen primer semestre en definitiva y luego de capotear ese tema, arrancó el segundo con más inconvenientes incluso, en lo financiero y deportivo, pero cada cual asumió su responsabilidad y el Once vino a retomar el camino en el momento indicado, al punto que llega a los cuadrangulares muy fortalecido.

Deportes Tolima

Merece una mención especial y en todos sus órdenes, desde los directivos hasta los jugadores, porque los primeros con mucha determinación optaron por respaldar un proyecto a cargo de un cuerpo técnico, el cual por su parte supo manejar los momentos y escoger el plantel. En cuanto a los futbolistas, resulta meritorio que hayan mantenido el nivel con doble competencia, tanto en el torneo como en la Sudamericana, siendo el equipo colombiano que llegó más lejos en esa competición. Todo es positivo en el colectivo de Ibagué y sin duda es un candidato fuerte al título, por el proceso que trae de varias temporadas, la buena conducción técnica y calidad de la plantilla.

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