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Las lecciones de Fernando el “Pecoso” Castro

América ganó en la casa del Deportivo Cali luego de siete años. El equipo del técnico manizaleño es una de las revelaciones de la Liga Águila.

17 de marzo de 2019 - 10:16 p. m.
El DT de 70 años llegó al club en 2018. / Cristian Garavito
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Fernando El Pecoso Castro sabe que con los futbolistas hay que ser claros y hablarles de frente. “A todo el mundo lo respeto, pero pongo mis condiciones. No soy lambón ni lavaperros de nadie, por eso les puedo hablar fuerte”. Esa ha sido su ideología de trabajo siempre. Eso se lo aprendió a Carlos Salvador Bilardo, su maestro, quien le inculcó esa pasión cuando lo dirigió en el Deportivo Cali de 1977 a 1979. “Esto del fútbol hay que vivirlo con pasión, si no no vale la pena”, dice el hoy técnico del América de Cali, quien ha logrado una vez más hacer fuerte a un equipo por el que no muchos creían, ni siquiera sus mismos hinchas.

En la pretemporada el panorama era oscuro. El equipo escarlata no tuvo buenas presentaciones y dejó muchas dudas en el Torneo Fox, en Bogotá. Se llegó a decir que no tenía nómina con qué pelear y que incluso podría llegar a peligrar la categoría, pues la política de los directivos era apostarles a los jugadores jóvenes, en lugar de traer grandes refuerzos que rompieran el mercado. Incluso en esa situación el técnico fue el primero en salir a defender el proceso y afirmó, de manera tajante, que con los futbolistas que hasta ahora comienzan en el profesionalismo había que tener paciencia. Y la paciencia de El Pecoso es con presión. Puede sonar contradictorio, pero él sabe esperar, eso sí impacientemente. “Muchachos, esto es un trabajo en el que hay que meterle duro. El que no quiera me avisa, y yo hablo con los directivos. Se van a dar cuenta de que el esfuerzo vale la pena cuando les comiencen a pagar premios por cumplir objetivos”, ese, su discurso. “Ser futbolista es un trabajo, y así como a cualquier empleado en el país se le exige trabajar un número de horas. Así soy con mis futbolistas”, dice el DT de 70 años.

Asegura, además, que el fútbol de ahora es más exigente que el de su época de jugador, y que el futbolista de ahora es más consciente de todo lo que puede lograr en la vida si es disciplinado. “Uno creía que por ser futbolista podía ir a donde las prostitutas y emborracharse todos los días. Aunque todavía falta mucho por mejorar, el jugador colombiano está más comprometido que antes”, le dijo a este diario.

Su legado está vigente y eso lo demuestra con el América de Cali, con el que logró el fin de semana pasado ganarle un clásico al Deportivo Cali después de siete años. “Ambos equipos jugaron bien. Ellos lo hicieron correctamente, sino que nosotros supimos defendernos y quitarles la pelota. Los esperamos en el tercer cuarto de cancha. En la semana trabajamos tapando la salida de los laterales y en el medio campo para ser superiores. Creo que el equipo tácticamente cumplió”, comentó luego del triunfo 1-0 en el estadio de Palmaseca.

También habló sobre su amor por el Cali y su presente en el máximo rival: “Yo dirigí tres veces al Cali, pero tenía mejor equipo. Ahora es una escuadra joven y por eso el América lo superó en pequeños detalles”, agregó. Según él, la clave del triunfo fue que los dos laterales del Cali no tiraron centros y no salieron entendiendo el poder de la localía. Vi tres partidos en video, con ello planifiqué y busqué el resultado con todo el respeto hacia el rival”, reconoció.

América suma 20 puntos en la tabla de posiciones y todo parece estar encaminado para clasificar a las finales y poder buscar figurar este semestre, algo que parecía imposible, pero que gracias a las lecciones de Castro ahora es una realidad.

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