Una barrera de cinco jugadores que parecía una muralla. Todos altos y tan juntos que nada parecía poder atravesarlos. Solo existía una fórmula: pelota aérea, cobrada con la fuerza y la altura precisa para que no terminara saliendo por la parte superior de la portería defendida por Sergio Avellaneda. El encargado de pegarle al balón un joven de 17 años, recién salido de esa cantera llena de talento que solo tiene el Deportivo Cali. Déiber Caicedo tuvo que suplicarle a John Edison Mosquera para poder patear y cuando lo hizo, de su pierna derecha salió una poesía. Con sutileza le pegó al esférico, que sonriendo tomó la ruta directa al ángulo izquierdo, Avellaneda solo pudo seguir con la mirada el camino que tomó el balón.
Déiber Caicedo se robó las miradas en Palmaseca. No solo por la anotación, sino por la rapidez y el control de que tiene con el balón. En sus piernas nacieron dos oportunidades más. Una terminó estrellándose en el palo y la otra fue penal, que cobró Jown Cardona para convertir el cuarto del encuentro. El Cali pasó por encima de un equipo boyacense que mostró su peor cara en lo que va del campeonato. Los ajedrezados fallaron en marca, en posicionamiento. Le dieron todas las ventajas posibles a los verdes, quienes supieron aprovechar para salir del mal momento que vivían.
En el primer tiempo se demoraron 15 minutos en anotar. Benedetti fue el encargado de guiar a los vallecaucanos. Lo intentó con un remate cruzado abajo, que tapó Avellaneda. La visita respondió al minuto 14 con un remate de Diego Valdés, que pasó cerca al palo de la mano derecha de la portería defendida por Camilo Vargas. Pero un minuto después, un saque largo del arquero lo bajó José Sand a Benedetti, para que el mediocampista sacara un riflazo con pierna derecha, que se coló por el ángulo. Golazo del Cali, que empezaba a ahuyentar los fantasmas de la falta de gol.
Con el tanto de Caicedo de tiro libre se cerró el primer tiempo. Su llanto en la celebración hizo que los hinchas del cuadro vallecaucano elogiaran en redes sociales al joven jugador. En la segunda parte se mantuvo el dominio local y la visita siguió dejando espacios y ventajas que fueron aprovechados. Generaron dos ocasiones claras, la de Caicedo que pegó en el palo y otra de Daniel Giraldo, de volea, que se estrelló rebeldemente en el travesaño. Esas ocasiones fueron un aviso de lo que estaba por venir.
Al minuto 79, un penal en contra de Pablo Sabbag -encargado de cobrarlo- aumentó la ventaja y al 89 Cardona marcó el cuarto y definitivo. El Cali volvió a sonreír y no solo por el resultado. En Caicedo se encuentran con un joven con un futuro promisorio. Son sus primeros pasos y este el primer encuentro en el que brilló con luz propia.