En los años 50 y 60 en Colombia todos los arqueros querían ser tan buenos como Efraín ‘El Caimán’ Sánchez, pero después del mundial de Chile, en 1962, todos querían imitar a ‘La araña negra’ Lev Yashin, el guardameta de la selección soviética que empató con Colombia 4-4 el 3 de junio, hoy hace 50 años.
Las imágenes en blanco y negro que se conservan del acrobático deportista demuestran el porqué la admiración que generaba en todo el mundo. Un hombre que comenzó como portero de hockey sobre hielo en el equipo de la fábrica de herramientas en la que trabajaba durante la Segunda Guerra Mundial. A los 17 años, el poder de sus manos y puños moldeados en la industria -era impresionante cómo le quitaba los balones de la cabeza a los centros delanteros- lo llevó a convencerse de que su puesto estaba bajo los tres palos del arco de una cancha de fútbol.
Y se hizo leyenda desde 1949 cuando lo descubrió el FC Dinamo de Moscú, equipo originado en el ejército Soviético, en el que siempre jugó y con el que ganó cinco ligas y tres copas. Yashin ya era considerado el mejor cuando enfrentó a los delanteros colombianos. Había debutado en el Mundial de Suecia 1958, donde su selección llegó a cuartos de final y él fue el mejor jugador. También ganó la primera Copa Europea de Naciones en 1960 y el Balón de Oro al mejor futbolista europeo en 1963. Llegando a semifinales en Chile y en Inglaterra 1966 se convirtió para la FIFA y para los amantes del futbol en uno de los grandes referentes de la historia. Claro que para él sus mayores trofeos fueron: la Orden de Lenin por su trayectoria en 1968, el mejor deportista ruso del siglo XX en 1999 y ser técnico del Dínamo y de la selección. Falleció el 20 de marzo de 1990 en Moscú, vencido por un cáncer de estómago.
¿Ha vuelto a existir un arquero tan completo? ¿Al que todos sus oponentes consideren imbatible? Unos dicen que sí, otros que no. El alemán Sepp Maier fue elevado a ese nivel por Pelé, el italiano Dino Zoff se acercaron a esa dimensión cuando igualó al legendario Giampiero Combi como el único arquero en la historia de los mundiales que lograría el título como capitán de su selección. Entre los recientes me quedo con Íker Casillas. De este lado del mundo llega el recuerdo de los argentinos Hugo Gatti y Ubaldo Matildo Fillol, y muchos más según los gustos.
En Colombia ‘El Caimán’ sigue reinando como punto de referencia histórico junto a Gabriel Ochoa Uribe, Otoniel Quintana que todavía ostenta el récord de minutos invicto, René Higuita, y más recientemente Óscar Córdoba y Farid Mondragón. Depende también de la óptica personal. Yo por ejemplo me hice hincha de Santa Fe cuando tapaban Luis Jerónimo López y James Mina Camacho y me parecían héroes. Hoy me impacta y me parece digno de selección Camilo Vargas, que ya hizo historia al anotarle un bello gol de cabeza a Millonarios.
El valor del arquero en el fútbol lo resaltó la semana pasada el argentino Jorge Valdano en su conferencia “Fútbol y sociedad”, leída en la séptima edición del Seminario Internacional de Lengua y Periodismo que se realizó en España. Recordó que gracias a gestas bajo el arco fue que el poeta español Miguel Hernández escribió su poema «Elegía al guardameta» (1927) y Rafael Alberti hizo lo propio con «Platko» (1928). “Las dos veces el guardameta como eje de la narración. En los dos casos se le canta a la temeridad de los porteros. Miguel Hernández escribe desde su condición de jugador de un equipo aficionado de barrio y está dedicado al portero del Orihuela F.C. Manuel Sale Muñoz, al que llama ‘Lolo San Pedro’, porque para él todos los porteros son Sampedros”. El poema lleva al portero a la muerte y termina con un emotivo verso: «En el alpiste verde de sosiego/ de tiza galonado,/ para siempre quedó fuera de juego/ Sanpedro, el apostado/ en su puerta de cáñamo añudado». Y en la penúltima estrofa le dice al portero muerto: «… nadie ha cubierto/ el sitio, vivo, que has dejado, muerto».
Valdano escribió que Rafael Alberti eligió un partido profesional entre el Santander y el Fútbol Club Barcelona “en donde el portero húngaro Platko tiene una actuación memorable y, como según parece, eran tiempos en que no había héroes sin sangre, el portero termina herido”. Rafael Alberti vio caer a su héroe, pero nada pudo hacer por él: «Ni el mar,/ que frente a ti saltaba sin poder defenderte./ Ni la lluvia. Ni el viento que era el que más rugía». Y termina: «Nadie se olvida, Platko,/no, nadie, nadie, nadie,/ oso rubio de Hungría». De Platko, dijo Valdano, se olvidó la humanidad entera porque murió en la pobreza extrema muy lejos de su amada Hungría, en Chile. Y remató anotando que “el fútbol conoció más porteros célebres aunque no sabemos si eficaces: el «Che» Guevara o Albert Camus, que dejó una frase que siempre usamos para dignificar nuestro mundo: » lo que más sé, a la larga, acerca de la moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol». Juan Villoro en su selección de fútbol literario pondría a Camus de portero titular con Dostoievsky y Tolstoi como centrales.
Pero no hay que olvidar que la de arquero es la posición más desagradecida del fútbol. Un día salva un partido o ayuda a ganar una copa y es un héroe, pero cuando comete un error es más evidente que el de cualquier otro jugador. Esa tragedia la simboliza Moacir Barbosa, el arquero brasileño lapidado como causante de la mayor tristeza de la historia del fútbol de su país. Él era el arquero el día del Maracanazo, cuando Uruguay le arrebató la Copa del Mundo a Brasil en 1950. Lo recuerdo porque fue Villoro quien mejor retrató su historia: «El primer arquero negro de la historia de la selección brasileña murió pobre, humillado y condenado. La prensa casi no registró su muerte». Él solo recordaba y se lamentaba: «Llegué a tocarla y creí que la había desviado al tiro de esquina, pero escuché el silencio del estadio y me tuve que armar de valor para mirar hacia atrás. Cuando me di cuenta de que la pelota estaba dentro del arco, un frío paralizante recorrió todo mi cuerpo y sentí de inmediato la mirada de todo el estadio sobre mí».
Y aún así siempre hay quien quiere asumir el riesgo, en el barrio o en el propio Maracaná. Ser arquero es como ser juez, según le confesó el famoso jurista español Baltasar Garzón a Juan Cruz en el libro ‘Viaje al corazón del fútbol’, de editorial Córner. “Yo era arquero porque el fútbol consigue abstraerme absolutamente de todos los problemas… jugaba en campos de tierra, llenos de piedras. La primera vez que jugué en campo de hierba fue en un campeonato infantil. Habíamos quedado campeones provinciales de infantiles y por eso participamos en un torneo nacional en el que ganamos al Málaga, al Granada y perdimos la final contra el Elche. Debía tener 14 años. Ahí me quisieron fichar el Jaén, el Elche y el Atlético de Madrid. Salí de aquel encuentro hecho un ecce homo. Todavía tengo cicatrices en las caderas de los golpes que me di aquella memorable tarde de la final”.
La vida del guardameta inspiró películas como ‘El penalti más largo del mundo’ y ‘El miedo del portero’. El escritor y periodista español Juan Cruz me dijo hace poco que no está de acuerdo con que «el goleador es siempre el mejor poeta del año», como escribió Pier Paolo Pasolini. “¡No!. ¡El poeta siempre es el portero!”.
¿Quién será el mejor Portero del Mundo del Siglo XXI?
Por toda esta historia la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) se toma en serio la elección del Mejor Portero del Mundo del Siglo XXI a partir de los «Top 20» de cada año. Hasta ahora el italiano Buffon encabeza el ranking con solo dos puntos de ventaja sobre el español Iker Casillas. Ambos han sido cuatro veces El Mejor Portero el Mundo del Año. El primer arquero sudamericano es hasta el momento el brasileño Dida, por delante de su compatriota Julio César.
Este es el ranking (2001-2011) con los puntajes oficiales:
1. Gianluigi Buffon (Italia).
2. Iker Casillas (España).
3. Petr Cech (República Checa).
4. Edwin van der Sar (Países Bajos).
5. Oliver Kahn (Alemania).
6. Nélson de Jesus e Silva -Dida- (Brasil).
7. Víctor Valdes (España).
8. Júlio César Soãres Espíndola (Brasil).
9. Jens Lehmann (Alemania).
10. Roberto Carlos Abbondanzieri (Argentina).
11. Fabien Barthez (Francia).
12. José Manuel Reina (España).
13. Rogério Ceni (Brasil).
14. Francesco Toldo (Italia).
15. Igor Akinfeev (Rusia).
16. Jerzy Dudek (Polonia).
17. Timothy Matthew Howard (Estados Unidos).
18. Manuel Neuer (Alemania).
19. Santiago Cañizares (España).
20. Justo Wilmar Villar (Paraguay).