Carlos Alberto Ibargüen Hinojosa nació en Buenaventura, el 7 de octubre de 1995. Debutó en el profesionalismo en 2013 con la camiseta del Cortuluá. Y desde esta temporada juega con Independiente Santa Fe, en el que no ha podido brillar por culpa de algunas lesiones y falta de oportunidades.
Ibargüen, hincha del Deportivo Cali, convirtió su primer tanto como profesional contra América en un partido de la segunda división. Sin embargo, el club por el que simpatiza tampoco se libró de sus anotaciones. El cuadro azucarero ha recibido siete tantos cortesía del jugador que hizo parte de la selección de Colombia sub-20, que disputó el Mundial de la categoría, en Nueva Zelanda 2015. Es constantemente convocado por el técnico Carlos Restrepo a la selección olímpica.
Feliz de estar con Santa Fe, el jugador de 20 años, nos contó su vida y su difícil camino para llegar al fútbol profesional.
¿De dónde salió Carlos Ibarguen?
Yo soy de Buenaventura, y vengo procedente de Fútbol Paz. Yo estaba en el equipo que salimos campeones derrotando a Santa Fe, en la final del Campeonato Nacional. Fuimos los que empezamos esa dinastía.
Hablemos de su familia, ¿quiénes la conforman?
Mi familia está integrada por mi mamá, mis cinco hermanas y tres hermanos. El mayor anteriormente jugaba fútbol pero se aburrió y ahora se dedica al arte, es acróbata. Yo soy de los menores de mi casa junto con mi hermana que tiene 15 años.
¿Es celoso con las hermanas?
No, normal. Lo que si no me gusta es que se vayan a relacionar con futbolistas. Ojalá que no vayan a ser novias de ningún jugador.
¿Y su mamá que le dijo a usted cuando decidió jugar fútbol?
Ella siempre me ha dado su apoyo. Me decía que si me gustaba el fútbol que le diera con toda. Ella ha sido fundamental para mí porque a pesar de tener pocos recursos ha hecho el esfuerzo de estar ahí conmigo. Para ella ha sido una motivación que sus hijos salgan adelante, así que ahora se siente feliz y disfruta con todo lo que está pasando en este momento.
¿Usted tuvo que pasar por muchos sacrificios para sacarlos adelante?
Claro, a ella le tocó trabajar muy fuerte porque hizo el papel de papá y mamá. Era bravo pero gracias a Dios nos levantó a todo a pesar del entorno que vivíamos en Buenaventura pero ahora hoy se ven los frutos de todo eso y gracias a Dios que la ayudó.
¿Qué pasó con su papá?
Fue un caso difícil porque en realidad yo era muy niño. La violencia y las cosas en Buenaventura son muy difíciles. Un día mi papá se fue y nos abandonó…
¿Le ha hecho falta esa imagen el papá aunque su mamá la suplió bien?
Mire que yo tengo a mi hermano mayor, siempre creció al lado de mi mamá ayudándole en todo, entonces yo cree en él una imagen de que siempre estaba para todo. A veces le tocaba trabajar y a mi entrenar, me llevaba al entreno y se devolvía corriendo al trabajo.
¿La llegada al fútbol lo salvó de algún momento difícil de esa época?
Claro, fueron demasiadas porque por ejemplo los amigos míos, muchos de mi edad, están muertos. Me ha tocado ir a varios velorios y entierros. Otros les tocó escoger la vida difícil. Entonces el fútbol me salvó del camino malo: las drogas u otras cosas malas que habían en Buenaventura.
¿Pero alguna vez lo incitaron a hacer actos indebidos?
Sí claro, eso era de siempre pero la verdad es que nunca me apasionó lo ajeno ni tampoco las drogas.
¿Quién lo descubrió en el fútbol?
El señor Cristofer Moreno, quien tenía a cargo el equipo de Pacífico F.C. Él manejaba la Sub 20 y a veces armábamos equipos con los del barrio. Yo tenía un amigo que jugaba en ese equipo y siempre me decía que yo era bueno entonces me llevó a ese partido esa vez. Faltaban jugadores y me metieron. Después hice dos goles. Cristofer de una me dijo que al otro día me esperaba a las seis de la mañana para entrenar, que si no llegaba a esa hora no me dejaba. Yo llegué como a las 6:30. Me regañó porque no había llegado temprano pero me dejó entrenar. Yo ni guayos tenía, fui con unas zapatillas pero ya al otro día me dieron guayos, uniforme, hasta que un día me envió al equipo de don César en Cali.
¿Cómo fue ese momento cuando usó por primera vez los guayos?
Pues yo empecé con unos tenis, ya luego con guayos prestados. Usted sabe que al jugador bueno cualquiera se los presta y juega. Yo tenía trece años cuando me los regalaron
¿Y qué le dijo la mamá cuando usted llegó con ese par de guayos?
Mi mamá ese día llegó de trabajar y le dije que un señor me dijo que fuera a entrenar al equipo de él y me regaló esos guayos, incluso me regaló unas bienenstarinas para que mi mamá me cocinara y tomara. Ya a los días fue a mi casa, habló con mi mamá y ahí fue que yo me fui enfocando más en esto del fútbol.
¿En qué trabajaba ella?
Ella trabajaba en las casas, la llamaban a veces para lavar ropa o en restaurantes y así en el trabajo que le saliera.
Ahora que lo reconocen y saben quién es Carlos Ibargüen, ¿qué ha pensado en regalarle a su mamá?
En el caso mío la motivación siempre va a ser mi mamá, hacer las cosas bien con humildad y tenerla a ella bien. Ahora no he podido pagarle una casa porque es el comienzo pero estoy cerca, le pago un arriendo pero ahí vamos. Eso me llena de satisfacción porque ya no le toca salir a trabajar, molerse, ni llegar tan tarde de tanto andar. Ahora está un poco más tranquila. Ojalá le pueda comprar pronto su casa para que ella esté mejor.
¿Hasta qué año estudió?
Lastimosamente en Buenaventura no pude terminar el bachillerato, pero en Tuluá lo terminé en la nocturna
Y si no fuera futbolista, ¿qué le hubiera gustado ser?
La verdad, el fútbol para mi fue una bendición que Dios me dio el don que me rescató de Buenaventura. Si no fuera futbolista no tendría nada más en la cabeza, ahora que tengo el conocimiento ya me empiezan a apasionar cosas y una de ellas es la odontología y espero hacerlo. Me atrevería a decir que si no hubiera sido por el fútbol o no estaría en este mundo o sería un soldado del Ejército de Colombia, esas son las opciones que hay allá.
¿Ha vuelto a Buenaventura?
Yo cada que tengo la oportunidad voy a Buenaventura porque uno tiene los amigos y es una motivación para ellos.
¿Cuáles son esas personas que en este momento más le aconsejan?
Todas las personas buenas que llegan a mi vida, porque yo recibo consejos pero yo me apodero del que me sirva, del bueno. A uno le llegan los consejos buenos y malos y más cuando uno está en esta etapa. Mi mamá siempre, con mi novia hablamos mucho pero como te digo las personas llegan pero uno trata se coger lo bueno de cada uno.