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Los secretos de Gerardo Pelusso a 10 años de la Copa Sudamericana de Santa Fe: “Parece fácil”

El Espectador habló con el estratega uruguayo, el hombre detrás del título más importante en la historia de Independiente Santa Fe, que un día como hoy, pero de 2015, venció en Bogotá y en los penaltis a Huracán de Argentina.

09 de diciembre de 2025 - 06:43 a. m.
Gerardo Pelusso celebra junto a los jugadores Héctor Urrego y Francisco Meza.
Foto: Getty Images
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Florida esa noche pudo haber sido como cualquier esquina de Bogotá. El terruño de Gerardo Pelusso, lejos, allá en Uruguay, vivió con la misma angustia el ríspido 0-0 de los 120 minutos y la infartante tanda de penaltis con la que el león conquistó en El Campín, hace 10 años, la primera y única Copa Sudamericana que ha ganado nuestro fútbol en toda su historia. “En realidad, en el pueblo somos todos medio parientes. Es tan chico que todos nos conocemos. Y ese día fue un día muy especial, Florida venía siguiendo toda mi campaña en Santa Fe. Sobre todo, porque la selección del pueblo tiene una camiseta blanca y roja. Entonces, ellos se sintieron muy identificados con el equipo y la gente conectó”, recuerda desde Montevideo el estratega, hoy de 71 años, que confiesa estar cansado del día a día. “Tengo que parar pronto. Disfrutar de mi familia, porque ese es el trabajo que no da espera”.

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Fue un 9 de diciembre. Acababan de pasar las velitas en Colombia, era un día como este, pero de 2015. Y así como Florida adoptó como suyo un equipo que triunfó a miles de kilómetros, esa noche, en la que Robinson Zapata se agigantó en el arco para volverse leyenda, Bogotá también hizo suyo un hijo de Florida. “Lo que hicimos fue gigante, por Dios. Da la impresión de que cada año vemos más grande más lo logrado. La gente se va dando cuenta, nosotros mismos también nos vamos dando cuenta, de lo difícil que es lograr algo como la Copa Sudamericana. Un compañero de cuerpo técnico, que me acompañó durante muchísimos años, tenía una frase que me fascina. Siempre que volvían los fracasos: ‘Parece fácil’. Y siempre la repite: ‘Parece fácil’. Porque incluso, en esa época, hubo mucha gente que minimizó el trofeo. Hoy, el tiempo es el que va agigantando más aquella hazaña”.

Omar Pérez levanta la Copa Sudamericana de 2015.
Foto: EFE - MAURICIO DUE—AS CASTA—EDA

El recuerdo es imborrable, como el cariño de los hinchas. Los de Santa Fe, por supuesto, pero también los del FPC. “Siempre que voy a Colombia, la gente me para y me agradece. Incluso, personas que no siguen a Santa Fe. Esa Copa marcó muchas vidas. Y cuando la gente me cuenta sus historias escucho maravillado. Es algo increíble, lo disfruto muchísimo”.

Gerardo Pelusso comparte la emoción porque opina parecido, ese Santa Fe le marcó la vida. Y dice que el 9 de diciembre es como cualquier ritual, como el cumpleaños, como la Navidad. “Ese equipo es lo más representativo que he tenido en mi carrera. O por lo menos, está en el podio. No quiero ser injusto tampoco, porque hubo otros equipos con los cuales no ganamos un campeonato, pero también me sentí totalmente identificado. Sin embargo, ese equipo de Santa Fe fue lo máximo. ¡Lo máximo! Capaz, no era tan exquisito y tan brillante para los ojos, pero era efectivo, ganador y tenía personalidad. Los mejores resultados los sacábamos afuera. Eso siempre me gustó mucho, porque hay equipos que juegan muy bien cuando son locales, pero van afuera y no es lo mismo. Este cuadro no: los mejores resultados los sacamos afuera. Era un equipo valiente, con personalidad, jugaban en todas las canchas”.

Mucho de la Copa Sudamericana, Santa Fe se lo debe al temperamento de Pelusso. “Recuerdo los días previos. Primero, en Argentina, empatamos 0-0, un partido muy táctico, muy pensado, muy analizado, y sacamos un buen resultado, porque empatar allá, para definir en Bogotá, era un buen resultado. Pero, cuando llegamos acá había mucha ansiedad. Y había en el ambiente un triunfalismo que no me gustaba nada. O sea: ‘empatamos allá, ahora acá ya estamos campeones’. Todo el mundo pensaba y hablaba de qué era lo que íbamos a hacer después de ganar. Pero, primero, había que ganar”.

Los jugadores estaban concentrados. Había mucho líder en ese camerino: Zapata, ‘Pacho’ Meza, Anchico, Roa, Ómar Pérez y otros que se escapan. No obstante, explica Pelusso, el tema era bajar los niveles de ansiedad, que ese triunfalismo no llegara al camerino. “No fue fácil. Enfrente teníamos un equipo muy difícil: Huracán, que había eliminado a River Plate de Argentina. Imagínate vos, ¡era un equipazo!”.

Gerardo Pelusso, en un reciente homenaje que le hizo Santa Fe.
Foto: Óscar Pérez

El día del partido, en la mañana, Gerardo Pelusso madrugó, como siempre, a revisar los alrededores del hotel. Como siempre, era su ritual, estar en todo. Pero, al llegar al lobby del hotel, la escena lo impresionó: no cabía un alma. La euforia estaba desatada. Los jugadores se tomaban fotos, firmaban camisetas. El descontrol era total. “¿Qué es esto, una feria?”, gritó colérico el DT. “Esto es la concentración de un equipo de fútbol. ¡Todo el mundo para afuera!”, empezó gritar mientras manoteaba regañando a los hinchas.

“Hasta me peleé a los gritos con un guardia de seguridad que no quería ayudarme a sacar la gente. Era una locura. Todo el mundo quería festejar antes de tiempo, pero primero había que ganar. La prueba está en que no logramos un equilibrio emocional antes del partido, jugamos horrible. En el partido, no podíamos hacer tres pases seguidos. No podíamos elaborar una jugada de ataque porque el equipo estaba apurado, el equipo estaba ansioso. Claro, estábamos jugando algo muy grande, lo más grande que habíamos tenido, pero la verdad es que el equipo no jugó bien. Huracán, era difícil y todo, pero nosotros le teníamos que haber ganado, y no pudimos ganar. Y ahí llegaron los penales”.

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Mientras habla, Pelusso señala a su escritorio. Es una foto de la tanda. De los jugadores celebrando el triunfo, parandose después de estar de rodillas durante minutos que parecieron horas. “Esa es una foto que me gusta mucho, la tengo acá como diciendo: ‘Se logró’. ¿Viste? Sufrimos, pero se logró”.

“Parece fácil”, repite de nuevo. Hoy entiende lo imposible de la gesta. Más en épocas en que la diferencia entre los de afuera y los colombianos parece tan abismal. “Pero, antes también lo era. Los brasileños toda la vida fueron más que el resto. Pero ahora dicen que son invencibles. No sé, no me gusta dejarme ganar por el pesimismo. Ese equipo creyó. Esa es su mayor enseñanza. Parece fácil, ¿eh? Ya ves que tan fácil no es la cosa”.

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Portada de El Espectador del 11 de diciembre de 2015, después de que Santa Fe ganara la Copa Sudamericana.
Foto: El Espectador

El tiempo se acabó y Pelusso lo advierte. De fondo, se escucha la voz de un niño. “Hay que dejarlo acá. Como dije, hay un trabajo que es inaplazable. Y llegó mi nieto, que no lo veo hace mil años”. Pero antes de irse, se acuerda: “Pero no me dejes irme sin mandarle un abrazo a toda la gente de Santa Fe. Los llevó en el corazón”.

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