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Los 81 años de Santa Fe y el amor albirrojo del “Tren”, Wilson Gutiérrez y Léider

Los sentimientos de tres ídolos del club cardenal, que está de festejo. El 28 de febrero de 1941 comenzó la existencia del primer campeón.

28 de febrero de 2022 - 01:17 p. m.
Adolfo «Tren» Valencia, Wilson Gutiérrez y Léider Preciado, ídolos en la historia de Independiente Santa Fe.
Foto: Archivo El Espectador
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Este lunes Independiente Santa Fe cumple 81 años de historia. Fue fundado el 28 de febrero de 1941 por estudiantes del Gimnasio Moderno en el Café del Rhin, del Pasaje Santa Fe, en el costado occidental de la Plazoleta del Rosario. El centro de Bogotá, el lugar donde nació el club que ha generado millones de emociones en la capital de la República.

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(Santa Fe, primer campeón para la eternidad)

Un club que comenzó su existencia con un grupo de amigos, liderados Gonzalo Rueda Caro y Ernesto Gamboa Álvarez, ganándole al equipo Telégrafos y en los torneos de la Asociación Deportivo de Bogotá, liga aficionada en la que empezó su aún vigente rivalidad con Municipal, equipo que a la postre se convirtió en Millonarios.

Independiente Santa Fe continuó evolucionando y participó del primer rentado profesional de Colombia, en 1948. Y fue el primer campeón, prestigio del que siempre han estado orgullosos sus hinchas. La figura de ese título fue Jesús María Lires López, un español nacionalizado en Argentina, quien después de jugar con Quilmes y Belgrano migró a Colombia e hizo parte de la nómina del conjunto bogotano.

Después, Santa Fe volvió a consagrarse en 1958, 1960 y 1966. Dos años después nació Adolfo el Tren Valencia, quien fue a probarse con Millonarios, pero lo regresaron a Buenaventura. Cuando tenía 19 años deslumbró a Diego Édison Umaña en un partido amistoso contra el equipo profesional de Santa Fe, y se quedó para convertirse en ídolo cardenal.

(James Mina Camacho: música en el arco)

Siempre que estuve con Santa Fe viví orgulloso porque tenía al lado jugadores buenos como Tílger, el Pollo Díaz, Cañón, que Dios lo tenga en la gloria, entre otros. Teníamos una buena banda y la afición estaba feliz porque lo hacíamos bien”, le dijo a este diario un Valencia emocionado, quien en 1992 fue figura en la goleada 7-3 contra Millonarios, un clásico que todavía recuerda.

“Fue el clásico más feliz que viví. Los hinchas salieron contentos. Por el buen equipo que tenía Millonarios, no esperábamos tener esa gran tarde. Yo, como un hincha más de Santa Fe, siempre voy a querer que mejore para que todos estemos contentos”, agregó el ídolo albirrojo.

El mismo año que Santa Fe conquistó su quinta estrella, en 1971, nació Wilson Gutiérrez. En el barrio Pontevedra de Bogotá comenzó a conocer el amor por el fútbol y a Santa Fe, gracias a su padre, quien lo llevaba a El Campín vestido de rojo y blanco.

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“Tuve una infancia muy feliz, con prácticamente todo: fui afortunado y bendecido. No era un santo, era pícaro. Me la pasaba en la calle y, además de los daños que causaba con el balón, me gustaba subir muros. En casa siempre había quejas por mi culpa. En ocasiones trataban de no dejarme salir, porque llegaba del colegio directo a jugar. Echaban llave, pero me salía por una ventana o por donde pudiera”, le contó a El Espectador Gutiérrez, que cumplió su sueño de ser futbolista con su amado equipo y que en 2012 fue el técnico que consiguió la estrella más emocionante de la institución cardenal, luego de 37 años de frustraciones.

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“No solo era quedar campeón, era hacerlo con el equipo de toda la vida, uno por el que pasaron grandísimos jugadores y entrenadores, y no lo habían podido conseguir. Dios me puso al frente para alcanzar esa estrella que quedará para siempre en nuestros adentros. Creo que hice las cosas bien, de corazón y de manera sincera. No me arrepiento de haber salido, era un momento en el que se necesitaba, pero obviamente deseo regresar y volver a ganar”, aseveró Gutiérrez.

Y es que Santa Fe tuvo una larga sequía de títulos desde su sexta estrella, la de 1975. Dos años después de ella, en 1977, llegó a este planeta Léider Preciado, un goleador amado por la hinchada albirroja. Uno que tuvo que abandonar su natal Tumaco por la brutal violencia de la década del 80. Debió dejar sus partidos de “banquitas” con ladrillos como porterías y la lluvia como paisaje.

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Soñaba con ser Willington Ortiz o La Gambeta Estrada y en 1995 comenzó su sendero en su amado Santa Fe, al que anhela dirigir en algún momento. “Ese deseo lo tenemos todos, pero, como siempre lo he dicho, hay que ir paso a paso. En la vida Dios coloca las cosas cuando tiene que colocarlas y, mientras tanto, sigo aprendiendo y preparándome”, manifestó Preciado, uno de los tantos hinchas santafereños que celebran hoy los 81 años de un club que espera festejarlos con una victoria en Tunja frente a Patriotas. Quizás pierda, empate o gane de manera cómoda o sufrida, porque la historia cardenal ha estado caracterizada por dos verbos: ganar y sufrir.

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