El éxtasis de la maquinaria catarí llegó a su punto de ebullición el 2 de diciembre de 2010 en las oficinas centrales de la FIFA en Zúrich, Suiza. Cuando el órgano rector del fútbol mundial escogió a dos países con poca tradición en el balompié como sedes de los Mundiales 2018 (Rusia) y 2022 (Catar). Una determinación que años después, luego de conocerse los casos de corrupción de la FIFA encabezados por su expresidente Joseph Blatter, estuvo salpicada de dineros por debajo de la mesa para que los dirigentes cambiaran sus votos
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Todo empezó en 2004 con el surgimiento de Aspire, una academia con sede en Doha, que es catalogada como la principal incubadora de futbolistas del planeta. El proyecto es financiado por el gobierno catarí: una monarquía absoluta que ha sido comandada por la familia Al Thani desde mediados del siglo pasado. Catar cuenta con la tercera mayor reserva de gas del mundo, lo que lo acredita como el país con más renta per cápita y mayor índice de desarrollo del planeta. Ningún habitante paga impuestos. Y cuenta con su canal estatal Al Jazeera, cuyos tentáculos llegan a los cinco continentes. Una nación con un colosal peso geopolítico que tiene la intención de convertirse en un referente del turismo y de las economías avanzadas. ¿El vehículo? El deporte: así consiguió ser sede en 2006 de los Juegos Asiáticos.
La academia cuenta con la tecnología más avanzada y con una infraestructura inverosímil. Además de siete lujosas canchas de fútbol, tienen el Aspire Dome, el domo más grande del mundo con aforo para 5.500 personas. La ciencia, la nutrición, los laboratorios, los gimnasios, la psicología, todas son materias obligatorias de la ciudad deportiva. Y albergan máquinas que potencian los reflejos, conceptos tácticos y la memoria operativa de los jugadores, aparatos que están empezando a utilizar los equipos más renombrados del mundo.
Los cataríes también son dueños de dos equipos del fútbol europeo: Kas Eupen, de la segunda división de Bélgica, y Cultural Leonesa, de la tercera de España. A esos clubes son mandados algunos jugadores a foguearse y a crecer como profesionales.
La Copa del Mundo de Catar-2022 ha sido tratada “de manera injusta y escrutada” desde hace años, lamenta su director ejecutivo Nasser Al-Khater, a un año del comienzo del torneo, cuya celebración ha sido denunciada por organizaciones de defensa de los derechos humanos.
“Catar ha sido tratado de manera injusta y escrutado desde hace años”, afirmó a medios, a un año y un día exacto de la inauguración del torneo.
El jefe de la organización del Mundial 2022 (21 noviembre-18 diciembre) lamentó que no se ha dado a Catar suficientemente crédito después de las reformas laborales impulsadas para mejorar las condiciones de su trabajadores migrantes, la mayor parte asiáticos.
Según las autoridades del país, tres personas han fallecido desde 2014 en accidentes en sedes de la Copa del Mundo y otras 39 murieron en accidentes “no ligados al trabajo”.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) desveló sus cifras el viernes, estableciendo en 50 trabajadores migrantes fallecidos en Catar en 2020, y más de medio millar gravemente heridos.
Según el informe de la agencia de las Naciones Unidas, la mayoría de los trabajadores migrantes fallecidos en 2020 murieron en caídas o accidentes de tráfico, la mayoría en el lugar de trabajo.
La OIT, que tropezó con lagunas en los datos recogidos, tuvo que basarse en instituciones que no siempre clasifican de la misma manera a los muertos y heridos en el trabajo. Los datos “no se recogen de manera sistemática”, indicó en un comunicado Max Tunon, jefe de la oficina de la agencia de la ONU en Catar.
“Hay críticas, pero el trabajo debe realizarse. A pesar de todo ha habido muchos progresos”, añadió Al-Khater.
“El número de avances realizados en los siete, ocho, nueve últimos años es bastante extraordinario. pero desafortunadamente a la gente no le gusta hablar de eso”, añadió.
En febrero, Doha negó rotundamente las informaciones del diario británico The Guardian, que calcula en más de 6.500 el número de trabajadores inmigrantes muertos en Catar desde 2010, pero se niega a hacer público el número exacto de decesos.
Más de dos millones de extranjeros trabajan en Catar, una gran parte de ellos empleados directamente o indirectamente en los ambiciosos proyectos ligados al Mundial.
Además Al-Khater aseguró que los miembros de la comunidad LGBTQ serán bienvenidos en el emirato musulmán conservador durante el Mundial y que las parejas homosexuales podrán compartir habitaciones de hotel, a pesar de la ley que prohíbe la homosexualidad en el país.
“Todo el mundo será bienvenido aquí, todo el mundo se sentirá seguro. Todo el mundo disfrutará de la Copa del Mundo. No hay necesidad de preocuparse por ninguna persecución”, dijo.
A 363 días, la presencia de Colombia en la cita orbital es un misterio.