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Brasil vive una pesadilla sin fin

Este miércoles todo un país hinchó para que Holanda sacara a Argentina, pero el equipo dirigido por Alejandro Sabella salió por la puerta grande al ganar 4-2 en la definición desde el punto penal.

AFP
09 de julio de 2014 - 07:49 p. m.
AFP / AFP
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Con las lágrimas apenas secas tras la humillante paliza por 7-1 que le asestó Alemania el martes en la semifinal del Mundial, los brasileños ahora deberán soportar que su archirrival Argentina dispute la final en el legendario estadio Maracaná de Rio de Janeiro.

Muchos brasileños en todo el país hincharon por Holanda en la otra semifinal contra Argentina este miércoles, que los «hermanos» -como llaman los brasileños a sus vecinos- ganaron 4-2 en penales.

«Ver a Argentina en la final en nuestra casa duele, especialmente después de la peor derrota en la historia de la Seleçao», dijo Marcio Carneiro da Silva, de 36 años, un cartero que ahogaba sus penas en cerveza en la terraza de un restaurante de Rio.

Su amigo Cesar Augusto, de 37 años, ya escogió un nuevo equipo para el domingo. «Ahora soy alemán», dijo.

La prensa brasileña compartió el dolor, y recordó que el juego tendrá lugar en el mismo estadio donde Brasil perdió la final de la Copa del Mundo de 1950 ante Uruguay, una derrota que aún atormenta a los brasileños.

«La pesadilla continúa», tituló el diario popular O Dia en su sitio web.

«Además de no poder soñar con un sexto título, los brasileños deberán vivir con la posibilidad real de que uno de sus principales rivales triunfe en el mayor templo del fútbol», dijo.

El principal diario deportivo del país, Lance, usó un título con ‘hashtag’ de Twitter: #SomosTodosAlemanha!.

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Brasil y Argentina han luchado por la supremacía en el fútbol sudamericano durante un siglo.

Los brasileños alardean de sus cinco Copas del Mundo frente a los argentinos, que han ganado dos.

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Durante toda la Copa, hinchas de ambos lados han intercambiado bromas e insultos. Los hinchas argentinos se han cansado de cantar en los estadios que Diego Maradona es mejor que Pelé, y hasta lanzaron una canción que suena en todos lados: «¿Qué se siente Brasil, tener en casa a tu ‘papá’?».

La competencia va más allá de la cancha. Argentina era un prometedor país emergente a comienzos del siglo XX, pero en décadas recientes ha sido eclipsado por Brasil en poderío económico y político.

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– Una pesadilla insoportable –

En la ‘Fan Fest’ oficial en Sao Paulo, algunos brasileños vestían camisetas naranjas en honor a Holanda, y aplaudían cada vez que Holanda estaba cerca de anotar un gol.

Ahora deben soportar la posibilidad de que la presidenta Dilma Rousseff entregue el trofeo al capitán argentino, la superestrella del fútbol Lionel Messi.

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«No puedo imaginar a Dilma dando la Copa a Argentina en el Maracaná. Eso no puede pasar… Es todavía peor que lo de ayer (martes), una pesadilla. Insoportable», dice Marcos Raimondi, un economista de 44 años.

Su amigo, el médico Amadeus Marques, de 27 años, está atónito.

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«Esto es increíble. Siento la misma sensación que ayer. Desde el cuarto gol de Alemania sólo pensaba en que Argentina no pasara [frente a Holanda] y que nos viéramos por el tercer puesto… Y mira. Pero igual se lo merecieron por tener más garra».

Pero no todos los brasileños hinchan contra sus vecinos argentinos.

Leonan Freitas, un empleado bancario de 33 años, era el único de un grupo de amigos en un bar de Rio que alentaba a Argentina.

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«Argentina es un vecino. Quiero que gane Sudamérica», dijo pese a la desaprobación de sus amigos. «Me asustaba más perder por el tercer puesto ante Argentina.»

 

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