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Cali busca dar el paso que le falta: llegar a la final de la Copa Libertadores Femenina

Después de vencer a São Paulo en los cuartos, el cuadro azucarero se mide con Colo-Colo en las semifinales.

14 de octubre de 2025 - 07:35 p. m.
Paola García (i), de Cali, en el partido contra São Paulo.
Foto: EFE - Juan Ignacio Roncoroni
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Deportivo Cali vuelve a soñar con la gloria continental. Después de eliminar a São Paulo con autoridad en los cuartos de final de la Copa Libertadores Femenina, el cuadro azucarero enfrentará a Colo-Colo en las semifinales, decidido a romper la historia y convertirse en el segundo club colombiano en levantar el trofeo más importante de la Conmebol en la rama femenina.

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El equipo dirigido por el cuerpo técnico que ha consolidado uno de los procesos más sólidos del país llega invicto a esta instancia. En cuatro partidos, Cali no ha perdido ninguno, ha recibido apenas un gol y ha demostrado una estructura equilibrada que combina la madurez de jugadoras experimentadas con el talento joven de una cantera que sigue marcando diferencia. Su paso por la fase de grupos fue impecable: empate 1-1 con Libertad, victorias 1-0 sobre Nacional y 2-0 ante Universidad de Chile, y un triunfo 2-0 en cuartos frente a São Paulo, que lo ratificó como uno de los equipos más competitivos del torneo.

Este rendimiento no es casualidad. Cali llega con el impulso de haber conquistado recientemente el bicampeonato de la Liga Femenina en Colombia, tras vencer a Santa Fe en una final que se definió desde el punto penal. Ese título reforzó la confianza de un grupo que ha sabido mantener su base, consolidar una idea de juego y traducir en resultados un proyecto que se ha sostenido con disciplina y continuidad.

El antecedente inmediato de las semifinales también alimenta la esperanza. En 2022, el verde del Valle alcanzó por primera vez esta instancia en Ecuador, donde protagonizó una campaña histórica. Aquel año, Cali lideró su grupo por encima del poderoso Corinthians, al que venció 2-1 en un golpe que sacudió al continente. Sin embargo, el sueño se desvaneció en los penaltis frente a Boca Juniors, y la pesadilla se completó en el duelo por el tercer puesto, con una dura derrota 5-0 ante América de Cali.

Esa herida marcó un punto de inflexión. Desde entonces, el club fortaleció su proyecto deportivo y apostó por la continuidad como fórmula de crecimiento. Hoy, tres años después, llega con la madurez necesaria para transformar aquella frustración en revancha. La Libertadores de 2025 representa una oportunidad real para escribir una página inédita en su historia y para volver a poner el nombre del fútbol femenino colombiano en lo más alto.

El contexto nacional también le da peso a su logro. Entre Deportivo Cali, Santa Fe y América de Cali se reparten ocho de los nueve títulos de la liga profesional femenina, un dominio que demuestra la calidad del proceso y la competitividad del fútbol del Valle y la capital. De hecho, el único club que ha podido romper ese monopolio es Atlético Huila, campeón de la Libertadores en 2018 bajo el liderazgo de Yoreli Rincón, la primera y única vez que un equipo colombiano ha conquistado el continente.

Cali quiere seguir ese camino. No solo por orgullo institucional, sino por lo que representa para el fútbol femenino en el país: la confirmación de que los proyectos con visión, respaldo y formación pueden sostenerse en el tiempo y competir de igual a igual con potencias como Corinthians, Palmeiras o Ferroviária. El encuentro ante Colo-Colo, que será su segundo intento en semifinales, no solo pondrá a prueba su fútbol, sino también su madurez emocional y su capacidad para aprender del pasado.

Las azucareras llegan con la motivación intacta, sin presiones externas y con la convicción de que la historia puede cambiar. Si en 2022 la experiencia fue una lección, en 2025 puede ser la consagración. Cali ha demostrado que los procesos, cuando se respetan, florecen. Y ahora, frente al desafío de Colo-Colo, buscará dar el paso que le falta para llegar por primera vez a una final continental y acercarse al sueño que hace siete años parecía imposible: ver al Deportivo Cali campeón de América.

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