Thomas Tuchel afirmó que el Chelsea no pondrá “excusas” a pesar de las severas restricciones impuestas al club después de las sanciones del gobierno británico contra su propietario, el ruso Roman Abramovich.
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El equipo inglés está operando bajo una licencia especial, después de que la semana pasada el gobierno británico congelara los activos de Abramovich, como parte de una lista de medidas de castigo tras la invasión rusa en Ucrania. Esta licencia impide al Chelsea, y por extensión al millonario Abramovich, generar nuevos ingresos.
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El Chelsea tiene prohibido vender entradas y no puede gastar más de 20.000 libras (26.000 dólares) por desplazamiento en los partidos fuera de Stamford Bridge.
El Campeón de Europa viaja a Francia para enfrentarse al Lille en la vuelta de los octavos de Champions League el miércoles, aunque parte con la ventaja de 2-0 logrado en la ida.
“Hay restricciones y tenemos que lidiar con ello”, dijo Tuchel en la rueda de prensa del martes. “Hay ajustes en el número del ‘staff’ que se desplaza, en el número de habitaciones y en cómo viajamos”.
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“Hasta donde tengo entendido, todo está en orden ahora. Podemos llegar en condiciones profesionales porque esto no es cuestión de lujos”, añadió.
“Disponemos de un margen para ir y jugar el partido en Lille, donde no habrá ninguna excusa sobre este tipo de organización”.
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De igual manera, Chelsea pidió el martes que los cuartos de final de la FA Cup en Middlesbrough (segunda división), se juegue a puerta cerrada, provocando la ira del club de Yorkshire pero también de sus propios seguidores.
El club londinense tenía derecho a 4.500 billetes en el Riverside Stadium, donde tendrá lugar el partido.