La Sub-20 de Colombia, que enfrenta el miércoles a Estados Unidos por los octavos de final del Mundial de Nueva Zelanda-2015, aspira a mantener la progresión internacional de sus selecciones, que han reforzado su imagen principalmente con lo hecho por el equipo de José Pekerman en Brasil-2014, pero también por las buenas presentaciones de sus combinados juveniles y sus chicos de buen pie que cotizan cada día mejor en el mercado de pases.
Desde el nacimiento de la Copa del Mundo Sub-20 en 1977, Colombia debió esperar cinco ediciones más para hacer su estreno absoluto en URSS-1985, donde entró con fuerza a la elite mundial y alcanzó los cuartos de final con un plantel en el que jugaban John Jairo Trellez, René Higuita y Wilmer Cabrera, bajo la conducción de Luis Marroquín.
En ese equipo también estaba Wilson Rodríguez, padre de James, quien muchos años después sería fundamental para la Sub-20 y también la Absoluta.
Dos años más tarde, los cafeteros repitieron clasificación mundialista pero la ilusión se cortó en la primera fase de Chile-1987, para rebotar en Arabia Saudí-1989 con otros cuartos de final para una generación dirigida por Juan José Peláez, con Jorge Bermúdez, Iván Valenciano y Oscar Córdoba en la plantilla, que chocó con el futuro campeón Portugal de Carlos Queiroz, pero dio buenos réditos a futuro para el fútbol colombiano.
Desde allí, pasando por alto una presencia sin demasiado brillo (eliminación en primera fase) en Australia-1993, Colombia tuvo que atravesar un largo desierto en materia de juveniles, sin Copa del Mundo, hasta que la reconstrucción de las divisiones menores comenzaron de la mano de Reinaldo Rueda, que condujo a la Sub-20 al tercer puesto en Emiratos Árabes Unidos-2003, mayor logro de la historia en torneos FIFA hasta la actualidad. De ese plantel salieron chicos como los delanteros Fredy Guarín y Víctor Montaño, y el enganche Harrison Otálvaro.
El entrenador Eduardo Lara dio continuidad al proyecto de Rueda, que pasó a la mayor, y en Holanda-2005 construyó la generación que hoy es base del once actual de José Pekerman, con Cristian Zapata, Juan Zúñiga, Hugo Rodallega, David Ospina y el temible Radamel Falcao García, más allá de que en el Mundial holandés los cafeteros cayeron en octavos de final contra la Argentina de Leo Messi, a la postre campeona en la gran final de Utrecht contra Nigeria (2-1).
-La revancha de Restrepo-
Luego de dos ediciones ausente, Colombia organizó la Copa del Mundo-2011 y tuvo un éxito rotundo en emoción y destreza. En campo, con James Rodríguez, actual figura del Real Madrid, el once de Eduardo Lara tuvo un arranque demoledor hasta que chocó con México en cuartos de final (3-1), pero la pasión por las selecciones Sub-20 quedó arraigada en los hinchas.
El proceso de Carlos Alberto Restrepo, otro hacedor de juveniles, arrancó en 2012 y sus frutos se vieron con la clasificación a Turquía-2013, donde el tricolor cayó sorpresivamente en octavos de final por penales con Corea del Sur, cuando su nivel hacía prever un vuelo más alto.
Subcampeón sudamericano en Uruguay-2015, Restrepo tendrá revancha en Nueva Zelanda-2015, donde intentará saltar la barrera de octavos para no estancar el proceso que tiene como fin absoluto entregar material para el seleccionador de la mayor, el argentino José Pekerman, un técnico que se hizo grande con los chicos albicelestes (tres títulos mundiales Sub-20) y al que no le tiembla el pulso a la hora de inyectar sangre joven a sus plantillas, como ejemplo mayor a la convocatoria de Leo Messi para el Mundial de Alemania-2006 cuando la Pulga apenas llegaba a los 18 años.
Por todo ello, los chicos colombianos tienen un incentivo más para mostrarse en el gran escaparate que resulta un Mundial. Pero también para pegar en el ojo de algún gigante de Europa que ha ido a Nueva Zelanda a pescar nuevos talentos.