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Cristiano de oro

El delantero del Madrid venció en la votación final al argentino Lionel Messi y al francés Franck Ribery.

13 de enero de 2014 - 10:32 p. m.
El portugués Cristiano Ronaldo lloró a la hora de recibir el premio. / AFP. Pelé recibió el Balón de Oro honorífico. / AFP. La alemana Nadine Angerer ganó a la mejor mujer. / AFP. Jupp Heynckes fue el mejor técnico de la temporada. / AFP. Zlatan Ibrahimovic ganó el premio Puskas. / AFP
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El portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo, invadido por la emoción, con lágrimas en los ojos y acompañado por su hijo, conquistó su segundo Balón de Oro, el que le reconoció como el mejor jugador de 2013, para entrometerse en el dominio de Lionel Messi, a quien superó en Zúrich y que había mantenido un absoluto dominio en los últimos cuatro años.

Cristiano ve así premiada su continua progresión, la de un futbolista insaciable que logró un nuevo récord personal de goles en 2013 (69) y es líder del Real Madrid y referente de su selección.

Considerado junto al recientemente desaparecido Eusebio como el futbolista más importante de Portugal, Ronaldo no tiene techo en el Real Madrid, en el que aterrizó tras ganar todo con el Manchester United.

Nacido en la isla de Madeira el 5 de febrero de 1985 en un entorno humilde, la vida de Cristiano es la de un niño hecho para triunfar en el mundo del fútbol, con unas condiciones innatas. Pero es un jugador que se ha hecho a sí mismo con su profesionalidad y pasión por el entrenamiento. Nunca es suficiente para Ronaldo, un ejemplo para todos sus compañeros en la entrega diaria en cada entrenamiento y el trabajo extra que completa a una cuidada alimentación.

Cristiano comenzó a experimentar con el fútbol profesional con sólo 17 años. Su talento en el Nacional no pasó inadvertido para el Sporting de Lisboa, que lo fichó tras superar una exigente prueba de tres días. Era el primer reto superado de una larga lista que se marcó él mismo. Se trasladó a la capital portuguesa para comenzar a escribir su leyenda siendo un niño. En octubre de 2001, sin ser mayor de edad, fue titular en la Superliga portuguesa dejando una gran sensación. Era su primera temporada en la élite y ya saboreaba el éxito. Fue campeón de la competición portuguesa en 2001-2002.

Pasó de ser referente del Sporting a fichar por el Manchester United. Equipos como el Juventus lo deseaban, pero su destino fue Inglaterra, donde sir Alex Ferguson se convirtió en su padre deportivo. Fascinado por su velocidad en la inauguración del estadio José Alvalade para la Eurocopa de 2004, Ferguson ordenó fichar a ese joven jugador. Por 17,5 millones de euros el Manchester encontró al sustituto de David Beckham.

Rápido llegó su debut como internacional absoluto portugués. Sentó al que era indiscutible hasta su irrupción, Simao Sabrosa, y los goles de Cristiano llevaron a su selección a la final de la Eurocopa de Portugal en 2004, en la que, junto con Wayne Rooney, fue una de las grandes estrellas del torneo. Esa derrota ante Grecia le dejó una espina que aún tiene clavada por culpa de España, su verdugo en los últimos grandes campeonatos.

A los reconocimientos de su adolescencia fue añadiendo tres Premier, dos Copas de la Liga, una Copa, una Community Shield, una Liga de Campeones y un Mundial de Clubes. Tras su etapa exitosa en Manchester, Florentino Pérez, presidente del Madrid, rubricó su fichaje. El Bernabéu se llenó para la presentación del fichaje más caro de la historia del fútbol (94 millones de euros).

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En 2009 comenzó a labrar una leyenda de blanco con números inigualables. Le han bastado cuatro temporadas y media para conseguirlo y tras su peleada renovación tendrá tiempo hasta 2018 para construir un techo inalcanzable.

Devorador de récords es el madridista que menos partidos necesitó, 92, para alcanzar el centenar de goles en la Liga española, el primer futbolista en la historia que consiguió marcar a todos los equipos en una temporada.

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Sus números nunca dejaron de crecer. De sus 33 goles en 35 partidos de su primera campaña, pasó a 53 en 54 en su segundo año, 60 en 55 en la tercera y los que le acaban dando su segundo Balón de Oro: 69 dianas repartidas entre las 33 de Liga, 11 en la Champions, 6 en Copa del Rey y nueve con Portugal. 231 con el Real Madrid en 222 partidos.

Su predicamento fue creciendo hasta que encontró lo que tanto demandaba. El apoyo total del club, técnicos y compañeros. Un cántico de una afición rendida a sus goles y liderazgo. El hábitat perfecto para seguir batiendo récords de otro mundo, lo conducen a su segundo Balón de Oro. El insaciable Cristiano quiere más.

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