El ambiente de Copa América no se había sentido con tanta fuerza en las calles de Santiago de Chile hasta el día de ayer. Como que de un momento a otro la pasividad se transformó en ruido, emoción y expectativa. Las calles, estaciones del metro y las afueras del estadio Nacional eran un mar de camisetas rojas.
El frío no fue impedimento para que la fiesta se encendiera. El típico “Chi, chi, chi, le, le, le, viva Chile” se oía con frecuencia y en el pueblo chileno había expectativa por una buena presentación de su onceno. Por un momento las inconformidades de estudiantes y educadores, que han estado en paro por estos días, se olvidaron y gracias al fútbol el país se volvió uno solo, por lo menos por el partido de ayer, cuando se venció 2-0 a Ecuador en el estreno.
Con casi cinco horas de anticipación se llenó el estadio, que con 45 mil personas gritando y saltando fue una caldera. La gente apoyó y gritó desde que salieron a calentar los equipos y hasta que se terminó el partido. En los primeros minutos, al cuadro dirigido por el argentino Jorge San Paoli le costó. Parecía por momentos que esa presión de tener que destacarse en casa ante su gente le pesara. Tocaban, dominaban el partido, pero cuando se acercaban al área rival nada pasaba.
De hecho, en la primera parte de juego solamente hubo una sola opción de gol, porque las demás fueron llegadas aisladas o remates desviados. Alexis Sánchez era el hombre más peligroso en el frente de ataque y el que hacía levantar a los hinchas de sus asientos cada vez que tocaba el balón. Por su parte, Arturo Vidal, el otro gran referente del equipo, no tuvo un buen primer tiempo porque aunque tuvo algunas jugadas importantes, no fue productivo ni determinante.
Claro que el fútbol es único y precisamente Vidal fue el encargado de anotar de penal el 1-0 que significó muchísimo para los chilenos, porque pudieron respirar profundo y acomodarse mejor en el terreno de juego. El penalti llegó tras una dudosa falta sobre el propio Vidal, quien fue tocado por Miller Bolaños y él se tiró, impresionando al árbitro argentino Néstor Pitana, quien señaló el punto blanco.
Nunca jugó del todo bien Chile. Indudablemente no pudo demostrar la superioridad que se creía en la previa del partido. Sin embargo, ganó, sumó tres y consiguió lo que es necesario en un torneo tan corto: comenzar con pie derecho para no sufrir al momento de clasificar a la segunda ronda. A ocho minutos del final pudo amargar la fiesta Ecuador, tras un cabezazo de Enner Valencia que pegó en el horizontal. Curiosamente, al minuto siguiente, fue Chile ¬aprovechando un error de Alex Ibarra¬ el que amplió la ventaja gracias a una buena definición de Eduardo Vargas.
Ecuador, en teoría, es el rival más complicado del grupo y ya Chile lo superó. Ahora necesitará consolidarse con un resultado positivo ante México este domingo. Por su parte, los ecuatorianos enfrentarán a Bolivia, en un duelo en el que están obligados a sumar para no quedar eliminados. Claro que eso dependerá del juego de hoy entre mexicanos y bolivianos. En los minutos finales, los 45 mil espectadores entonaron el himno chileno, como expresando que juntos van por el título. Por ahora, los jugadores mostraron que lucharán a muerte por él.