Una lesión impidió que Ángel Di María estuviera con la Selección de Argentina el pasado 13 de julio en la final del campeonato del mundo que se disputó en el Maracaná de Río de Janeiro. No obstante 50 días después el ‘Fideo’ brilló en Dusseldorf y fue la pieza clave para que el seleccionado, que ahora dirige Gerardo ‘Tata’ Martino, derrotara a la selección teutona, actual campeona mundial.
Tres asistencias y un gol fue el sello que puso el número ‘7’ del Manchester United en el Espirit Stadium para que el conjunto albiceleste saliera por la puerta grande en el debut del ‘Tata’. En los 85 minutos que estuvo en cancha, el argentino fue la diferencia e hizo olvidar la no presencia de Lionel Messi, quien sufrió una molestia en el último partido disputado con Barcelona y ni siquiera viajó con el grupo.
Encarador e incisivo, se le vio a Ángel Di María como extremo sobre el sector derecho. Además su velocidad aprovechó la juventud e inexperiencia de Erik Durm como lateral izquierdo del combinado teutón para crear por allí las opciones más claras del seleccionado argentino: an Sergio Agüero lo habilitó con un notable pase de tres dedos para que el delantero abriera el marcador y antes del final del primer tiempo desbordó por derecha hasta la línea de fondo, enganchó para adentro y habilitó perfectamente a Lamela, quien definió de primera para el 2-0.
En el segundo tiempo siguió la fiesta del ‘7’, iniciando puso una asistencia a Federico Fernández quien amplió la ventaja del equipo suramericano y dos minutos más tarde, en un contragolpe elaborado a un toque, nuevamente demostró su velocidad y picó el balón para poner un 4-0 que silenció el Espirit.
«Me voy contento por el partido que hicimos. Siempre es importante arrancar así el ciclo de un nuevo entrenador», declaró Ángel Di María al final del partido. Mientras que Martino elogió al mediocampista albiceleste diciendo “es de los cinco o diez mejores del mundo”.