Tras tres años y medio de incertidumbre, 10 cirugías y muchos altibajos anímicos, Santi Cazorla volvió a acariciar la gloria y se despidió como uno de los mejores mediocampistas de la liga española. A sus 35 años fue confirmado como nuevo jugador del Al Saad de Xavi Hernández.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
Santi, que inició su carrera como profesional en el Villarreal, en 2003, sufrió una fisura en su tobillo derecho a finales de 2013. Como le dijeron que no había necesidad de operarse, cumplió con la incapacidad y regresó a las canchas. En ese entonces era una de las figuras del Arsenal de Inglaterra y uno de los pilares de La Roja, por lo que no se preocupó por algunos dolores que sentía de vez en cuando. “Deben ser consecuencia de esa lesión”, decía.
Jugo así varias temporadas e incluso estuvo en el Mundial de Brasil 2014 hasta que su cuerpo dijo “no más”. En octubre de 2016 tuvo que retirarse de la cancha en un partido de la Liga de Campeones de Europa ante el Ludogorest búlgaro. El dolor no lo dejaba caminar. Tras muchos exámenes y diagnósticos decidió operarse, pero no tuvo suerte. Una bacteria le causó una infección en el tendón de Aquiles y perdió buena parte de cartílagos y huesos. Los nervios también se afectaron y tiempo después le dijeron que ni siquiera volvería a caminar.
“Si vuelves a caminar en tu jardín con tu hijo, date por satisfecho”, fueron las palabras que recibió de los médicos.
“Fueron momentos complicados. Mi familia se quedó el Londres y yo viajé a España para buscar soluciones, el panorama era muy oscuro. Mi hijo me pedía que volviera a jugar y eso me daba ánimos cuando tenía alguna crisis puntual”, le dijo Cazorla a los medios de comunicación a finales de 2017, cuando parecía que iba a anunciar su retiro.
Aparecieron entonces el fisioterapeuta Juan Carlos Herranz y el doctor Mikel Sánchez, quienes descubrieron que Cazorla tenía gangrena y se encargaron de recuperarlo, con la ayuda del Arsenal, que cumplió con el contrato que tenían hasta junio de 2018. En ese verano, luego de entrenar durante varios meses con el Villarreal, llegó a un acuerdo para jugar una temporada con el primer equipo.
Cuatro goles y 10 asistencias en 19 partidos fueron fundamentales para que el club lograra la permanencia en la primera división. Pero el reconocimiento y la admiración de rivales, aficionados y sus propios compañeros fueron apenas la antesala de lo que le esperaba. Fue convocado nuevamente a la selección algo que “no esperaba ni en mis mejores sueños. Para mí, volver a jugar al máximo nivel ya era una dicha enorme”.
Y se despide como un ídolo y ejemplo de superación del Villarreal con un saldo de 15 asistencias y ocho goles esta temporada.