En el fútbol moderno la fidelidad quedó a un lado. Los jugadores van de club en club buscando al mejor postor. Claro, no todo tienen la suerte de mantener un nivel alto y regular en la máxima categoría por diferentes razones como lesiones, decisiones técnicas o suspensiones. Esta semana, un hombre legendario en la Premier League de Inglaterra anunció que colgaría los botines. Se trata de Gareth Barry, el futbolista con más partidos disputados en la historia del torneo.
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En sus 22 años de carrera, Barry disputó 653 encuentros en la primera división del balompié inglés con cuatro diferentes equipos: Aston Villa, Manchester City, Everton y West Bromwich Albion. A donde fue, siempre se las ingenió para entrar en la alineación de sus entrenadores, en el momento en que ya no cabía en el equipo, buscaba un nuevo reto y empezaba de cero, pero con los mismos resultados.
Su carrera futbolística comenzó en el Brighton & Hove Albion del sur de su país. Allí hizo parte del equipo juvenil y en 1997 fue transferido por 2,4 millones de libras al Aston Villa. El 2 de mayo del 98 hizo su debut como profesional con la camiseta de los ‘villanos’ en la victoria frente al Sheffield Wednesday por 3-1.
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Principalmente jugaba como volante externo por la izquierda. Barry era un joven talentoso con algo de velocidad y con un buen porte físico. A lo largo de su carrera se movió hacía el medio y empezó a desarrollar tareas más defensivas. Para el año 2000, fue pieza clave de su equipo para alcanzar la final de la FA Cup frente al Chelsea, sin embargo, los ‘blues’ se llevarían el trofeo.
Días después, Kevin Keegan, entonces entrenador de la selección de mayores de Inglaterra, lo llamaría para reemplazar al lesionado Jason Wilcox en la lista de jugadores que disputarían la Eurocopa de ese año en los Países Bajos y Bélgica. A pesar de no disputar ni un solo minuto en el torneo, su nombre ya sonaba en el equipo nacional.
Para 2008, el volante inglés ya había alcanzado las 300 apariciones con la camiseta Vinotinto del Aston Villa, pero aspiraba a llegar más lejos. Ese año, el español Rafael Benítez -entonces técnico de Liverpool-, quiso llevarlo a los ‘reds’ y ofreció 15 millones por hacerse con sus servicios, pero esta fue declinada, ya que los dirigentes del ‘Villa’ habían tazado a Barry en 18 millones.
El mediocampista hizo unas declaraciones expresando su deseo de salir del club para poder disputar la Champions League y eso no le gustó a su entrenador, Martin O’Neil, quien decidió multarlo por llevar a cabo una entrevista sin permiso del club, prohibirle entrenador con el primer equipo y quitarle la capitanía.
Barry regresó a las canchas con el Aston Villa e hizo parte del plantel que jugó la Copa de la UEFA (ahora conocida como la Europa League). Tras 441 partidos y 52 goles, Mark Hughes, entrenador del Manchester City, lo convenció de ir a jugador para los ‘ciudadanos’ con el propósito de disputar la Champions League. Fue así como en enero de 2009, fichó por el equipo de Manchester por una cifra de 12 millones de libras.
Con el cuadro ‘citizen’ se estableció en el medio campo como el eje del equipo. En 2011 consiguió su primer título con el club al vencer al Stoke City en la final de la FA Cup. La temporada siguiente, hizo parte del plantel que levanto el trofeo de la Premier League en la última fecha con el agónico partido frente al Queens Park Rangers con un gol de Sergio Agüero en los últimos instantes.
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Para 2013, con el chileno Manuel Pellegrini a la cabeza del cuerpo técnico del City, Gareth Barry fue cedido al Everton por toda la temporada ya que no entraba en los planes del ‘ingeniero’. En esa temporada, el inglés fue el jugador de su equipo con mayor porcentaje de pases acertados y nuevamente se convirtió en un referente de los ‘toffees’. Aquella campaña ayudó al cuadro de Liverpool a lograr 72 puntos y quedarse con la quinta casilla del torneo. Ese es el récord de unidades del club en toda su historia.
Con un buen desempeño, el Everton decide contratarlo de manera permanente luego de que el Manchester City decidiera dejarlo como agente libre. Durante tres años disputó 131 encuentros y marcó cinco tantos. Ya con 36 años decide cambiar de aires y fichar por el West Bromwich Albion, en el que lograría el récord. Fue el 25 de septiembre de 2017 cuando fue el capitán del equipo frente al Arsenal en el que rompió el récord de 632 partidos disputados por Ryan Giggs. El encuentro terminó 2-0 a favor de los ‘gunners’.
Aquella temporada, el West Bromwich descendió y Barry había dejado la marca en 653. Para la temporada 2018-2019, una lesión lo alejó de las canchas por el resto del torneo y fue liberado ya que su contrato vencía a finales de esa campaña. Logró volver a firmar por el club en noviembre de 2019 e hizo parte del nuevo ascenso a la Premier League.
Muchos podrán recordar a Gareth Barry como un jugador tosco, con características defensivas y lento. En realidadm, el inglés, además de tener las cualidades mencionadas anteriormente, tenía una gran visión de juego y una pierna izquierda envidiable para cualquier, en cuanto a pases y disparos al arco. Nunca estuvo en los reflectores ni era un hombre determinante dentro del campo de juego, pero su rol en cada equipo que estuvo fue determinante. Fue un jugador de confianza para sus técnicos y compañeros.