Hugo Rodallega hacía el recorrido entre Denizli y Esmirna (dos horas en carro) una vez por semana, a veces dos. En la primera ciudad vive por su trabajo, en la otra está su familia, por el colegio al que asisten sus hijos. En algunas ocasiones su esposa era la que se trasladaba, la mayoría era él quien conducía. Y así pasaban las semanas, con viajes cortos, pero sustanciales. “Estar con ellos era el oxígeno para seguir adelante”. Sin embargo, con la suspensión de la Liga turca por el COVID-19 (la última en Europa en tomar esta medida), el futbolista colombiano se trasladó del todo a la ciudad considerada la Perla del Egeo, la posible cuna de Homero, un lugar famoso por sus ruinas milenarias, así como por el turismo, y que ahora permanece desierta por el miedo a infectarse, a la muerte que permanece como una sombra sin importar la peste que se asome.
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El Espectador habló con el futbolista colombiano del Denizlispor minutos después de que la Federación de ese país tomara la decisión de poner un alto al torneo local siguiendo así el ejemplo de otras ligas que no dudaron en posponer las competencias como medida preventiva. Su vida en Turquía, entre otras cosas, los temas de conversación con un jugador que ya lleva cinco años en una de las naciones más pasionales cuando de fútbol se trata.
¿Qué hablaba con sus compañeros de equipo mientras veían que en el resto del mundo paraban las ligas y en Turquía no?
No queríamos entrenar, pero nos tocaba, porque uno debe ser profesional y cumplir con su trabajo. Era más que todo especular sobre la injusticia que se estaba cometiendo. Pero ejercimos presión con varios jugadores del club, y con los de otros equipos, para que se parara y por fortuna se tomó la decisión. Es que lo que está pasando en el mundo no es un juego.
¿Qué medidas sanitarias tenía Denizlispor en su sede deportiva?
Tienen un equipo especializado que desinfecta constantemente los camerinos, los salones y todas las locaciones. En eso sí fueron muy responsables para evitar cualquier riesgo de contagio.
Y usted, con su familia, ¿qué precauciones tomaron? Lo digo porque en Turquía hay 359 casos de Covid-19 y, por ahora, cuatro personas fallecidas…
No salimos mucho, solo lo necesario, ahora menos, casi nada. De hecho, hace un par de días fuimos a hacer mercado para tener lo imprescindible. Mis hijos están recibiendo clases virtuales y yo estaré en casa con ellos, entrenando para no perder el estado físico.
¿Hay desabastecimiento en los supermercados de Esmirna?
Afortunadamente, no. Me refiero a alimentos. Encuentras de todo. Eso sí, los geles antibacteriales y el papel higiénico están escasos. La gente ha hecho compras grandes pensando en que lo que viene nos mantendrá aislados en nuestros hogares.
¿Qué le han dicho sus familiares en Colombia?
Bueno, hablo todo el día con mi madre, le pregunto por la situación, le pido que haga caso a las medidas que se están implementando. Y que conserve la calma. No hay que desesperarse ni entrar en pánico, porque se pueden cometer errores graves. Eso no quiere decir que hay que desconocer lo que está pasando en el mundo. Y le pido que vea el lado positivo, que todo en la vida tiene algo bueno, así sea difícil de ver.
Usted es una persona calmada, demasiado calmada, entonces, ¿qué le saca el mal genio?
¡Mucho! Me enojo en cosas del trabajo, cuando no hago las cosas bien, cuando un compañero no las hace bien. Hasta en los entrenamientos o cuando el club incumple en algo. De ahí vienen mis enojos. Pero ya en la casa y en la vida fuera de la cancha soy tranquilo. Me atrevo a decir que mis hijos no me han visto de mal genio.
¿Ya habló con ellos del coronavirus?
Sí, al menos le expliqué al mayor, que pronto cumple 11 años. Hay que ser honestos con ellos y que sepan la realidad del mundo en el que viven. Le dije que hay un virus muy grande, que mucha gente está enferma, que no nos podemos exponer saliendo y que tenemos que cuidarnos entre todos, porque es la solución para salir adelante. También le comenté que era una oportunidad para compartir más en familia, para hacer actividades en la casa.
Usted tiene contrato hasta final de la temporada. ¿Ha mirado opciones para más adelante?
Bueno, aunque ahora estoy enfocado en terminar de la mejor manera este campeonato, está la oportunidad de renovar acá. Igualmente, otros clubes de Turquía han mostrado interés, lo que es una señal de que estoy haciendo bien mi trabajo. Por suerte tengo de dónde escoger.
¿Y volver a Colombia?
Uno siempre piensa en eso, porque allá está gran parte de mi familia, mis amigos, mi gente. Solo te puedo decir que ojalá pueda cumplir el sueño de jugar en América y de disputar mi último partido como profesional con la camiseta del Deportes Quindío. Allí comencé este camino y siento que allí debe terminar.
@CamiloGAmaya icamaya@elespectador.com
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